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Los mejores discos de Blur (De mejor a más mejor)

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Para nadie es sorpresa que Inglaterra y Estados Unidos manejan distintas colonizaciones musicales en cuanto a época, estilo, inquietud. Mientras en USA la seguidilla de la explosión Grunge sumaba en su confección influencias de Big Black, Jesus Lizard, The Replacements, Melvins o Minutemen, con todo el carácter de seguir con mira punk; en Inglaterra se daba la circunstancia de la moda por el house y toda aquella arquitectura por adoptar algo bien ajeno, en creencia propia. Happy Mondays y Primal Scream, sobre todos los primeros, ejercieron esas dosis necesaria de armonizar sus guitarras en vísperas de beats.

Si Oasis drenaba su línea en Stone Roses, The XTC y los evidentes Beatles, Blur carcomía su centro en algo de My Bloody Valentine, Jesus Mary Chains e insistiendo con la rueda principal en el paso del tiempo: Happy Mondays. Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James, Dave Rowntree  no sospecharían de su legado en el presente en la conexión del margen rockero. Menos en esa semilla que indirectamente crearon, la cual solventaba y radicaba una diferencia enorme en una especie de “hijos de la Gran Bretaña”, donde se acuñaba esa dosis de influencia en bandas como Suede, Pulp, Oasis, The Verve, Stone Roses o los desaparecidos Rialto. Era instantáneo reconocer el hambre de cada pueblo, sin equivocarse de la casa de donde provenían los Pixies, los Pumpkins, los Soundgarden, ante las bandas recién mencionadas.

Con 7 discos de estudio y con temas tan de himno como Girls & Boys, Song 2, The Universal, Bettlebum, There’s No Other Way, Parklife o Tender, por citar la millonada de singles. Ante esto , creemos que Blur es un referente a la hora de hablar de la música en general, por lo cual elaboramos un ranking de cabecera; uno que probablemente no encaje con tu enseñanza o experiencia cotidiana; pero al menos con una razón de justificación. Nos tomamos el tiempo, para que tu también te lo tomes en responder.

7. Leissure (1991)

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De la mano de Food Records, los jóvenes de Albarn, Coxon, James y cia, manifestaban un evidente marco influenciador por la onda Shoegaze, resumido en el primer single del álbum “She’s so High”; cosa que pasaría también con “Fool” o “Birthday”. Por otra parte “Bang”, “Bad Day”, “Come Together” y la excelente “Bang”, aluden a ese universo flotante de baile y tonadas, tan característico de la Era Manchester. En cuanto a éxito, There’s No Way” parece ser el brillo a explotar en el futuro cercano, situación protagonizada en el productor Stephen Street.

Leisure es una identidad bastante prematura; una búsqueda por alcanzar la diferencia y evidentemente, irse a  la segura con la onda de ese momento. Acusado como el trabajo más imberbe del grupo, cosa visible en la inmadurez de estos cuatro y punto de reflexión para el futuro posterior. Disco necesario para todo fan de Blur.

6. Modern is Rubbish (1993)

Modern+Life+Is+Rubbish+High+Quality+PNG

Blur en sus principios, parece tropezarse con sus primeros ensayos/errores de manera evolutiva; como si el niño aprendiese de los errores y los llegase a enmendar. Con croquera en mano y una tibia recepción del primer álbum, Albarn tenía claro que su cambio debía ser necesario y no radical. Cambiar, pero sin perder la imagen.

Basaron sus primeros planes en evocar las letras sociales y costumbristas de grandes como Paul Weller y Ray Davies, imbuidos en ironía y un humor clever de parte de Coxon como cronista, lo cual paralelamente se va asociando en trazos más tradicionalmente pop, en gama colorista, que demostrarían en sus influyentes aptitudes de converger la esencia de fines de los 60. Ese lazo establecía el primer acercamiento a la transversalidad del grupo, que perfectamente podía meter canciones como “Miss America”, “Villa Rosie”, y otras más comerciales como “Sunday Sunday” o “Chemical World”, en una olla donde la creatividad en arreglos y composición, se pronunciaban en pasajes más ásperos de rugosa instrumentación. Estaríamos frente a la punta del Iceberg, que cargaría todo lo brillante y exitoso del siguiente “Parklife”.

5. Think Thank (2003)

Think+Tank+Blur+2003

A este le disco le atacó la injusticia, siempre mirada desde el fin de una Era o la extirpación de una crisis. Blur ya no contaba con el asusto Coxon y tampoco con  la seguidilla brillantez de sus discos que oscilaban en los 90. No obstante, me parece un disco bastante ambicioso, que serviría para entender la mente caminante del Albarn en sus planes próximos, el poder que podía tener como buen arquitecto y la libertad con la cual querían seguir dibujando.

