Warpaint – Warpaint (2014): Humildad terrenal que admite redención

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Existenciales por esencia. Las Warpaint han querido en este disco hacerte notar que su estructura musical tiene algo primordial, que las comunica como propias. A diferencia del excelente “The Fool”, el grupo de Emily Dickinson ha buscado dosificar su cuota de identidad y entregar a Flood, Nigel Godrich y Chris Cunningham, el plano ajustado para comenzar dicha misión.

Una nueva ocasión que las trae en una cumbre de novedades desconcertantes, pero a la vez que las perfila en la definición de la sutileza, el perfeccionismo y el magnetismo. El homónimo tiene un cóctel de sonidos misteriosos e intrigantes a medio camino entre Cocteau Twins, los Radiohead más experimentales  y, por momentos, aquellos tiempos del Arabian Knights de los Banshees. Love Is To Die, una de las canciones más redondas que han hecho.

Las cuatro amigas californianas parecerían estar solo divirtiéndose mientras tocan…nada te prepara para la obscuridad de las guitarras de Emily Kokal y Theresa Wayman, el vibrante bajo de Jenny Lee Lindberg o la psicodelia contenida de la batería de Stella Mozgawa. Y quizás este es el ingrediente secreto que las hace funcionar tan bien en un mundo en el que las bandas femeninas son tan escasas y las pocas que existen pasan a la historia como un suceso brillante pero fugaz.

En este arranque de alimento para el misterio y la sensualidad, se atisba la clara dirección y sentido: La Intro comienza a construir la atmósfera para que el punteo de Keep It Healthy, dibujado con tanta sonoridad con una presión inocente de niño , prepara el carácter a base de estirar la tensión. Finalmente todos estos preparativos desembocan en el single, Love Is To Die, una cabida armónica afilada hacia la amabilidad y ternura, llevada con toda esa mezcla ondulatoria que es capaz de transportarte a ciertos lugares y momentos, sin tener que andar viajando.

Los experimentos comienzan a funcionar con “Hi”, un tema de transición con bases rítmicas programadas, con influjos electrónicos que ponen base a una caja de ritmos símil a la del rap, y que constituye sensaciones de haberse empapado del trip-hop de Massive Attack o Tricky. La canción vuelve a emanar con una extraña sensación de oscuridad y sensualidad, y si no fuera porque a la primera te deja algo descolocado, diríamos que el experimento les sale notable.

Luego el bajo de oficio de la banda, que apellida su trabajo de banda se hace presente con Biggy, una melodía de lenta ascensión y con coros preciositas; Teese vuelve a establizar lo minimalista, hacia lo acústico; Disco//very gira en lo psicotrópico, girando con un candente  ritmo acelerado de figura “funk”, capaz de comerse el ambiente. Go In y Feeling Right nos prueba lo dúctil que se han hecho en levantar nuevas ideas en sus campos, revelándose con una extrañeza sutilmente R&B. Más allá de definir la descripción de cada track, queda claro que la tonada hacia lo hipnótico sigue primando, cosa en que en la totalidad de la experimentación, suena soso y muy arriesgado.

Lo profundo de este disco va en visión de humildad terrenal que admite una rendición dentro de nuestra humanidad, despegando en el protagonismo del alimento revival, que les puede dar el cielo con sonidos hacia el shoegaze, el post rock y toda la calamidad etérea que pueden cubrir estas chicas y convertir el paraíso, en un lugar con neblina y difícil de visionar en un principio.

Desde luego han pulido sus composiciones y suenan mucho más perfectas, y el giro que dan lo hacen con muy buena mano, pero sacrificar la grandiosa línea de bajo de la que protagónicamente podían presumir, a algunos nos resulta un pecado. Un disco enigmático que probablemente tiene de característica intencional, sonar más sensual, para abordar tu atención a primera vista. en un camino que no queda claro con sólo una escucha.