Beck – Sea Change (2002)

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Escrito por María Consuelo

Aunque Blur ha tomado el papel protagónico sonando como uno de los conciertos más esperados del año, hay quienes tenemos las mismas ansias por ver a Beck, quien nuevamente pisará un escenario chileno, haciendo la previa a la espera de los británicos.

Por eso hemos decidido hacer un review de uno de sus discos que si bien no figura entre los más destacados, si marca un paréntesis en su carrera; Sea Change irrumpe, haciendo un break en sus conocidas mezclas de hip hop, soul y música experimental, para dar paso a un lado más folk, romántico y poco explorado.

Inspirado en el término de una relación de años con su novia, el álbum deja de lado las letras incisivas y críticas que lo caracterizaban, por estrofas cargadas al desamor y la post ruptura.

Lo que para muchos resultó ser un disco que desencajaba con lo escuchado anteriormente, para otros fue la pieza que a Hansen le faltaba para ser un artista más que completo.

Con la autenticidad más innata, Beck comienza este álbum con The Golden  Age, canción que invita a comenzar con la edad de oro, olvidándose de “el peso del mundo” y encontrando la salida de ese malestar interno que muchas veces aqueja. –These days I barely get by, I don’t even try-repite una y otra vez, recordándonos que a pesar de ello, su tristeza continúa.

La melancolía de Sea Change se vive en los 12 tracks que lo componen, y que muestran un Beck de corazón cada vez más al desnudo a medida que se presiona play en cada canción, contándonos así una historia que sólo se completa al escuchar el disco de comienzo a fin.

El inicio de un guitarreo clásico intervenido tímidamente por teclados y baterías, musicalizan Guess I’m donde fine, logrando de este modo transportarnos a la escena que describe detalladamente y que al mismo tiempo nos hace espectadores directos de lo que Beck sentía en aquel entonces.

Sin duda, este álbum no se hizo para devolver la esperanza en el amor y hacernos creer que todo mejorará, sino más bien para transmitir la empatía con quienes también han tenido esa pena parece progresiva pero que termina con un dejo de esperanza, asegurando que al mirar hacia el futuro lo malo se queda atrás.

Alcanzando un sonido pseudosinfónico, combinado con matices experimentales en  Lonesome Tears, Beck reafirma su condición de músico consolidado, título que le permite moverse por distintos géneros, mezclando estilos y temáticas, alcanzando resultados igual de exitosos sin importar si es electrónico, rockero o country.

Aunque su trabajo sea una constante de innovación y reinvento, Hansen siempre anduvo por caminos similares con su perfil más funky, hip hopero y alternativo, hasta Sea Change, con el que probó áreas casi inexploradas, gracias a su consternado lado sentimental.