SZA – Z (2014): Aquí está transcendiendo el soulful y el r&B tradicional

img

SZA-Z

En loud se ha conversado hasta el cansancio sobre la nueva corriente de R&B que trata de sumarle a esa esencia media lasiva, prosaica y de sex lover, elementos nuevos del bassline que permitan contar de nueva forma, una historia tortuosa o una acaricia de sensualidad con pistas; llena de dudas y en un ambiente donde nada se tenga claro. Gente como How To Dress Well y Shlohmo han ayudado a transmitir esa inquietud por medio de los beats ralentizados, vaporosos; con ritmos orbitando en el slow down. ¿Pero qué pasa si se hace desde la misma familia de gente como Erykah Badu? Esa respuesta la está entregando la cantante SZA, la primer mujer que cohabita en el excelente sello TDA, donde Kendrick Lamar, Schoolboy Q, Ab Soul o la excelente promesa llamada  Isaiah Rashad, están haciendo la pega de renovar el catalogo.

Bajo las siglas de SZA, (con un guiño a RZA del Wu) la joven Solange Rowe proviene de una familiar musulmán, que la tenía en su vida normal ejerciendo de Bióloga Marina, hasta que se dio cuenta que su pasión por la música era capaz de matar cualquier cosa. En los ojos de Kendrick Lamar se vislumbró la atracción de estar en frente a un gran tesoro que no podían dejar escapar por nada del mundo. Si bien su estándar alimenticio en material música es capaz de nadar en synth pop, con una esencia que nivela bien una apariencia de parecer un MC pero en el soulful.

Si quisiéramos saber con quién podría relacionarse musicalmente y no perderte en esas etiquetas infinitas que los críticos de música nos han dado hoy, podría alistarla entre esos beats dulces, nostálgicos y expansivos de Toro & Moi; y toda esa onda confusa, triste y de trance que ha alimentado el menor XXYYXX. A diferencia de Banks, FKA Twigs o Jeremih, la escuela de SZA parece ser y acercarse en mayor parte a Erikah o Dwele, a pesar de contar con unos beats bien álgidos y progresivos, que podrían hacerla pasar desapercibida en una versión combinada de Chairlift y Alicia Keys.

Hay que entender y conservar en los siguientes aspectos en este disco: 1. Es un trabajo que no obstaculiza por género, ya que cada canción es una vertiente diferente. 2. Debe ser donde mejor se aprovechan los feats y donde lo perfiles de rappers como Chance The Rapper, Isaiah Rashad se amoldan perfectamente en la simetría de cada samplers; vale decir que el feat de Kendrick Lamar en Babylon se lleva el premio del año. 3. No es al azar que se hayan buscado a los mejores productores/beatmakers para coralizar este cartel de álbum, encontrándonos a XXYYXX, Toro & Moi, Felix Snow, Emile, e increíblemente un Mac Miller que ha crecido enormemente por sus amistades intensas con Flying Lotus y Earl.

El disco tiene esa cadencia que le daba sentido a la vida de A$ap Rocky, esa que hace Clams Casino atenuando en ese trap tan de moda, en convertirlo en música de abstracción y de sabor codeíco, dándole capas y formándole una base amplia. Eso lo vemos en Babylon, un downtempo que quiere sincopar hacia el Trap y lo hace verse como un susurro de dulzura; en canciones como Julia la producción quiere verse netamente pop/disco a lo “Solange de Dev Hynes”; también en Hiijack recurre a  reminiscencias netamente trip hoperas; ya en  Warm Winds, atiende al interludio de Rashad para pegarse un soul de gama mega clásico. Vale rescatar ante todo el producto, el valor enorme que le da el track “Shattered Ring”, una canción alejada del background pero que se mezcla como un sample de soft rock atrapante, digno de llevar elegancia.

Z es innegablemente un buen disco. A pesar de ser tan inquieta y dispersa en concentrar tanta onda, beat, estilo, productor, ritmo, es capaz de saber indagar y matizar en dosis efectistas. Claramente un purista puede verse mermado en ciertos ratos, pero sé que acariciara toda esta lluvia de canciones.

Podría decir que va para mejor de los discos del año. Pero recién es Abril y queda mucho.