LOUDclassic: Placebo – Without You I’m Nothing (1998)

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Placebo es una banda digna de admiración, con una buena trayectoria, aunque tengo que decir que sus discos ya no despiertan en mí mucho interés… puede que hayan acusado el agotamiento de una fórmula que cumple más de dieciocho años, y cuyos mejores resultados se obtuvieron hace ya una década

Mientras que en el debut homónimo de Placebo figuran en su mayoría elementos de bandas alternativas de los noventa (Smashing Pumpkins, etc), su segundo álbum, Without You I’m Nothing, está llena de rock glam de los 70 y referencias punk. La sección rítmica de Stefan Olsdal (bajo) y Steve Hewitt (batería) es impresionante apretada, pero la atracción de la banda es, sin duda, su andrógino cantante y guitarrista Brian Molko. Considerando que el debut fue escrito exclusivamente por Molko, su más reciente es un esfuerzo del grupo, con Molko todavía al mando de la letras.

La remolinante apertura, “Pure Morning”, es una auto-proclamada “celebración de amistad femenina”, y debe ser un garantizado single, mientras que la acelerada “Brick Shithouse” combina electro-rock ’90s con guitarras punk estilo Sonic Youth . “You Don’t Care About Us”, muestra que Molko puede facilmente recrear los tonos de guitarra de J Mascis a finales de los ’80, y “Scared of Girls” contiene una flexión de género en la voz de Molko y un acompañamiento de rock tribal.

Este disco marca su consagración en la música. Con la colaboración de David Bowie graban el sencillo Without you I’m nothing, que será una de sus canciones más conocidas hasta mucho tiempo después. Comienzan a alejarse de las canciones duras y se acercan a un ritmo más pausado. Every you, every me es la canción de Cruel Intentions, y gracias a ello se harán más populares. En este disco destacó notablemente la batería, que esta vez es tocada por el nuevo baterista de la banda, Steve Hewitt.

Ask For Answers y la canción que da título al disco son algo aburridas, Allergic (To Thoughts of Mother Earth) la menos oscura versión de un disco agrío, quita un poco el desazón de la poderosa Without You ; y Every You Every llenaa de riffs la idea central del disco de forma más coloreada. Vale decir además en favor de la canción que resalta la esencia cruzada entre lo aprendido en ambos discos; porque el resto del repertorio, aunque se deja escuchar muy bien, va bajando los decibeles. Scared of Girls, da paso a un final de disco pesadete, con una acertada Burger Queen, que es una buena canción lenta, pero que contiene una pista oculta que tarda quince minutos en llegar, dura otros siete, y además le sigue el bonus track de otros ocho minutos. Una esencia y cabida ideal para perderse en el abismo del dolor.

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