Los mejores discos de Placebo (De mejor a más mejor)

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Es increíble lo implacable que se vuelve el tiempo y cómo hacer memoria de los comienzos de Placebo. A simple vista son una banda con un vocalista andrógeno, con orígenes pop/rock y de letras sobre la angustia juvenil. Con una vista más definida del asunto, hablamos de la banda que más se tenga el recuerdo de poseer la capacidad de ser una alienación entre el sonido Glam británico de T.Rex, el nuevo camino del punk de Joy Division y lo visceral de la escena gringa alternativa, como lo fue Pavement.

Brian Molko y compañía iban en contra de la corriente Mancheteriana, prácticamente navegando a la deriva de toda la fama que ya tenían The Verve, Blur u Oasis; cosa que ha recompensado el presente a bandas como Muse, Radiohead o Kasabian. Aun así, sus primeros 4 discos mantuvieron un nivel cuasi parejo, que les permitía evolucionar de excelente forma, siempre agregando el sintetizador como ayuda para las futuras épocas.

Revisamos todos sus discos, por defectos, detalles y buena vibra. Aunque nos parezcan ciertos discos una caricatura de sí mismos, revisaremos en detalle el legado de Placebo y ese porque del lleno en las Fiestas de Blondie.

7. Battle For The Sun

La característica preponderante en el universo Placebo son lo pulcro, lo armónico/desagarrador de su pop y por sobre todo, la melancolía que respira su ambiente. Canciones como Burger Queen, o My Sweet Prince no serían posibles sin la mixtura de aquellos términos. Ya con un agotado “Meds”, la cuota era situarlos en un nuevo orden y entablar un nexo que les permitiese seguir creciendo bajo sus nuevas circunstancias. Steve Forrest parecía llegar en ese momento, remplazando al mítico Steve Hewitt.

Las nuevas armas ponían a un batero rápido, con técnica y que prácticamente le sigue el ritmo a este Placebo con energía, el que es capaz de tirar riffs, parecer crudos en las cuerdas y mimetizar toda la carga con los sintetizadores. Debe ser este el disco más power pop que hayan hecho, convencidos de sonar prácticamente casi en ese post hardcore de Fall out Boy o 30 seconds to Mars.

¿Qué mata esta propuesta? Esa proposición de cambio anti-natural, sometido por el urgimiento de las circunstancias. El baterista es bueno y no es capaz de sincronizarse en la pretensión de Molko y compañía por meter elementos que no cuajan. En canciones como For What It’s Worth’ el paso se va anulando con los excesivos coros, los violines e instrumentos de viento, no entendiéndose nada.

6. Loud Like Love

Brian les describía las degradaciones de la vida a toda esa juventud atormentada, que vivía  complicaciones con sus sentimientos y comenzaban a convencerse del dolor ante lo desconocido. Loud Like Love es la misma visión de Placebo casi 20 años después, llevando el inagotable monstruo esencial llamado “Amor”.

El sonido es menos agresivo y se nota una imperante base electrónica en el aire. La  experimentación les da para exprimirse, lo cual no hacen. Inclusive tienen la capacidad de  codearse por esa mezcla única de su vertiente y no pasa nada. Da la impresión de que Loud  Like love es un disco para no desaparecer, y se nota con coletazos que sorprende: Tener la  sensual y emotiva “Exit Wound” que recuerda al explorar Black Market Music; Bosco donde prácticamente quieren fundamentar downtempo; la explosión de guitarras típica en con Bosco, a pasar por las soporíferas Hold On To Me y Scene Of The Crime. ¿Qué onda placebo?

5.  Meds

Meds debe ser el incomprendido y el que cuelga en un péndulo, entre lo mejor de su racha  anterior y lo malo que se avecinaba. El quinto disco tiene una habilidad que recreaba la  naturaleza de la sensibilidad en base a las capacidades melancólicas del noise, del rock y del siempre glam. El álbum que se metía en la estigmatización amorosa, lo psicotrópica y las dependencias sentimentales/sexuales , iban narradas en capas que se justifican con cada  ritmo de cada canción.

Las guitarras urgentes, la voz nasal entre lo ansioso y la desesperación, los sintetizadores templados, modificaban al Placebo de antes en una especie de artificio artesanal, que tenía esa idea de canciones hechas en el Sleeping With Ghosts, con esos intentos de power pop que caían y selevantaban con riffs.Los singles potenciales se suceden con inesperada fluidez: a destacar “Meds”, con la voz invitada de VV de The Kills, “Drag” y la robusta “Because I Want You”, con reminiscencias de “Placebo” y bastante superior al primer sencillo “Song To Say Goodbye”. Futuros hits que conviven con algunas de las piezas más sombrías compuestas por el trío en los últimos ocho años (“Space Monkey”, “Follow The Cops Back Home” o la tétrica canción de cuna “Cold Light Of Morning”). Y en mitad de todo ello, algunos intentos de renovación más o menos inspirados (notable “One Of A Kind” y su sinuoso loop vertebral; meramente testimonial la  colaboración de Michael Stipe en “Broken Promise”). “Meds” no marca un punto y aparte sorprendente, pero representa lo mejor que podíamos  esperar de Placebo a estas alturas.

4.  Sleeping With Ghosts

La vida de Placebo tras el excelente Black Market Music parecía ir en ascenso. La plasticidad con la que atacaban una guitarra y un sampler resultaba una tercera fuerza que los convencía y nos convencía de estar ante una buena banda en un buen momento creativo.

