Lady Gaga – Artpop (2013): Cuando la extravagancia comienza a cegarte

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La fama de Lady Gaga a estas alturas es cuestionable. ¿Suceso de la reinvención del pop o una quimera de la extravagancia visual?.  El bufón de la atención mediática que logró darle cierta rareza y revolución al carácter pop, se sirve una tercer entrega, de la cual se pretende plantear una nueva revuelta; cómo la consagrada con Alejandro, Bad Romance o Telephone.

Germanotta en sus inicios supo entregar píldoras digeribles al universo, con fórmulas que caían en un sesgo de contar las mismas historias de Madonna de años atrás, en una especie de nuevo nacimiento. Gaga fue capaz de dominar códigos del under y cogérselos en una especie de validación de su ingenio, a la mayor parte del mundo. Lo visualmente inaccesible, se descifraba en canciones tímidamente electro-rockeras, ornamentadas en un synth pop semi-futurista. El resultado se volcó en Born This Way, un álbum sobre-producido, lleno de todo (Que inclusive contaba con algo de brostep en ciertas coletazos), que intentaba elevar su imagen de icono épico. ¿O no han escuchado The Edge of Glory? Cercana a emular el espíritu de Bruce Springsteen, casi solventándose en una canción de Estadio.

Independiente de su categoría de rompe charts y confeccionar hits suscitados de la reinvención de la reinvención de los tiempos, “Artpop” iba de campeón a convertirse en una especie de obra del arte del pop. No obstante, su producción resulta confusa, sin horizontes claros y con canciones bastantes dispares. El hecho de tener canciones eficaces, dignas de influencia de Abba como “Dope o “Gypsy”, parecían meter a la Germanotta en esto de la moda de tener a los años 70 en el background. Respuesta total la da la excelente “Do What U Want”, un círculo entre el disco y el R&B, con un beat que la hace calzar como neo-versión, similar a una canción de lo mejor del catálogo Italians Do it Better.

El problema viene con los experimentos, donde está “Jewels N Drugs”, una especie de rap mal llegado; “Manicure” con un leve toque de guitarreos heavy, donde su voz no le hace la par; “Swine”, una especie reducida y prestada de una canción del Cross de Justice, pero malaza para el brostep artificial de Zedd; y “Fashion” un tributo intrínseco de Holiday de Madonna que acaba la estética sonora. En esta parte se sigue intentando calcar el salvajismo instruido en la época del “Born This Way”, ese de golpe aparentemente fuerte, que le daba brisa de quebrantamiento a establecido, dentro de lo holgado y fome del pop comercial actual. Gaga peca en obrar su manifiesto de arte y solamente caer en una especie de entretenimiento, con muy buenos ganchos.

Artpop es demasiado pretencioso, victimado por una seguridad ciega, donde Gaga peca de utilizar la grandeza de su fama.  Trata de plasmarse con todo y todos, en un exceso de producción que se cae por lo disonante de sus fuerzas extremas. El disco parece tener 4 partes y eso mismo, lo hace una Odisea. Mal disco no es, pero no es lo que se esperaba de una revolucionaria de lo fácil.