St. Vincent – St. Vincent (2014): No hay nada que demostrar

img

St-Vincent-album-cover

Lo más probable es que este homónimo le sirva a Annie Clark para darse ese lujo de abrir la puerta de su catalogo anterior al mundo y de comprobar la versatilidad de su genio actual. El homónimo no sería parte de su nueva visión, sin experimentar el discurso del rock folk de su “Strange Mercy”, y llevar ese camino a esa exquisita conversación con David Byrne, que les llevó a dar un paso juntos con su disco debut.

Una actitud bien PJ Harvey había en su interpretación, claramente con un ingenio que siempre la disponía a explotar las virtudes de su guitarra. Había mucha tradición y mucho presente en cada canción de St. Vincent, con esos falsetes álgidos y esa estridencia casi a niveles pulcros, que llegaban al estilo casi “Marnie Stern”. La variación y la arritmia la han ayudado mucho, cosa que sigue metiendo en este nuevo capitulo pero abordando su ciencia al vació del pop.

Su entrega a los sintetizadores y un nivel ligero de Math, abren a St Vincent la conjugación de un disco accesible, virtuoso y libre de poder jugar con la interpretación del futuro. La gracia que tenía David Byrne era parecer una guitarra tradicionalista, pero a un nivel de juego que hacía sentir un color sencillo en algo complejo, casi alejado de cualquier percepción rústica. Lo cual le daba valentía, y se la transmite a este disco, un experimento bien acabado de cómo ser lúcido, juguetón, y elegante, a la hora de poder transmitir todo tu histrionismo técnico.

La hilera entre el vanguardismo, lo simple y la accesibilidad se hacen presentes; cosa naturalmente de contemplar escuchando “Severed Crossed Fingers”, un pack entre lo tradicional y lo lisérgico; “I Prefer Your Love” un lanzazo de apariencia simple, directo a tu corazón; Huey Newton vulnerable a más no poder; y Digital Witness, ese ejercicio dúctil entre la guitarra inteligente y ese sintetizador acogedor. El resultado final logra un disco con momentos dispersos, que se ven envueltos con la astucia de la interprete en hacerte ver todo diferente, partiendo de rasgos súper simples.

Que un disco tenga la característica de poder ser bailable, reflexivo y liberador, sólo habla de un interprete preocupada de darle vida a su trabajo. Claramente sacrifica mucho de lo forjado en su vida anterior pero siempre viendo el riesgo del beneficio para compensarlo. ¿Qué hay de bueno en este disco? Un nivel de complejidad, enfundada de harta simpleza. ¿Qué hay de malo? El arriesgo de una mente por desenchufar tu concentración cada 3 minutos, bañándote en un mar de muchos colores y distinto oleaje.

Lo sensato acá…es que la diferencia es el gancho atractivo.