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Beck y Blur en Chile: La noche redonda

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Más que los clichés de relucir nostalgia o las deudas históricas, ambas bandas e intérpretes representaban el fervor de un público que alguna vez en su vida quería consolidar su visión colectiva de sus juntas de amigos, períodos de pololeo o esos trayectos de viaje, donde muchas veces sonaban canciones de Blur y Beck. La posibilidad de estar al frente del soundtrack de tu vida, era de una alegría inmensa, que abría la posibilidad en una Pista Atlética con más de 20 mil personas. En ese escenario, tocaría el incomprendido más comprendido del mundo “Beck” y la carga del rock británico “Blur”.

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Con una carga puntual, Hansen obedecía al conductor regular presente: Demostrar que la percepción sobre él, solo es manejada a su antojo. Comenzando con “Devil’s Haircut” inició el prontuario, ese que demuestra su versatilidad de imponerse como un ser tradicional, balanceado por su vara experimental; la cual te hace rockear, rapear, folkear y sonar tan lo-fi. Luego irían “Qué Onda Güero”, “Sissyneck” , “E-Pro” y la nueva “I Won’t Be long”, el cover de Billie Jean, Loser y  una versión alargada e improvisada de Where it’s at?. El aire que dejó Hansen, sólo fue aumentar el sentimiento de poder verlo solo alguna vez.

Luego pasada las 21:40, despegaron los Albarn, los Coxon, los James y los Rowntree, con una energía que muchos imberbes de 23 años, ya han perdido con tanto carrete. De los británicos se apoderaba la euforia, iniciando la melodía con “Girls & Boys”, “Popscene”, “There’s no other way” y “Bettleblum”, en una especie de maldad sin descanso. Sorprendía la vigorosidad con la que Damon saltaba a cada rato y el poderío virtuoso de Coxon en cada canción, como si fuese a destrozarse con un solo en un concierto de Pavement. Estas juntas temporales de Blur solo venían a comprobar lo redondos de sus recitales, con una vibra impresionante.

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Momentos memorables como el caos en “Popscene”, la emoción del público con “Tender”, la mirada perdida de Coxon en Coffee & TV, la invasión del público en Country House y los gritos desesperados advirtiendo al vocal las ganas de querer saltar con “Song 2”, avalaban a una banda que ya tenía a todos en el bolsillo.

Este concierto demostró una cosa: El poder de vigencia de ambos artistas por seguir capturando su esencia en diferentes generaciones. La nostalgia déjensela a quienes son “One Hit Wonders” o circundaron en la moda de una generación”; estos venían a contarte una historia de éxitos.



Video de Max Jorquera y Agridulce

Cristian Poblete

I'm Danny Brown and Ryan Gosling. Primer Hokage en pueblo ruidoso