Los mejores discos de Los Prisioneros “De mejor a más mejor”

img

los-prisioneros-1-ochentas-660x400

Los oriundos de San Miguel siempre van a estar en lo alto de la música Chilena, a pesar de lo cahüines rascas desde la era Pre-Corazones. Detrás de estas bestias que lograron en un sonido simple marcar una identidad contestataria, digna de reflejar un pensamiento opositor y alimentar un pensamiento crítico frente a muchos temas de contingencia social, levantaron un legado que se puede aplicar incluso a situaciones del día de hoy.

Estamos claros que los socios no inventaron la pólvora, y tampoco marcaron una cuota de vanguardia, pero sí tuvieron los cojones suficientes para armarse de creatividad, ir jugando con poco e ir implementando desde sus influencias por el reggae, new wave, el punk y todo el sonido pasado por los The Clash, una armada que quería deshacerse de música de Dictadura; ese alimento pasado a güano donde Miguelo, Luis Dimas, Miguelo y Patricia Maldonado eran los rockstars de los Matinales y el Festival de la Una era una condena impuesta.

El balazo de los Prisioneros potenció en esa arma cargada, una visión clara de que en el Mundo había mucha musica para disfrutar, y sin tener que solo vivir de ilusiones de un par de venidas de extranjeros a Chile. ¿Tan así? Con decirte que Checho Irane en el legado de Tatita Pinochet era el más chistoso y el “Filo Contigo” era hit Radial.

La mente de Jorge González, el apañe siempre de Miguel Tapia y la ejecución constante de Narea, ayudaron a Los Prisioneros a ser lo que son; sea con sus mierdas tipo SQP y sus momentos de ensueño con esas letras tan viscerales, y que lograban una emancipación rica de sentir una amplificación de tus pensamientos, en esa mezcla de lucha y baile.

Tomamos hasta el Corazones, porque claro…esta sección habla de los Mejores discos. Hay que ser consecuentes.

4.  La Cultura de La Basura

Los_Prisioneros-La_Cultura_De_La_Basura

Eran un arma nociva para la juventud de la época según los milicos y todo el gobierno. Las sesiones de esta “Cultura de la Basura” eran llenadas de crudeza, no por su contenido directo hacia el régimen solamente, sino por la desprolijidad sonora ambientada en este resultado. Parecían tomarse no tan en serio su convicción de abrirse hacia una reconciliación masiva, difundiendo en esa frente cortes de alta intensidad, con ese lo-fi tan de chirrido y con samples marcadas hacia una ambientación más colorida.

Este disco es hundirse en ese pesimismo incesante que ha dejado este neoliberalismo, donde privilegiamos llenarnos de bienes materiales y seguir creyéndonos los jaguares en potencia de Latinoamérica, solo heredando los vicios del Primer Mundo.

Acá Claudio es más anarco y Jorge González se luce enfermamente como letrista, sacando verdades que atrapan y te abstraen a historias realmente verídicas. Es cosa de leer las letras de “Maldito Sudaca” un furioso escrito frente a la voces del racismo europeo, y descrito desde aquel convidado de piedra que sólo existe por la benévola y desinteresada violación territorial y sexual que caracterizó la conquista y evangelización de América. El hijo bastardo que de vez en cuando va a pedirle plata al papi ilegítimo. Otras de la talla de “We Are Sudamerican Rockers” zafan de rap y rockabilly, cargando de humor negro esa influencia tan lamebotas que tenemos del Pueblo Yanki.

Estaban entre The Clash por lo pulcro y tenían esa mirada perdida de los Joy Division, absolutos entre los pocos recursos y sucios entre esa máquinas que le daban esa angustia prevalecida desde el beat new wave. La desesperanza de la parte sonora plasma resalta ese valor enorme de sus intenciones.

3. Pateando Piedras

losprisioneros_pateando

La voz de los 80 era solo material orgánico de unos San Miguelinos que jugaban a rendir tributo a sus grandes convicciones de su época. Ya “Pateando Piedras” desvelaba los primeros aprontes de estar seducidos por el tecno de Europa e irse sumido desde la vanguardia para aprontar nuevas técnicas. Ahora tenían un Casio CZ 101, secuenciadores, una batería electrónica y una caja de ritmos Linn. Sus nuevas artimañas les servían para llenarse la voz de converger en códigos más simples el arte de ir enganchando su discurso, y estar bailando la protesta.

