Dan Barret de Have a Nice Life y Giles Corey : Tratos imposibles de descrifrar

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Escrito por: Juan José

A veces, se apodera de nosotros una obsesión malsana por la música de tonos menores donde el suicidio y la desesperanza se traduce en una nota sacada del estilo drone, una ambientación perfecta para un día de invierno. Aquello, podría servir como cierta descripción de lo que hace Dan Barret en una serie de proyectos musicales que he tenido la complicidad y gracia de apreciar en su máximo esplendor.

El multiinstrumentista y compositor originario de Connecticut, EEUU; parece un caso de depresión a niveles sobrehumanos, una melancolía que le cala el cuerpo día  a día. Dentro de sus proyectos, figura Have a Nice Life, una banda conformada por Barret y Tim Macuga, con un disco titulado Deathconsciousness (2008); el dúo interactúa con sonidos minimalistas y una estética tan oscura y roída como la propia mente del compositor principal. Resabios del shoegaze y noise de bandas como My Bloody Valentine y Sonic Youth quedan cortos dentro de la irrupción de prolongadas secuencias estruendosas y complejas.

A su vez, Barret posee un proyecto solista; el cual se denomina con el sobrenombre artístico de Giles Corey. Con un disco homónimo (2011) unido a un libro de 150 páginas, la fusión de un sonido folk experimental, minimalismo y desesperanza se combinan en una placa conformada por 9 cortes; cada uno dejan en clara evidencia la cosmovisión del artista y un tedio existencial que sólo la música y cierta clase de ocultismo mágico ha podido calmar en él.

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Nahvalr es otro de los proyectos que de aquél tronco se desprende. Con un sonido lo-fi, black metal y ambiental. El sonido que han logrado a través del disco homónimo, recuperó la estética por la cual nació el sonido del black metal; la desesperación existencialista en conjunto a la expresión brutal de aquellos trastornos en sonidos estridentes que bordean una mezcla de Poe y guitarras distorsionadas.

Con una estética sombría mas no bordeando los extremos de los murciélagos y las cruces invertidas; dos bandas más se unen a las anteriores. Afterlives y Planning for Burial demuestran un sonido similar, sin embargo; agregan características propias que los diferencias y les agregan un plus atractivo a sus composiciones. En el caso de los primeros, es el uso de arreglos vocales unidos a sonidos tipo drone; mientras lo segundos, logran gestar estados etéreos tipo post-rock, que podrían ser relacionados en gran medida con Mogwai, no obstante, logran una profundidad introspectiva de magnitudes colosales, un viaje hacia el interior de los oyentes que parece ser una meditación guiada por vidas pasada o incluso, un flashforward de sus últimas horas vivos.

Cinco proyectos que plantean una visión psicótica y personal de la vida, más allá de un sencillo estribillo y tres acordes que no dejan nada a la imaginación o a la música en sí misma.