Sky Ferreira – Night Time, My Time (2013): Estrictamente sin pop

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5 años le llevó a nuestra Heroin Chic consagrar su disco debut. Años atrás quedó su primer destello con el cover de “Animals” y su prematuro single “One” del 2010, cuando los Bloody & Avant (conocidos las mentes de Miike Snow) intentaban llevarla al terreno de “idola del electropop”, por el cual ya desfilaban sus amigas de juerga Uffie, Ke$ha y Katy Perry. Borrón y cuenta nueva, su veta de artista se hizo notar con “Everything is Embarrasing”, esa cuota de electro pop ochentero con clase,  digno de verse a segunda vista como un tema debut del disco de Madonna. Sky parecía perfilarse en un soplo de aire retro, catapultado en esa imagen tan retorcida y destroyer.

Lo preocupante y misterioso en este debut es el descarte total de todo ese hilo de ideas, que la avistaban con sintetizadores elegantes y una nostalgia recorrida por la época del new wave. En una especie de arrebato, la misma artista decidió convencerse e intentar trabajar con los sonidos que más le eran cómodos, razón por la cual este disco ha creado dos bloques de opiniones distantes: Uno que prueba el camino armado en dinastía rock; existiendo reminiscencias de shoegaze, halo dream pop, estridencia similar al poder noventero de Hole y lo punzante de esa cuota hervida de electro y guitarras en Garbage. La canción “Red Lips” del EP “Ghost” daba respuesta a la producción de Shirley Manson en el espíritu de Sky, por explotar a una femme fatale con cuerdas. Pareciese tomar ese síntoma como un tótem y trasladarlo a las grandes ligas. Por otra parte, están los entrañables de su primer recuerdo, el de carácter fervoroso y primitivamente pop, que colocaba a Ferreira en una nueva imagen convencional de system.

Las frustraciones y deseos de la adolescencia se ven reflejados en el aire y entorno del trabajo, divagando sensaciones similares en canciones como “Nobody Asked Me”, “I Blame Myself” y Love in Stereo, en donde Sky queda también como buena confeccionadora, valiéndose momentos dignos de percusiones saturadas, guitarras letales y suciedad vocal. Pareciese servirse en la expiación y redención a través de escupitajos, que se ve respondido en los momentos álgidos del disco. Por otra parte, también se hacen ver sus inseguridades, sus incertidumbres y dudas, bañadas en las canciones más correctas del álbum. Claro ejemplo son 24 Hours o la juguetona Kristine, la cual recuerda mucho al debut de Ladyhawke, con esos sintetizadores dulces y soñadores.

Sky sigue siendo la icon devastada, inquietante y escondida. Su mirada pérdida y esa energía tan desolada que tiene le ha colocado siempre en las portadas de revistas de tendencias. No obstante, este disco hace valer su imagen con creces y la consiente en una rebelde sin causa en esto del pop, bajo el concepto sonoro llevado desde el recuerdo, para potenciarlo con frescura y cierto desenfreno. Esa es Sky: La amas o la aborreces.

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