LOUDclassic: Mean Girls (2004) “Cady es una antiheroína”. Habemus Frankestein

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Escrito por Diëresis

Como Cady Heron (Lindsay Lohan) creció en una selva africana con sus padres zoólogos, ella piensa que sabe sobrevivir en cualquier situación. Pero la ley de la selva toma un significado totalmente distinto cuando la quinceañera educada en casa entra por primera vez a una escuela pública y queda atrapada en la batalla psicológica y las reglas sociales no escritas a las que se enfrentan las adolescentes de nuestra época.

Dirigida por Mark Waters (Un Viernes de Locos) basado en un libreto por Tina Fey (ganadora del premio Emmy por el programa de variedades Saturday Night Live), Chicas Pesadas, “Mean Girls” es una comedia ficticia basada en el éxito de librería de Rosalind Wiseman, Queen Bees and Wannabes: Helping Your Daughter Survive Cliques, Gossip, Boyfriends and Other Realities of Adolescence, del cual el periódico New York Times dijo, “un escalofriante relato del tipo de vida que nuestras adolescentes tienen en los comedores y pasillos de sus escuelas.”

Mean Girls es una película muy triste. Aparecen Tina Fey y Amy Poehler, pero es un drama más que una comedia. La actuación de Lindsay Lohan no alcanza estándares desconocidos para Meryl Streep, pero es terriblemente efectiva y probablemente lo mejor que ha hecho con su vida. Lohan nos deja ver a través de su personaje, Cady, una fragilidad de convicciones que no es exclusivamente suya, sino un rasgo compartido por adolescentes y adultos por igua

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Ilustrando problemas serios que todas las adolescentes viven en la actualidad, Chicas Pesadas es la historia de Cady Heron (Lindsay Lohan), una pizarra en blanco cuando pone los pies por primera vez en la Escuela Secundaria North Shore en un pequeño pueblo en las afueras de Chicago, Illinois. Después de vivir en África, Cady, una estudiante de secundaria, no tiene idea que “salvajes” pueden ser las cosas en la civilización hasta que se topa con una de las especies más malévolas que hay – la “Abeja Reina,” quien en esta escuela en particular es la calculadora Regina George (Rachel McAdams).

Pero Cady no sólo se cruza en el camino de esta “Abeja Reina.” Realmente la enfurece cuando se enamora de Aaron Samuels (Jonathan Bennett), el ex – enamorado de Regina. Ahora, Regina está decidida a vengarse, pretendiendo que todavía le gusta Aaron para que no salga con Cady, mientras pretende ser su amiga. Sin otra alternativa que utilizar las mismas tácticas para sobrevivir, la guerra entre las chicas va creciendo cada vez más hasta que todo el colegio es arrastrado a este combate de primera categoría.

Rodeada de chicos guapos, intelectuales, profesores inconsistentes y muchos otros tipos extraños, Cady sube – y baja – la atormentadora escala social de la escuela secundaria y la vida en la selva resulta ser un pastel de cumpleaños si la comparamos con la escuela secundaria.

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Tal y como lo ha demostrado con sus libretos jocosos y ácidos para el programa de televisión Saturday Night Live, a la escritora Tina Fey le fascina la dinámica social y pensó que el fenómeno del mundo de las chicas pesadas bien valía investigarse más a fondo. Para ello, contactó a Rosalind Wiseman, co-fundadora del Empower Program, una organización benéfica que ayuda a los adolescentes en sus problemas e intenta eliminar la violencia entre ellos. El libro de Wiseman, Queen Bees and Wannabes: Helping Your Daughter Survive Cliques, Gossip, Boyfriends and Other Realities of Adolescence, impresionó a Fey con su conocimiento de cómo las chicas navegan a través de las pandillas y jerarquías de la adolescencia y quedó convencida que el material podía servir de base para una película muy divertida y actual.

 La cinta se podría definir como un gran jarron de “kool aid” con una gota de acido, puesto que de forma jocosa relata problemas muy serios, tanto así que el libro de la autora esta basado en experiencias verdaderamente traumaticas de adolescentes que se han sentido menospreciados al no poder acceder al grupo “popular” en su escuela.

Hay más de un momento escalofriante en el filme, pero destaco en este momento uno que me parece revelador: el momento en que Cady conoce la casa de Regina. Un palacete norteamericano de esos que se construyen porque sí, donde la señora de la casa viste pantalones deportivos y presume un aumento de copa de sostén. Uno de esos personajes estereotípicos que sin embargo existen y se convierten en espejos diáfanos, quizá los más, de la sociedad norteamericana, y no hay que dar un gran salto intelectual para decir también occidental.

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Lo verdaderamente triste es que aún cuando asumimos que la base intelectual, cultural y emocional de Cady (eso que pensamos es lo que puede evitarle a uno convertirse en una persona superficial, pesada y sin mayor idea del mundo) es lo suficientemente sólida como para evitar ser una plástica, la película nos lanza un cubetazo de agua fría al rostro. De nada sirve. ¿Es acaso la seducción de ese mundo banal tan grande? Cady es la derrota contemporánea de cualquier resistencia frente a la ideología dominante y el sistema.

Cady se convierte en un invento. Un cántaro que se suponía lleno se vacía voluntariamente y deja que otros lo rellenen. ¿No es eso el ejemplo perfecto de la cultura de consumo? Para que el mensaje quede claro, una de las protagonistas lo hace explícito. Cuando Regina dice: “I like invented her, you know what I mean?” todos le contestamos que sí.

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Meme encontrado, no creado, lo cual dice mucho.

Cady es una antiheroína, una protagonista que habiendo transcurrido no más de la mitad del filme, se vuelve contra ella misma, sus primeros amigos, sus padres y la audiencia. ¿Quién es esta persona tan lamentable, si está tan chula?, pensarán algunos. Otros les soplarán la respuesta: es el monstruo que hemos creado.

 Si gusta de las comedias juveniles con algo de inteligencia esta podría ser de su agrado, no es estúpida como otras y tampoco trata de ser melodramática pero si toca puntos bien interesantes sobre la gran lucha de la “popularidad” y la “aceptación” entre los adolescentes, especialmente las chicas. Cosas que a los adolescentes dicen no importales, pero que en el fondo a cualquiera le hubiese afectado en su momento.