LOUDClassic: Romeo + Juliet de Baz Luhrmann (1996)

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Eran los 90′s. La generación X escuchabamos a Guns N’ Roses, Metallica y Nirvana. Los más allegados a “la isla”, a Oasis y Blur. Las clases de secundaria se vivían como en ‘Boy meets world’. Siempre había un “Sr. Feeney”. Star Wars volvía a las pantallas grandes, Mission: Imposible también, pero como ‘remake’. Habíamos visto morir a Superman y de alguna forma, al superhombre también.
Un visionario minimalista llamado Baz Luhrmann decidió adaptar un texto muy antiguo, un clásico de Shakespeare. Si, es cierto que ‘Romeo y Julieta’ había sido revisitado, interpretado y hasta manipulado en múltiples ocasiones. Pero Luhrmann quiso ir más allá.

Una estética adaptada a los tiempos actuales, ubicada en una California que retrata con gran acierto un conflicto entre pandillas angelinas. Un Leonardo Di Caprio en perpetuo ascenso (por algo ha trabajado hasta con Nolan, Tarantino y ya hasta es consentido de Scorsese). Claire Danes irreconocible y muy plausible. Un, hasta esos tiempos; desconocido John Leguizamo que resulta espectacularmente efectivo, y mucho.

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Leonardo DiCaprio (estrella en ascenso en aquellos días) y Claire Danes (quien ahora goza de una muy merecida fama) fueron los elegidos para dar vida a los eternos enamorados. Un muy acertado casting a mi parecer, por un lado DiCaprio y su lado galán, pero anteponiendo siempre el talento, y Danes, que si bien no tenía un currículum muy vasto en esos días, claramente refleja el look de la chica sencilla, pero de una belleza que con cada mirada, nos va conquistando más. Baz Luhrmann rodea a sus enamorados de una Verona ambientada en la Ciudad de México, donde la mayor parte de la película fue filmada. Curioso movimiento del director para recrear la obra, ese feeling cálido y tropical que tenemos por acá mas el estilo arquitectónico de la capital mexicana, definitivamente le va a la película.

Pero sin duda, lo que le da un impulso tremendo a Romeo + Juliet es la dirección de arte. Es bellísima e hipnótica. Luhrmann es un maestro del glamour, y en su filmografía hace que cada centavo del presupuesto se vea reflejado en los sets que acompañarán sus escenas. Los vestuarios del elenco no se quedan atrás y estos brillan en su máxima expresión durante el baile en la mansión de los Capuleto. Algunos un tanto exóticos, pero de alguna forma le van a obra. Incluso hasta a la iglesia le puso el toque pop, poniendo al coro a cantar canciones acorde al mood noventero y alumbrándola con luces neón.

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El factor que más le aplaudo a Luhrmann es la genial dirección y el cuidado que tuvo con el lenguaje shakesperiano, nada de adaptarlo a nuestros modismos. Se respetaron muchas de las líneas de la obra original y cada una de ellas es recreada – de nuevo – por esos escenarios llenos de luz, color y melancolía. Es así como la apertura de la obra es narrada por una presentadora de noticias, el Príncipe es el jefe de la policía de Verona (con helicópteros y toda la onda), las espadas se sustituyen por pistolas y así.

Muchos pusieron el grito en el cielo y catalogaron la película como una falta de respeto. Además de la ubicuidad y grandilocuencia con la que es manejada la historia del bardo inmortal, las actuaciones que son matemáticamente lo que Luhrmann pretendía; esta obra nos lleva a todos los que pertenecemos de alguna forma a la ‘Generación X’ por caminos nostálgicos. ¿Quién no “murió” en secundaria por tener una Julieta? ¿Quién de las chicas no se enamoró escuchando a los Cardigans? Benditos y malditos 90′s. Los extrañamos.Los extrañamos demasiado. Y ahí, en esos 90′s se nos quedaron esta adaptación de Romeo y Julieta, ‘Dawson’s Creek’, los Cranberries, las Spice Girls… Ahí yacen, en el tiempo, ese hoyo de gusano del que nunca volverán.