Think Thank es un disco monográfico, que respondían un interés por reflexionar y dilucidar en interpretaciones los grados de la paranoia. En cuanto al sonido, Albarn encontró aire en Marruecos, reflejado en ese aire de tradición arábica y más ambiental que tienen por ejemplo “Out Of Time” o “Morrocan People” y recuerda al Moby de fines de los 90’s. Por otra parte, la guitarra eléctrica de Coxon fue remplazada por la carga del sintetizador, entregando beats gordos, potentes, estridentes y de samplers atmosféricos, tal caso sucede con On The Way to the Club. Y finalmente con ese toque medio garaje en ‘We’ve Got a File On You’, y la excesivamente pretenciosa “Crazy Beat”; una especie de refrito por revivir Song 2”. Este disco peca de desordenado y por un intento aflijido por condensar parte de su historia en resumen, sobre todo ante un disco tan rupturista en su vida como lo fue “13”.

4. The Great Escape (1995)

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El titulo del disco es implícito, suponiendo el estado actual de la banda en respuesta al mainstream. Albarn no quería ser exitoso, ante la recepción de gente que no analizaba o no poseía criterios frente a su nivel compositivo. Este Blur parecía abandonar la eficacia de Parklife y la razón social de letristas que tenían tan bien les acomodaba en Modern is Rubbish, para dar esbozo en cancha grande al background alegre, saltarin y de potencia más popera.

En cuanto a singles es súper efectista, dándonos “Country House”, “Charmless Man” o “The Universal”, uno de los himnos de la banda hasta el día de hoy. TGE dice adiós definitivo a este toque Baggy/Madchesteriano, cambiándolo por trompetas que recuerdan tanto a los Specials, en canciones como ‘Fade Away’, Country House y ‘Mr. Robinson’s Quango’; además de pianos escalantes, asociados en “The Universal”. Servía de una clase de elegancia y refinamiento, en lectura fácil.

En la práctica es un disco bien desordenado, pero que fue capaz de sacar la veta comercial de “Girls & Boys” o Bettlebum”.

3. Blur – Blur (1997)

Blur+-+Blur

The Great Escape es el tope de las incomodidades, el ocaso que causó dramas en la convivencia de la familia Blur. El orgasmo de Parklife y la fama de “Girls & Boys” ensañaba en seguir leyendo la misma lectura de pretender convertirse en sonidos americanos, más acercados a la tonalidades del rock independiente de USA, que de sus paradas ancestrales.

El lo-fi era culpa de Graham Coxon, nuevo director en este buque, buscando radicalidad de impacto; como querer tener las agallas de Pavement, en sentido de oscuridad. Esa oscuridad que es sinónimo de cambio y complejidad. Beetlebum, Song 2 y las más ruidosas Chinese Bombs, Essex Dogs o Movin’ On son esfuerzo de lo carrasposo del nuevo poder de Blur, que quería sabotear su llegada pop.

2. Blur – 13 (1999)

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13 implicaría una nueva ruptura en Blur, seguida del abandonó del sonido de Manchester y la poca voluntad de seguir involucrándose en la onda del rock alternativo americano. La crudeza en balanceo pop de su disco del 1997, hablaba de un abandono de norte de la banda y una crisis creativa que no podían solventar por ellos mismos.

Entró William Orbit, quien saca a Madonna con Ray of Light, para establecer una nueva conexión con la banda y una mirada un poco vanguardista en ese cercano cambio de siglo. Albarn era atraído por la fase de Tricky o Massive Attack y ese recurso de interpretar una idea propia de ellos, tratando de hallarse en una interpretación de su futuro. El resultado era Battle, la definición de todo lo próximo, secundado en la cabeza del frontman y era el punto tope para que Coxon siguiera su faceta solista; cosa que se nota en canciones como Coffee & TV o Tender.

Los choques de ambas personalidades ya no aguantaban, sobre todo si 13 era una especie de madurez emocional, con el tratamiento de sacar toda la angustia y soledad que sentía Damon ante su ruptura con la vocal de Elastica. En esta terapia funcionaban“Caramel”, “No distance left to run” o “Trailerpark” una respuesta de una nueva cara, sin retorno alguno.

Si Albarn se superaba, no seguiría con la vida de sus discos anteriores.

1. Parklife (1994)

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Cambiaron su discurso irónico y social, para adentrarse más a lo próximo, cotidiano , moral cercano y con un sentimiento de melancolía, que estaba a la vuelta de la esquina. Historias en formato de crónica de la época, recurrentes en canciones como London Loves; temas duros como la sexualidad en los 90’s con Girls & Boys;  el cambio de Era en End of a Century’ o la crisis y termino de una relación en This is a Low y To The End.

La voz de Damon brilla en éxtasis, acompañado de coros y la dosis que condensa la veta bailable entre el rock y el pop en estructura fácil de leer. Eran fibras de synth pop, psicodelia y algo de punk suave en el quizás: El mejor legado del Brit Pop, junto al (What’s The History) Morning Glory? o Urban Hymns de Verve, por citar los más simbólicos.

Parklife y todos sus tracks son contribuyentes de la festividad, y esa esencia de la banda por desatarte. La cara más visible y recordada en la historia de Blur.

Cristian Poblete

I'm Danny Brown and Ryan Gosling. Primer Hokage en pueblo ruidoso

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