Con Sleeping With Ghosts el cambio que se produjo dentro del sonido de Placebo fue notable, o todo lo notable que puede ser un grupo que se define por el personal tono y cadencia de voz de su cantante, hasta el punto de encontrar la semilla del descontento en muchos de sus fans: era demasiado electrónico, demasiado blando y muy poco oscuro. Una crítica desconcertante partiendo de un disco que comienza con un trallazo cuasi-punk como Bulletproof Cupid que podría ser, además, el elemento definitorio de todo el trabajo: las  guitarras sencillas acompañadas de buenos desarrollos de bajos, nauseantes baterías en su contundencia —que después de este trabajo, ya no volvería a rescatar el grupo— y la característica voz de Molko, quizás ahora más dada al culto melódico que de costumbre, son  los principales rasgos del mismo.

Se plantean nuevamente ser dúctiles y se van a la segura. La algidez es clara con la  experimental “Something Rotten” y ese noise capaz de ser balanceado y en compostura; la  emotividad en su máxima expresión con “Special Needs” y ese encontrón casi folk y minimal  en “Protect Me From What I Want”. Un disco escuálido por donde se le mire, que recupera  accesibilidad para los nuevos fans de la banda.

Quizás por eso la acusación de demasiado blando, teniendo en cuenta que la violencia fue  sólo cultivada de forma sistemática en su opera magna Black Market Music, estaría fuera de  lugar; del mismo modo, la oscuridad del conjunto debería estar fuera de toda duda: es  quizás el disco más descarnado y sentimental, el que más expone sus tripas al espectador, de cuantos han hecho hasta el momento.

3. Placebo

Fueron pulcros; estuvieron viscerales y prácticamente experimentaban con el guitarreo en forma de ruido para poder avanzar a escala. Pedazos de vidrios quebrados producía esa  pulcritud con la que se abalanzaban. Agarraban lo mejor del rock alternativo de los Estados Unidos para cimentar una muralla en contra del sonido Manchester. Evidencia estaba ese lado Gish de los Smashing o esos Pixies cafeínados e incluso los buenos Sonic Youth del  Goo.

Acá queda claro que los embutidos de la banda eran alimentarse de eso que les acongojaba en esa época, esa sensación de estar ahogados en los vértices de la juventud. Quizás el álbum más simple de la banda y con letras más ambiguas, hace toda la carga y muestra temas como Come Home, Nancy Boy, Bruise Pristine o la excelente 36°, canción y levante que les dio la  oportunidad de vender 8 millones de copias.

Sin muchas pretensiones, Molko y compañía querían destrozar coños, y vaya que lo hicieron.

2. Without You I’m Nothing

Le manifestaron vida a todo lo bruto de su debut y comenzaron a convertirse en una banda con capas. No era rock crudo americano solamente, Placebo erigía toda esa influencia primordial de la vida de David Bowie, que consistía en hablar en un propio lenguaje, entre  lo sintético y lo orgánico.

Eran capaces de cambiar la dureza por los ritmos más pausados, convirtiéndose en algo más que sofisticados. Es solo cosa de intentar con “Brick Shithouse” y ese noise de golpe que mezcla samplers de ruidos; o esa visceralidad de temas como Nancy Boy, expuestas ahora con una carga más melódica y descontrurlas en naturalidad pop, como se hace en You Don’t Care  About Us. Molko creó el plan de convertir esa dureza en sentimientos, alimentando un ambiente tétrico en este álbum, donde cohabita un arma atormentada, atascada y que quiere  sacar toda su mierda.

La nebulosa está presente en el mejor ejemplo que va desde “My Sweet Prince”, “Burger Queen”, “Summers Gone” y Scared of Girls. Pure Morning demostraba la elasticidad de ser un  alma y banda con proyección hacia la vanguardia accesible; Every You, Every me presentaba al Placebo ideal, el más accesible y que cruzaba todas sus vertientes a la simpleza. ¿Qué decir de Without You I’m Nothing? David Bowie poniéndole vida al asunto.

1. Black Market Music

Hay discos con trascendencia; esos que cuando alguien de una generación anterior te pregunte por música, se lo vas a recomendar de plano. Black Market Music se concibe como el álbum de corriente más drónica que pudieron haber hecho. No hablo de Drones como Sun O))), sino de esa algidez de crear vibras y tensiones como si una batería o guitarra fuera a  reventar. Placebo sigue siendo esa banda pop con toques punk y que acogieron al  sintetizador para amplificar esa voz y justificar su vertiente.

Tienen un eco subversivo que las dos ocasiones anteriores, haciendo carga presente al toque  hedonista y sexual omnipresente de todos sus álbumes, en esa parada de Mercado negro y su  eje de transar cosas sórdidas.

Para ello dividen el disco en tres partes y con distintos matices: Lo funky y techno para demostrar su carga compleja y de auto superación con canciones como Spit & Malice, Slave To The Wage o Taste In Men; lo agitado se ve en esa guitarras infalibles como Special K y la  emotividad nutridad en “Black Eyed” y “Commercial For Levi”.

La importancia a la instrumentalidad es lo que glorifica el mérito de Black Market Music. Ese disco del principios del 2000 que suena a tiempo actual. Bien Placebo