Pharrell Williams – G I R L (2014): Sumido en lo tentador de ocupar antiguas fórmulas

Pharrell Williams – G I R L (2014): Sumido en lo tentador de ocupar antiguas fórmulas

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Cualquier que conozca a Pharell Williams desde sus primerizos pasos por The Neptunes, estarán de acuerdo en que canciones como “Happy” han bajado de su nivel, cabalgando en la idea de un Pharrell sumido en los refritos y en esa fórmula tentadora de sonar elegante y clásico, citando al esqueleto de sonidos de antaño. A Justin Timberlake le resultó, subidón necesario para ir creciendo con su público y no quedarse en la senda de ser un Peter Pan del pop.

El vocalista de N*E*R*D* o el productor de neo clásicos como “Boys de Britney Spears”, “Rock Your Body de Justin”,  “Hollaback Girl de Gwen Steffani e inclusive de las joyas “Drop it’s like a hot o Beautiful”, era reconocido por tomar elementos contundentes del R&B y cimentarlos en una especie de nivelación con el rap, asemejando una cuota de juventud, frescura y jugueteo en torno al tono de cada canción. Los Neptunes te hacían rapear, llenarte de falsetes y ligeramente estar compitiendo con grandes como Mariah Carey, Usher o R. Kelly, sin necesariamente ser nigga. En esta etapa de Pharell, se siente viejo y su disco viene a condimentar esta premisa de “Todo elemento últimamente utilizado puede ayudar a la mezcla”, sin sentirse más rico.

Con gente como Frank Ocean o el mismo Abel Tesfaye, uno está en el derecho de la recriminación de pedir nuevas fórmulas. Ambos no han hecho nada nuevo, pero si han hecho de narradores en terrenos prosaicos, llevándose toda la atención por ser narradores fantasmas en mundos sufridos por la conmoción y con el sintetizador probado en nuevas vertientes de la electrónica.

En fin, “G I R L” se encierra en ideas sobrantes de antaño, en donde los 10 cortes que rodean el trabajo se hacen valer de invitados como Daft Punk, Miley Cyrus, Justin Timberlake, en un rumbo que se percibe en un coloreo de gama a lo Prince, Marvin Gaye o el último Michael Jackson. Sin querer ser tan majadero, acá faltan estribillos, quiebres y riesgos, cómo los de sus discos con N*E¨R*D. Esto lo demuestra en ejercicios inofensivos de funk en Marilyn Monroe o “Gust of Wind”, esta última una versión ligera y más classy del Get Lucky de Daft Punk; Hunter con Justin TImberlake tiene la marca “Timbaland”, la cual siempre para quienes gozan de ese sonido será efectiva. Ya en “Know Who You Are” el falsete exaspera. Lost Queen es la que logra tener esa visión de futuro impregnada en la vida de Pharrell, colocándose en un downtempo con percusiones de ese R&B colorado de rap. ¿Y qué pasa con Happy? El facilón del disco, como lo fue Suit & Tie de Justin.

Aunque “In My Mind “ (Su primer disco en solitario) haya sido un fracaso, conservaba toda esa ola de transformar los sonidos de la Black Music en algo fresco, con un futuro donde el R&B podría moldearse con lo que fuese. G I R L queda atrapado en un paso atemporal que saca tejidos de lo antiguo, pero sin destacar. La idea era que Williams nos presentará su visión de transversalidad como ayuda para la astucia, la creatividad y la lucidez, no para hacernos vivir en un chicle estirado que te recuerda que lo pasado era mejor.