Death Grips – Government Plates (2013)

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El puño que te pegaba combos en la mandíbula se puso una manopla. No tengo otra manera de definir el nuevo álbum (y nuevo sonido) de los gringuitos Death Grips, que parecen haber trabajado realmente en serio en torno a la producción electrónica que se deja escuchar desde la primera fracción de tiempo. Un sonido mucho más violento que el anterior (sí, “es posible”, en el sentido menos golborniano de la expresión), con grandes influencias de la música industrial, sucia y hedionda a pastillas y copete se gana el protagonismo en el disco, aunque la crudeza ya es cosa del pasado: la producción del disco es magnífica, con mucho profesionalismo y sin cabos sueltos, casi como trabajo de relojería.

Quien claramente se ve influido por esta nueva radicalización de la violencia sonora en el sonido-Death Grips es MC Ride, quien pareciera que cada rima, además de ser gritada a todo pulmón por el sacramentés como si no hubiera mañana, fuera pasada por un distorsionador de voz y amplificada 100 veces para generar esa voz rasposa no de garganta, sino que de intensidad. Flatlander entra en el mundo vocal aportando coros y loops de su voz en algunos temas, dándole un nuevo cariz a las voces de DxGx.

El primer tema es psycho. You might think he loves you for your money but I know what he really loves you for it’s your brand new leopard skin pillbox hat es lento, acechante, y cuando te encuentra, te pega la mascada sin pensarlo dos veces. demostrando desde ya que lo que se viene no es la fórmula regular de una canción verso-coro-verso-coro-puente-coro, la canción bambolea entre dos figuras musicales; una parte de suspenso, inquietante y casi a-la-cocaínamusical, donde altas frecuencias emergen del Mac de Flatlander mientras a Ride multitrackeado nadie le para la lengua ardiente; y otra parte de cabeceo intenso, destiempos, quiebres, batería casi geométrica y harta acción de frecuencias electrónicas bajas. Anne Bonny recibe influencias un poco más escuchables y hasta bailables, menos industriales pero no por eso menos intensas. Harto loopeo y trackeo múltiple en la voz de Ride mientras los sintetizadores de fondo suenan y suenan. Una inyección de aceleración y jarcoreo se mete en la sección central, con percusiones electrónicas más bizarras y rappeo asesino. Seguimos con Two Heavens, que con una intro que imprime bastante suspenso tipo-calma antes de la tormenta, con Ride rappeando tranquilo pero con inflexiones de voz que dejan entrever que no está muy contento, con sintetizadores que lo acompañan como si su voz tuviera una pandilla. Llegado el momento, empieza una percusión tribal y el rappeo de Flatlander. Sí, de Flatlander, que no lo hace nada mal. Esto muta a un beat bastante cochino y la voz loopeada de Ride para luego repetir la fórmula. Lo que viene es This Is Violence Now (Don’t Get Me Wrong), que inicialmente parte con una base de percusión y la voz de Flatlander loopeada siguiendo el mismo ritmo que el bombo. Este ritmo de base va experimentando la entrada de numerosos efectos de sonido, con harta influencia de la Intelligent Dance Music británica noventera. Un pequeño momento de calma en el centro, con sonidos ambientales y el habitual loop de Ride hacen la ocasional pausa antes de seguir metiéndole jarcoreo. Tema nº5, Birds. Tanto momento bizarro, por dioz. Una voz modificada con sintetizador es la intro, para meterse de lleno a un beat lento, enfermizo, como enfermo de lepra y hediondo a gasa de hospital, con Ride multitrackeado, Hill calmado pero atento y Flatlander desatado. Un extraño loop de algún instrumento de cuerda, modificado el pitch y su velocidad de muestreo, se muestra constante mientras esporádicamente Ride lanza palabras o frases para que luego volvamos al beat del principio y todo se repita. Mucha percusión a destiempos casi tribales y primitivos y voces sampleadas forman parte de la intro de Feels Like A Wheel, que luego muta en un ritmo rápido y desenfrenado, mientras nuevos samples de voz van siendo agregados y notas de sintetizador como latigazos saltan en los oídos. Hacia el final pareciera como si los sintetizadores estuviesen teniendo un ataque de epilepsia, dando un último estertor que da el pase para el siguiente tema.

Esto es I’m Overflow, sampleando pura vanguardia vocal en su intro con un ritmo de atería bastante monótono, mientras unos acordes y notas de sintetizador aparecen, en crescendo. Cerca del segundo tercio del tema, la voz de Ride detiene todo y marca la pauta para un nuevo ritmo, con hartos breaks entre medio y superior acción electrónica. Volviendo primeramente al primer ritmo, se va uniendo cada vez más al segundo, enajenándose, empapándose de bizarriedad y violencia electrónica. Hot shit. La canción que viene, Big House, parte con frenéticas notas de sintetizador, a quienes se les van transponiendo ellas mismas y sus armonías, se le agrega un bombo que hace seguir el ritmo y cabecearlo, un par de sonidos atmosféricos; hasta un súbito break que nos lleva a un ritmo simple con destiempo donde la voz de Ride se alterna entre rappeo tranqui y sampleo hasta el término de la canción. ¿Qué viene? Government Plates viene, con sus parafernálicos acordes sintetizados con sabor algo metálico y un ritmo bastante bailable, pronto vienen las notas que le dejan a la canción un deje a improvisación estelar. Una multitud de breaks, la alternancia del rappeo/sampleo de Ride y momentos pasivo/agresivo dejan bien parada a la canción que le da nombre al disco. Estamos ya en Bootleg (Don’t Need Your Help), con un rítmico sampleo de voces modificadas, que se ven truncadas luego de un quiebre que trae un nuevo ritmo, con notas sintetizadas sucias, frías y metálicas, que se van haciendo algo más cálidas hasta que entran nuevamente las voces sampleadas, sonando por un rato para que hasta el final suenen las notas frías. Tema final. Whatever I Want (Fuck Who’s Watching). Ride, lento y provocador, igual que el título de la canción, le mete tranquilo y con harto reverb antes de que quede la pura zorra electrónicamente hablando. Caótico y a la vez rítmico, lo que Flatlander está secuenciando hace de base perfecta para que Ride nos tire su Fuck Who’s Watching cada compás. Con notable acción electrónica, el rappeo en los versos se hace intenso y afilado hasta un quiebre, donde todo se vuelve más lento, y los reverb y delays se entrelazan y juegan. Momentos que se van alternando hasta el final, en una improvisación electrónica digna de campeonato.

Death Grips pasándose por el orificio rectal todo lo que es la estructura regular de una canción es este disco, hediondo a sangre, Mac y metal frío. Con una reinvención progresiva y una radicalización que no tenemos idea en qué pueda terminar, Death Grips renueva su sonido a cada placa que saca, haciendo estos lanzamientos el highlight musical del año. ¿Qué tan rápida será la degeneración de DxGx?