Crosses – ††† (2014): Un delirio lúgubre, contado por un sintetizador

Crosses – ††† (2014): Un delirio lúgubre, contado por un sintetizador

Crosses-album-2014

A veces sostengo ciertas dudas sobre las inquietudes de los artistas en cuanto al desarrollo creativo y su libertad. Me resulta difícil divagar y pensar en que la saciedad de una persona este contenida en un solo proyecto y poder establecer con seguridad que todos tus sentidos están vertidos en una sola banda. Pensad en todas las influencias de vida, sumando todos esos discos cruzados en tu vida y el cómo se han ido metiendo en tu desarrollo mental; porque claro, la visión personal de cada caso es propia de una arista única e irrepetible.

¿A qué voy con esto? Estoy seguro a cabalidad que quienes abundan en proyectos paralelos son solamente quienes han tenido la capacidad de levantar la voz, poder tomar esas palabras y materializarlas, con la difícil tarea de transformar una nueva percepción en otra nueva Era. Ahí tenemos a Patton, Zorn, Dave Grohl y Trent Reznor, por citar algunos al azar. Crosses es otra duda resuelta de Chino Moreno, convenida siempre en otra dimensión que sostiene sobre sus percepciones y las sabe comentar gradualmente a lo que hace en Deftones, pero con un poder de oscuridad profundizada, una abundancia ambiental y la distorsión climax de los sintetizadores, capaz de alargar ese eco de incertidumbre.

Resulta discordante ser absoluto e insinuar las diferencias entre Deftones, Team Sleep, Palms y Crosses, tratándolos de proyectos de corte alternativa; siempre sostenida por esa majadería de meter a Deftones en el Metal. Si bien, sus riffs, la batería y la fuerza estrambótica que le han cargado desde el Adrenaline ha sido síntoma próximo al género, no obstante los elementos de los Sacramento en su vida han sido siempre seguir siendo una espiral de elementos, que sólo ha agudizado en ciertos aspectos la vida de Chino Moreno en Team Sleep y en este cuadrante llamado Crosses.

Junto a Shaun López y Chuck Doom se han construido un delirio de lo lúgubre, circulando influencias directas del Witch House, en esos samplers álgidos y oscuros; algo de IDM en los ritmos, siempre sintiendo una ralentización en cada avance y la figura de percusiones que les ha ayudado a relegar las guitarras de lado, pero aun así, sostener una forma que no tendría nada que envidiarles a los mejores Bauhaus en su puesto de obertura dolida.

El impulso de este disco está distribuido en vertebras, cuáles y quienes muestran la definida voz de Moreno, desarrollando un sentido a la pauta de cada canción. Una atmósfera siempre de frialdad se sienten en “Trophy y The Epilogue”, espectrales como ellas solas, con una melodía de otra dimensión; “Btiches Crews y Telephaty son la retórica del trance, tratando de explicarte cómo se puede encerrar la agonía en la armonía; The Epilogue corroe por esa patada mental hacia la pena profunda y “Nineteen Ninety Four” tiene ese don de la palabra de colocarte en lo onírico, el sueño profundo y conversarte de que lo abstracto y lo irreal pueden pertenecer al ruido de la vida real. Esta última canción podría haber nacido como el nieto de Cocteau Twins, digna de recordarte a Lorelei.

Un disco cumplidor a cabalidad, que no trató de levantar polvo en ansias de expectativas. Aunque suene un Oxymoron, su característica de soñador en un mundo real es transmitido en cada centímetro de cada canción. Para quienes conozcan a Chino Moreno desde el agónico Team Sleep o hayan presenciado sus covers de The Chauffer de Duran Duran o su gusto por el Depeche Mode más desesperante, Crosses sólo viene a cerrar y gesticular un montón de aproximaciones tornadas en sus percepciones de vida. Triste como drónico; onírico como doloroso.