Mac DeMarco: dos niveles distintos

Mac DeMarco: dos niveles distintos

Mac-DeMarco

Con la noble intención de sumarle mambo para que mi gata prenda los motores para la primera visita a nuestro país del cantautor canadiense Mac DeMarco, confirmada para el próximo 14 de Marzo en la Ex-Oz a través del Ciclo S.U.E.N.A., con motivo de promoción de su próximo disco a lanzar, titulado Salad Days, es que preparamos este artículo donde revisaremos el sonido de Mac DeMarco plasmado en sus dos placas lanzadas el año 2012, Rock and Roll Night Club y 2, además de su propuesta escénica, la compenetración entre ésta y su propuesta musical y cómo éstas han influido, en su corto tiempo de vida, a músicos chilenos. Démosle.

Rock and Roll Night Club

La primera encarnación del sonido de Mac DeMarco, que tiene elementos que perdurarían en el tiempo, así como otros que quedarían como característicos de este lanzamiento y se verían ausentes en la segunda placa de DeMarco. Como sello personal y peculiar del canadiense encontramos su tono de guitarra, limpio y a la vez tratado, que en esencia responde a lógicas y equipamiento lo-fi (la guitarra de DeMarco la compró cuando era pequeño como por 15 lucas y le hizo un pickguard de madera, y sus pedales son extraños, de bajo costo, armazón de plástico, etc. en fin, rarezas), pudiendo encontrar de forma artesanal un color que le ha llevado años desarrollar a marcas de guitarra más alternativas como lo son Eastwood Guitars, Airline Guitars y Danelectro Guitars; haciendo de su sonido de rock acusticoide más bien tranqui algo a la vez raíz-ista, minimalista y novedoso. Qué es lo particular de Rock and Roll Night Club? Es un disco muy centrado en el sonido de la guitarra, melódicamente hablando. Teniendo en cuenta el sonido tranquilo del estilo de DeMarco, la guitarra en RARNC es protagonista un poco más que la voz, que es forzosamente grave, recargada y estilizada, como de alguien que ha crecido escuchando la carrera solista de Glenn Danzig y que hace poco ha escuchado a Elvis, dándose cuenta de que Danzig suena como un Elvis en drogas y borracho. En fin, la voz de DeMarco en este disco suena como Elvis en rehabilitación de alcohol, dándole un cariz nuevo y una textura nueva a un color de voz tan recurrente en la música rock que intenta volver a las raíces.

2

Dejando atrás la melodicidad guitarrística (ni idea si existen esas dos palabras), volcándose más hacia la armonía entre melodía vocal y varios acordes de base (girando hacia más una estética de lo que comúnmente se llama la “canción bonita”) y llegando a una producción vocal mucho más natural, menos forzada y sacando a relucir el color de voz propio de DeMarco es que se determina el segundo disco del canadiense. Manteniendo su tono de guitarra tan especial (y parecido al sonido limpio de ciertos atletas de la guitarra o “shredders” de los años ’80). Con unas letras tal vez sintomáticas de una generación que estamos bastante ni ahí con todo, que queremos pocas cosas y que no sabemos bien cuáles son, la poética del 2 se va abriendo paso entre guitarras con harto y extraño chorus y bajos entre serios y chistosos.

Este sonido DeMarquiano, sobre todo el cristalizado en el LP 2, a pesar de haber sido lanzado apenas en el año 2012, se ha transformado en importante influencia de nuevos músicos, notablemente en la escena alternativa de rock nacional quienes, abrumados por la sobreexposición y sobrepoblación de sintetizadores e instrumentos electrónicos en la escena musical chilena, han decidido volver al instrumento que probablemente haya sido el principal gestor de la música popular en todo el mundo occidental: la guitarra. Probablemente la banda más influenciada por el sonido DeMarquiano actualmente en nuestro país sea el cuarteto Las Chaquetas Amarillas, quienes a fines de 2013 lanzaron su primer LP Diez Primeras Canciones, poniendo énfasis en ambas melodías, vocal y guitarrística.

Una disonancia cognitiva súper importante en la propuesta de DeMarco aparece cuando se ve su música en sí junto a su propuesta escénica a la vez (la cual suele ser enérgica y bizarra, transgrediendo normas, excediendo uso de drogas, haciendo disidencia sexual, etc.). Qué pasa cuando estos dos niveles parecen tan separados, distintos, y se les creen intangentes? Uno tendería a pensar en la teoría del fanservice: hacerlo sólo para atraer más gente. Para que la gente lo pase mucho mejor cuando va a un show de Mac DeMarco a verlo en vivo. Uno podría pensar perfectamente que está bien, dado que la puesta escénica es imperceptible cuando uno escucha a Mac DeMarco en un CD o en MP3 desde su casa, camino a la pega/U/colegio/jardín infantil/casa de reposo/etc. Entonces la música de Mac DeMarco es una cosa y su puesta en escena es otra? Entonces por qué se presentan a la vez en un show? Tal vez sólo porque es divertido para todos, tanto para DeMarco y su banda es chistoso hacer estupideces, para uno como espectador lo sea. Y cuando eso pasa y está este elemento de controversialidad o de chocante que puede generar un show en vivo de Mac DeMarco, pareciera no haber más vueltas qué darle al asunto.