Pülsar 2013 @ Centro Cultural Estación Mapocho, días 1y2

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El brillo de Pülsar, además de su accesible precio y lo tranqui de la feria en sí, es que congrega a gente muy diversa. Con el fotógrafo Ariel Alvear nos paseamos por todos los 5 escenarios apostados en las instalaciones del Centro Cultural Estación Mapocho y un par de salas donde se exponían de diversas temáticas, aunque siempre enmarcadas de la música, con especial énfasis en lo nacional. Punk, pop, rock, folclor, trova, DIY, hip-hop, nada faltó en estos tres días de stands, shows, conferencias y clínicas. Los highlights? Pasamos al tiro a aquello.

día1

Se abría la jornada en Pülsar y en la Sala de las Artes empezaban a sonar los míticos de Los Miserables. Con la tarea de la prueba de sonido hecha, los fans fieles y listos para el mosh intenso hasta que choque el hueso y ejecuciones intensas, el grupo oriundo de El Bosque dio un breve paso por todos sus ritmos, poniéndole duro al ska a ratos, metiéndole harta distorsión cuando correspondía y haciendo que su público enloqueciera. Sin embargo, parecían algo incómodos por las circunstancias; los Miserables suenan mejor en la tocata autogestada, en una cancha de barrio con olor a copete y pito; tal como su música, con sabor a copete fuerte, punk, descontento y barrio.

Más tarde en la misma sala y con una puesta en escena y un sonido en vivo que me sorprendió, se presentaban los chiquillos de Como Asesinar A Felipes, con un asesinato acotado en formato festival, pero no por eso menos intenso. Con alternados momentos de improvisación jazzística compleja, polirrítmica y atmosférica, y rappeo intenso y agresivo adosado con harta acción de turntablismo, los Felipes asesinaron a su antojo en Pulsar y en tiempo record. Sonaron clásicos como Formo Parte de un Engaño, Nunca Será Lo Mismo, así como canciones nuevas como De Doble Filo. Para no olvidar.

Luego veríamos al dúo Perrosky, muy cómodos en el escenario, con su tenida ya tradicional y repasando canciones en un frenesí de rock n roll, blues y harta percusión. Con un público más bien tibio, supieron acomodarse a tal recepción de manera convincente, con bastante personalidad y profesionalismo. Canciones antiguas y nuevas, un set list más bien constante en todo artista de Pulsar, se tomó la Sala de las Artes de la mano de los copiapinos.

Los ya legendarios Quilapayún se encontraban apostados en el Escenario Principal, donde darían un espectáculo sólido, con la calidad interpretativa magistral a la que nos tienen acostumbrados. Confiados, serenos y con un nivel de emocionalidad increíble y ya característico del grupo folclórico, se ganaron el corazón de cualquier pseudometalero y picao a shuper que pasaba por ahí, congregando hasta al tío de la seguridad. Grandes momentos que hace la música.

Luego vendrían a presentarse en la Sala de las Artes el quinteto nacional Protistas, con su fanaticada ya apostada en el recinto y con una puesta en escena algo calmada en relación a otras de sus presentaciones, supieron suplir esa calma con intensidad en sus canciones, poniéndole energía instrumental y calentando al público a la manera que ellos saben, con su propuesta de surf rock indie.

En un rato en la misma sala estaría el invitado español Sr. Chinarro. Antonio Luque sin banda, en versión acústica y con sus canciones, una fórmula no perfecta pero que funciona (como en este caso) para dar un show especial e íntimo, donde el artista se conecta a su público. A veces como ido, a veces más lúcido que un cachetazo, Luque nos mostró sus canciones minimalistamente, llegando al corazón de una estocada y sin preguntar.

En el Escenario Principal ya está en escena Alex Anwandter, quien, centrándose en su último disco, nos daría temas de todos sus discos, tanto con Teleradio Donoso, como de su Odisea y su Rebeldes. Manejando a la multitud como un agitador musical, se dio el lujo de tocar un set list de todo tipo de sentimientos; desde lo emo más autoflagelo hasta la euforia desatada. Ya sea bailando, rockeando o simplemente guitarreando, Alex toca fibras.

día2

Llegando un poco más tarde a los shows que el día anterior por una charla de Cine y Música dictada por Ignacio Pérez de la Escuela Moderna de Música y Danza, ya estamos en el Escenario Terraza Catedral para escuchar a Fármacos, banda nacional de rock orientado a lo electrónico que, para estar tocando tan temprano, sonaban bastante bien en términos técnicos y con canciones bastante bien logradas, sabiendo cautivar a una audiencia que le dio vuelta la cara a su hamburguesa y a su chela para verlos y escucharlos.

Después en la misma escena del crimen se presentaría Picnic Kibun, trío de dancepunk y electrónica que daría la sorpresa del día, al sonar sorprendemente bien, mejor incluso que en su álbum de estudio. Vacilando y rockeando, atraparían al público y al no-tan-público con sus loops, efectos de sonido y pegotes beats, todo en menos de media hora.

Qué pasa ahora? De todo pasaría con Anita Tijoux y banda arriba del Escenario Principal, donde se daría todos sus lujos. Con un público en su bolsillo, Anita experimentaría. De invitado un par de temas aparecería Hordatoj, el rapero nacional, y hasta para vientos bronces habría espacio en el shoe de Tijoux, donde abarcó desde sus clásicos era-Makiza hasta su última producción discográfica, con harta musicalidad e instrumentación, dejando en claro que el rap es más que turntablismo.

Los Dolores se estarían presentando en el Escenario Terraza Catedral, entregando su buena dosis de rock a la antigua: cochino, con olor a cuero desgastado, whisky y humo de tubo de escape de moto. Una propuesta entre rock n roll, rockabilly y punk, y con un público algo hostil, Los Dolores se defendieron como pudieron, saliendo más ilesos que heridos en el trayecto. 

Los maestros de Inti-Illimani darían clases de cómo hacer shows en vivo en la Sala de las Artes. De forma íntima, cercana, pero a la vez poderosa y sin escrúpulos, aunque algo molestos por el poco tiempo de sus et-list, no dejarían asistente disconforme entre su gran amplitud y variedad de ritmos, impecable ejecución y notable conexión banda-público. Incluso la Sala de las Artes se quedó chica para tamaña presentación.

Ya en el Escenario Acústico Pulsar 2 nos encontramos para presenciar el show de Doctor Pez, que a punta de guitarra y voz hacen sacar aplausos y congregar a bastante gente en los pasillos aledaños al escenario. Dando cara por los artistas autogestionados y DIY, invitaron a la gente con sus provocativas letras, su estrafalaria vestimenta y su personalidad y carácter en escena, algo que no se ve todos los días en el mundo del arte.

Y los maestrulis de la jornada, los Electrodomésticos, liderados por el renombrado artista y productor Carlos Cabezas, se presentan en la Sala de las Artes, llena a más no poder y haciendo gala de gran experimentación y potencia sonora, repasando clásicos y no tan clásicos. Distorsión, sticks y sintetizadores cerrarían una jornada con broche de oro, bizarro aunque elocuente.