Deafheaven – Sunbather (2013): Absolutamente necesarios para romper el cliché

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El debut de este dúo superponía mezclas posibles de realizar, pero no agallas para efectuarlas hasta ese entonces. ¿Qué más lejano que el Black Metal, el hardcore, el post rock y el shoegaze en un mismo momento y lugar?. Desde el prejuicio mismo, un apartado tan esquemáticamente y puramente enjaulado de su propio ser como el Black Metal, sucumbe en la imagen indolente de cabecillas como Mayhem, Impalem Nazareth, Burzum, Emperor o Darkthrone en las manos del Innercircle y ser directamente una extremadura del Heavy Metal.

Hablamos de una coartada donde penetran la violencia, el negativismo y la misántropía, además de todo un movimiento que se jacta de la pureza y el perfeccionismo en la técnica musical. Si, es raro hablar de cosas tan primitivas en el 2013, teniendo un ritmo de información inmensa, como lo es la internet y su capacidad de abrir el mundo. No obstante, este tipo de mezclas se presta ante una mirada hostil; o donde te encantas con esta nueva corriente o la mandas a la mierda. Nada nuevo bajo el brazo (en todo caso), si se mira fríamente desde sus ramificaciones con el Folk, el Barroco y el Instrumental durante y fines de los 90.

El segundo disco de portada rosada y donde tocan como espina dorsal “Black metal”, refiere a una nueva escuela “Post-Black Metal”, no de la onda de –NachtmystiumTwilight o Leviathan-, sino establecidos en una cadena en donde ya están metidos en partes bandas como “Celeste” con una carga más sludge, de “Wolves in the Throne Room” al progresivo ; Alter of Plagues refinando el ambient, y hasta “Loma Prieta”, con ese screamo infernal. Nueva escuela, con un poder de estrategia de poder usar todo lo posible.

Los de Estados Unidos gozan quemándose en este nido de influencias, sacando un Blast Beats de propio color;  una corriente de sueño con el surgimiento del Shoegaze y la alienación de alargar la sensación con la mixtura de esa cadena normal del Post Rock. Claro, suenan descafeinados sin poder ahondar en la visceralidad de un género de metal extremo; pero sí que se condensa en la posibilidad de abastecer una esencia emotiva. Estamos ante un torbellino que está más en lo urbano, y que no deja de pecar en lo existencialista. El cúmulo de resultado total es en post de una catarsis interna, manejada siempre con sensaciones hacia la muerte, la enfermedad, la desilusión y el desencanto, girando siempre en el mareo del hipnotismo.

Una oda al desasosiego del tenso final, con armonías limpias y durisimas. La clara interpretación,  ejemplificada desde la afirmación de la resignación, hasta el camino del luchar hasta el final por llegar a la superación; se deja en evidencia en ese vértigo rugoso cargado con el lo-fi y directamente detonado por la voz apabullante; como si se tratase de un grito hacia la liberación personal. La lluvia de tantos elementos es llevado “hacia un sentimiento de tormento”.

Lo que es totalmente valorable de este disco y sin duda lo hace acreedor de uno de los mejores del 2013, es que estos socios saben lo que quieren transmitir. El poder manejar su propia percepción del resto, los hace interpretes de la misma sinceridad; de futuristas y de entes dignos de presentar cambios drásticos. Prueba con la densa “Irresistible”, la dura “Please Remember “y la colateral “Vertigo”. Difícil hacerlo con tanta soltura.