LOUDClassic: Tiro de Gracia – Ser Humano (1997)

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Creo que tod-s estamos más o menos contextualizad-s cuando nos referimos a la década de los ’90 en lo que respecta a ritmos urbanos que fueron pasando del completo underground a tener un relativo éxito, para ser redescubiertos en los últimos años y recordar la música hecha en tal época como legendaria, haciendo de tales discos un compilado de himnos. La importación post-dictadura de los sonidos que marcaban el sentimiento popular y de pertenencia en los barrios bajos estadounidenses había finalmente llegado y parecía dar frutos. Un par de chiquillos empezando a explorar el MCing, autodenominados Lenwa Dura y Juan Sativo empezarían a experimentar e improvisar sobre las bases del connotado DJ Raff para formar una unión musical, a quienes se les uniría el MC Explícito, grupo de perjenios que terminaría llamándose Tiro de Gracia.

Habiendo lanzado dos discos de manera independiente, EMI firma un contrato con Tiro de Gracia, quienes ya contarían en su formación con el joven rapero Zaturno, y los susodichos se preparan para lanzar probablemente uno de los discos más influenciales, sonoramente ricos y expresivos de la música popular chilena: Ser Humano. Con rimas asonantes sin descanso y como cachetadas frías y frenéticas, pistas esquizofrénicas, diversas y plagadas de matices, vacile y seriedad, melodía y rap, Ser Humano parece ser como una mujer hermosa con un temperamento horrible, a quién no puedes dejar de intentar hablarle. Habiendo trabajado anteriormente con Los Tetas, Tiro de Gracia se impregnan de esa sensibilidad de música negra norteamericana sin dejar de lado esa esencia de música hecha por chilenos para chilenos.

Como en las óperas clásicas, la intro, Ser Humano, contiene rasgos de más o menos la mayoría de las canciones, intentando hacerse un popurrí más acotado del espíritu del disco: voces femeninas tipo funk/disco, pianos muy acidR&B, el rappeo de presentación de todos los MCs y la pista con múltiples bases de percusión, marcando beats lentos para vacilarla en la volá sensual, nada más. El sello personal de Tiro de Gracia, el rappeo a múltiples voces, se deja sentir desde los primeros respiros y se extenderá durante todo el disco. El tema nº2, Ser Humano Nº2, adereza un poco más las cosas acelerando el tempo, metiéndole bajo más potente y rima sin descanso. Harta instrumentación ajena se deja escuchar durante la canción, como pianos de samba, guitarras de tinte acid jazz y hasta zampoñas. Lo esencial de este tema parece ser un sentimiento urbano impregnado en la canción, como si salir a caminar por la pobla o el centro fuera intrínseco al escucharla. Lo que viene es probablemente la más conocida canción del trío de MCs, titulada El Juego Verdadero, con una base más melódica que lo anterior e instrumentalmente rica. Con hartos matices y un carácter medio pasivo/agresivo, la pista sólo se mueve, mientras que la magia en la lírica se toma el control y el primer plano. Acción de scratches varios y rimas acerca de cuidarse de lo real e irreal que lastiman, ya pasamos a Clavo y Martilleo, que, con strings sampleados de forma sombría y oscura y cuerdas extrañas y enigmáticas, el rappeo sin misericordia no se detiene ni siquiera para tomar agua. Kits de percusión bastante escandalosos y expansivos hacen de camino para que los strings se presentan de forma bastante esquizofrénica: dementes y malvados a ratos, calmos y tranquis a otros ratos. Nuestras manos extrañas ya están haciendo Sombras Chineskas, que se abre paso entre la bizarra batería con una estereotípica melodía tradicional china y un bajo sintetizado. Con un coro bastante pegado y rappeado a varias voces, un bloque de niños cantantes hace de segundas voces durante éste. Con una segunda mitad un poco más etérea y menos percutida, la rima se vuelve más percusiva, como casi llamando a la batería a volver a su nicho. El coro de niños cantantes despide la canción cuando empezamos a escuchar Dos Corazones, canción con influencias latinas más centroamericanas/caribeñas y con harta acción de vientos bronces, moldeados y sampleados mediante la torna, impávida ante la lengua zapateante de Sativo y compañía. Con una primera mitad más amable y una segunda mitad más electrónica, dura y agresiva, encontramos un par de guiños a Jesucristo Superestrella en la lírica. Hacia el final, la tornamesa aparece en gloria y majestad, dándole duro al scratcheo mientras el rappeo y el sampleo de bronces sigue. Interpolación (Pacto con la Ánimas) empieza con algo de acción electrónica y loopística que preludia  la lírica de Zaturno sobre una base de R&B suave y tranqui, mientras Zaturno y Sativo entrelazan sus rimas asonantes y consonantes hasta que empieza Corsario Universal, una canción de netamente reggae, con tintes de funk. Harta guitarra con delay, vientos, un Rhodes bastante bailarín como el bajo y una batería suelta y escueta  que dejan que la rima libre y asonante se explaye durante las estrofas para que en el estribillo todo deje el atonalismo y nos volvamos melodía respirando el humo de la ganjah.

