Análisis al Cartel de Lollapalooza 2014: Lo bueno y Lo Malo

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El anuncio de Lollapalooza se ha convertido en una especie de Navidad para el fan de la música, quien espera durante mucho tiempo, ese regalo que pidió insistentemente. Las expectaciones de jugar con la imaginación, frente a una venta sin anuncio de cartel, obedecen a la posibilidad de especular ante lo sospechoso, lo predecible, lo impredecible, lo posible e imposible. Estar ante este festival, es recaer en la condición de la incertidumbre, alimentada por el arriesgo de la suerte y la inversión. Sólo basta ver carreras previas y recoger tu esperanza de poder mirar lo mismo, que están mirando nuestros hermanos extranjeros.

Este año no hubo tanta sorpresa, debido al encargo que hace El Diario La Tercera por convertirse en una especie de anunciante, que nadie llamo. Mucha confusión e ilusión han alimentado las “posibles noticias en desarrollo”, que acrecientan el hype. Ante esto, toda tu carga sentimental puede servir, esperando que Muse se devuelva; Que Depeche Mode se arrepienta de no haber aceptado la oferta;  Explosion In The Sky se arriesgue a pasar por acá, sin encumbrarse en México/Brasil; o simplemente condicionar la idea que Tool dejará su hiato creativo, por un nido de entretención en el culo del mundo.

Si efectivamente pretender construir su propio Festival en su mente o lo de las típicas deudas históricas, no sea absurdo. Así como su descontento forja la desilusión; lo contento que me pone es que me puede vender su entrada más barata. El hecho acá está presente y se materializó en el ya anunciado nuevo line up de Lollapalooza. Revisemos los puntos a favor y en contra en esta nueva cuarta etapa:

Lo Bueno

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La variedad de artistas que circulan en este Festival y la potencia este año por traer artistas de mayor trayectoria. El hecho de tener a Soundgarden de regreso y presentando su King Animal; Vampire Weeknd y Arcade Fire en su mejor momento, presentando sus dos excelentes discos “Modern Vampires of the City” y “Reflektor”; Los RHCP siendo un dardo seguro con su cantidad de hits que parten del Blood Sugar Sex Magic, hasta darle al Stadium Arcadium; Phoenix y New Order en la segunda oportunidad para quienes no los presenciaron; Nine Inch Nails presentando su directo potente y de mayor prolijidad, cargado por trabajos de más de 20 años; el legado histórico de una leyenda como Johnny Marr, tanto como engranaje en The Smiths  y su pasión individual, la frescura que obedece la calidad de Portugal, The Man y presenciar el primer momento álgido de inspiración de Savages y Jake Bugg, resultando inquietantes. Un cartel fresco, con música de relevo y sin el miedo de enfrentar a Festivales de afuera con esta parilla.

No hay Strokes, pero viene Julian Casablancas; la exclusiva de presenciar el auge del pop debut de Lorde y los hits de Ellie Goulding en una buena racha; el rap ácido y downtempo de Kid Cudi o los directos cargados al baile de Axwell, Bauuer y Bloody Beetroots. Por último un espacio privilegiado para estar presente en la carga técnica de Flume, uno de los productores de beats con mayor proyección, El cúmulo en su totalidad, enfrenta  razones viables y atractivamente poderosas para trazar un recorrido variopinto, con artistas de primer nivel. Comience  a calcular el precio de entrada por separado de cada headliner. Saque a cuenta.

Lo Malo

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El riesgo de comenzar a comprar una entrada, sin saber quien viene. La especulación puede ser un arma de doble filo, recayendo en este Festival, una especie de inversión a la insegura. La fama de años anteriores pone al público en una parada de pedir más; entregándose a la posibilidad y el camino de creer que ahora llegará su turno, en cuanto revisa el arsenal de bandas anteriores que ya han venido.

La información en internet si no se maneja con criterio, es dolorosa, engañosa y se presta para la confusión. También la intuición y el inferir por el paso de tu banda por otros países, agudiza tu sentido por detectar a esa banda de tus sueños por cumplor. El peso de la desilusión ante el hype, puede ser atroz.

Se sospechaba de Muse, Depeche Mode, Disclosure, James Blake, Kendrick Lamar y los siempre Tool, nombres a repetirse en esta cruzada, eran lo más añorados. Toda esta percepción se ahonda bajo las venidas anteriores de Bjork, Arctic Monkeys, Foo Fighters, Pearl Jam, QOTSA, Deftones y The Black Keys, entre otros. Todo esto se suma en la cantidad infinita de lineups trucados, soplones brasileños y el conducto de replicar sus visitas en Festival en Festivales; Como pasar del Corona Capital, al Rock In Rio y luego al Quilmes.

No pasó nada, bajando el ánimo de expectativa. Sobre todo si se revisa bien y se señala a bandas que están repetidas como New Order, Phoenix, Cage The Elephant y los RCHP, que ya vinieron una vez o más; también está lo de las bandas chilenas que se repiten el plato (Fran Valenzuela, Hoppo, Nicole) y tener una carga menos poderosa por cabezas de electrónica, como lo fue el año pasado con Deadmau5, Steve Aoki o Skrillex anteriormente. Se siente un desnivel en cuanto a peso y estructura, teniendo artistas medios poco atractivos y mucha carga en lo grande.

El precio también es un factor gravitante. Lollapalooza sabe que las cosas las ha hecho bien, por tanto el valor de su prestigio les da la cuota de subida en sus precios, casi obligándonos a estar en una posición difícil: Invertir más plata en modo de resignación.

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¿Qué queda? Unirse a la nueva experiencia y seguir demostrando que hay potencial público en el mundo del fan musical. Increíble pensar que sólo en este mes está Pulsar, Frontera, Indie Fun Festival y la venida de Blur con Beck en Chile. Estamos de acuerdo en que se aprovechan y juegan con nuestra expectativa, pero también hay que saber analizar e investigar las posibilidades reales de cada banda. ¿Si no confirman nada y te venden una entrada, significa comprarla?. Claro, hay una inversión a la nada. Sólo házlo si quieres arriesgarte.

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