Pateando Piedras es un galope hacia la masividad, y claro, el martillazo frente a esos supuestamente inocente jóvenes con actitud, quienes no necesitan ser agresivos para ser frontales. La temática seguía siendo ser una pintura con detalles sobre la sociedad chilena, abrazando la amalgama lógica frente a los defectos y virtudes de nuestra sociedad eco del imperialismo; cosas que siguen pegando tan fuertes en este país inmaduro, donde se sostiene aún la soledad, el machismo, el apronte capitalista. En definitiva, las garra sobre esa imagen de new waveros superados del punk solo los consolidaban como ávidos de nuevos recuerdos.

2. Corazones

Los_Prisioneros-Corazones-Frontal

Narea nunca fue amigo de lo sintético, viéndose superado por los recursos experimentales de Gonzalez de ser una oda del punk con hallazgos de Erasure, New Order o YMO. También es el disco donde Narea descubriese la aventura de Jorge con su esposa.

Corazones se deshace de sus antecesores dando libertad absoluta a los sonidos sintéticos y dejar de lado el mensaje social para dar paso a pequeños relatos en Estrechez de Corazón, Por Amarte, Amiga Mía, Con suavidad por nombrar algunas, canciones que cuentan la historia amorosa de González. No hay rincón musical que no haga referencia a ella, es un ejercicio de desahogo absoluto, una ópera a una historia de amor no correspondida y por lo mismo, el disco pop perfecto, ese que te hace bailar, cantar y sentir las canciones como si estuvieran escritas solo para ti.

Muchos dirán que Gonzalez se metió en el cuerpo Technique de New Order, y elaboraba por sobre eso una nueva fórmula donde el teclado y las máquinas abrazaron ese plan contingente de inmiscuirse en los problemas internos que a muchos nos atormentan. O preguntele a Mecano con Ana Torroja. Corazones es remordimiento y tensión, hablando desde un discurso netamente humano, sobre una tristeza apática y mutando desde el sabor de lo pasivo y lo agresivo.

Junto a la excelente Cecilia Aguayo, además del aguante del fiel Tapia, condimentaron esas noches amargas sub-alimentadas desde el placer y la desdicha, en un incendio que olvida mucho desde la burla y el viaje vicioso desde los líquidos de la pasión.

Hoy, ya adentrados en el siglo XXI estamos frente a un re-descubrimiento de esta obra, cita obligada en la ola de revisiones que se dieron el año pasado luego de las excelentes críticas de los discos de Gepe, Javiera Mena, Dënver y Odisea, este último, según yo, es quien mejor adopta la estética y mensaje de Corazones a pesar de que es el mismo Jorge González quien reconoce a Javiera como su equivalente femenino.

1. La voz de los 80

Los-Prisioneros-La-Voz-De-Los-80-Del-1984-Delantera

El disco que los levantó hacia la gloria, además de tornarlos de ser visceralmente nocivos frente al caos pasivo de sus miradas. Los Prisioneros no necesitaban linchar o funar con acciones absolutistas para disparar ácido y adentrarse en ese disconformismo que muchos callan. Un álbum caído por la grandeza de su contexto histórico que supo tomar referencias desde los mismo The Clash, hasta toda esa onda reggae/dub que vivían los mismos punkies en UK. Ellos llevaban en su consigna amontonarse de todas sus influencias y meter lo que más cuajara posiblemente en aquella protesta, en un lugar donde no te dejaban pensar ni actuar.

“Eve-Evelyn” y “Mentalidad Televisiva” era una manía de ir hacia el dance frente a las cuerdas; Sexo y Quién Mato a Marilyn drenaban de todo un ergo post punk a niveles tipo Television, The Addicts o The Damned. “No necesitamos banderas” y “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos” son el paso que haría The Clash en su fusión Sandinista, hablando de que los 3 acordes no solo iban a vivir durante toda su vida.

“La Voz de los 80” sería el reventón, el subidón de los Prisioneros en meterse en toda esa cultura del desecho, donde queremos ser felices desde esa infelicidad impuesta. Resultaba una definición radiográfica de toda una sociedad, métiendose en tu mente desde la burla y lo crudo de esa naturaleza muerta. Finalmente “Nunca quedas mal con nadie” hablaba de la fauna nacional doble estándar, que aún podría aplicarse mundialmente.

Acá queda demostrado que con pocos recursos y un nivel de organización tanto instrumental como lírica, podis hacer cosas asombrosas.

¿Manzana? ¿El homónimo? Mis pelotas tercer mundistas.