Viaje Sin Rumbo debe ser la canción más dura, sin anestesia y sombría de todo el Ser Humano. Lenwa Dura empieza a contar una historia sin recato, involucrando delincuencia, drogadicción, SIDA y muerte, con una pista que le añade el peso melancólico al rappeo mediante guitarra acústica arpegiada, percusiones Roland y flautas sintetizadas. Líricas entrelazadas son lo que destacan en los coros y hacia el final de la canción, donde quedan a cappella hasta que llegamos a Chupacabras, otra de las canciones más ilustres de los noventeros. Matizando con la canción anterior, ésta aprieta el pedal del acelerador, quita los frenos y abre los vidrios por un camino vertiginoso y lleno de hoyos. Rimando sin piedad como metralleta y con percusiones algo arabescas, Zaturno, Sativo y Lenwa Dura se van repartiendo y turnando apretar el gatillo de rap por sobre la base pegada y cabeceable. Hacia el final, llega el scratch y las percusiones, hasta que empezamos con el funk duro de Nuestra Fiesta, una perfecta comunión entre el funk bailable y de movimiento de Los Tetas con el rap al choque y parejo de Tiro de Gracia, una fiesta para bailarla y cantarla sin dudar, que, con harto tecladeo y talkbox, nos lleva hasta Melaza Abriendo con un saxo, una batería apagadísima y Sativo haciendo gala de su acción lingüística oral, todo adquiere verdadero color en el segundo tercio del tema, cuando el bajo le mete groove y se ve acompañado con teclado, lo que conduciría a Sativo y Cía. a rapear hasta el final del tema. Está sonando Opyo, otra canción más o menos oscura y con influencias bastante industriales. Con voces modificadas y sin descanso (incluso con beatbox entre medio), una atmósfera inquietante hecha a base de strings y pianos con harto delay les propicia las cosas para poner piel de gallina al oyente. Los efectos de sonido en la mitad de la canción dan el pase perfecto a la siguiente estrofa, que hace que todo llegue a buen puerto y nuestro destino sea Bebedor, una canción con base minimalista, simple y tranqui, que se complementa de muy buena forma con las rimas de aquí y de allá, melódicas y atonales, calmas y sin agresión. La base cada vez adquiere nuevos instrumentos y elementos, lo que hace que todo se torne más diverso. Leyenda Negra es otro tema con tinte urbano y de calle para calle. Con un bajo creativo y pegote, referencias religiosas y de concientización y protesta plagan la lírica de Sativo en una etérea maraña de rimas metafóricas, que se ven acompañadas de ritmos más étnicos y cantos tribales, que aparecen hacia el final del tema en forma de segundas voces que se quedan en el fondo, mientras el primer plano pertenece al rappeo indiscriminado y salvaje. Último tema nadie se enoja, Combo 10 se impregna de probablemente una de las mejores cosas que existe: la comida. Lenwa Dura apela al estómago del oyente mientras escupe sin piedad aliños, ingredientes y platos sobre un mantel de percusiones semicorcheadas y flautas sintetizadas, para que después se les unan los cubiertos de vientos bronces. Un festín que corona un disco casi legendario.

Ser Humano fluye más fácil que el agua, sin atascarse, apurarse ni atrasarse. Fusión perfecta de ritmo, instrumentación y expresividad lírica. Tiro de Gracia se ha vuelto a juntar para tocar esta obra maestra en su integridad en la próxima edición del Festival Frontera, un disco representativo de su época y que es elocuente por sí mismo. Objetivamente bueno, eso es Ser Humano.