De repente…Jake Bugg: Aire fresco al maltrecho circo del Rock&Roll

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Escrito y compartido por: Hypertrofiados

Últimamente me he dado cuenta de que, con los años, me he vuelto más conservador. No me malinterpreten, no me refiero a mi pensamiento político y/o social. Estoy hablando de mi manera de relacionarme con la música. Me explico: cuando era joven me apasionaba buscar, encontrar y escuchar grupos nuevos y aunque no puedo negar que todavía me sigo interesando por la música actual, confieso que cada vez menos. He notado como poco a poco, he ido revisitando más los clásicos y dedicando mucho menos tiempo a la labor de “investigación”. Sin embargo, de vez en cuando aparece algo que me hace recordar por qué hacía lo que hacía. Estoy hablando del primer y último (que non derradeiro) álbum de Jake Bugg.

Porque no, Jake Bugg no es ni Lennon ni McCartney. Ni Bob Dylan, ni Johnny Cash, aunque beba de todos ellos sin pretender disimularlo. Jake Bugg es ni más ni menos que Jake Bugg, un joven muchacho de 18 años natural de Clifton, un council state situado a las afueras de Nottingham, en el corazón de Inglaterra.

  Jake Bugg – Lightning Bolt

Fue hace apenas unos seis años, tras escuchar la canción Vincent, del cantautor Norteamericano Don Mclean (escrita como tributo a Vincent van Gogh) en un capítulo de The Simpsons, cuando Jake se interesó por aprender a tocar la guitarra. Muchas cosas en muy poco tiempo le han tenido que pasar, para que este “hijo del google”, absorbiendo con asombrosa armonía las mieles de lo más selecto del panorama musical, haya llegado a codearse en los escenarios con músicos de la talla de Noel Gallagher y The Stone Roses. Ahora puede escuchar sus propias canciones en anuncios de tv e, incluso, clickando sobre el número 1 de las listas británicas con su primer y homónimo álbum (Jake Bugg – Mercury Records – 15 October 2012) .

No faltará el crítico de turno, culpable de usar unas gafa-pastas más grandes que las de Buddy Holly, que apunte, agudizando el ingenio hasta límites insospechables, que Jake Bugg no aporta nada nuevo. Ante este tipo de afirmaciones, me gusta responder a la gallega, que diría Rosa Díez, con la pregunta, ¿y qué significa nuevo hoy en día? Aunque creo que sería más justo decir que la propuesta de Bugg, totalmente alejada de las radiofórmulas mainstream, supone un soplo de aire fresco al maltrecho circo del Rock&Roll. Sus canciones son simples y complejas al mismo tiempo, con un sonido fuertemente Americana (ese gran paraguas que abarca los estilos básicos de la música popular). Combina una eclética selección de maravillosas melodías con sorprendentes juegos vocales, riffs guitarreros y una característica voz que ya está dando y dará mucho que hablar.

Si a estas alturas de la película, te sigues preguntando ¿por qué deberías dedicarle tiempo a este chaval? En la humilde opinión de este aprendiz de bloguero, la respuesta es fácil, sencilla y para toda la familia: porque te va a gustar, porque no vas a poder dejar de escucharlo durante una larga temporada, porque será capaz de hacerte recordar a los Beatles, Dylan, Bowie y los Artic Monkeys en una misma canción, pero al mismo tiempo te sonará fresco y auténtico. En definitiva, porque no sé de lo que será capaz este este chaval de Clifton a partir de ahora, pero a día de hoy y con toda la vida por delante, ha hecho un disco que es un melocotonazo de miedo. Y eso es muy difícil, que ya lo decía el Fary.

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