Drake – Nothing was the same (2013)

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Después de haber ensayado y lanzado “Take Care”, los procesos creativos para Drake suponían dos cosas: Superaba su ambicioso debut y se retorcía en un nuevo escalafón, regalando un disco de trovador, donde su expiación radicaba en desahogar su vida con expresión enfundada al R&B. al soulful y esa cuota de líricas con unas cuantas realidades. También transgredía el borde de ponernos a pensar  ¿Qué podrá ofrecer el MC, una vez superada sus tensiones de vida? Porque os guste o no, Drizzy es esclavo creativo de sus deseos y su emoción en forma imperante, cuota que le ha dado tanto éxito, más allá del enlace sonoro que proyecta su suelo.

No obstante, sería egoísta e iluso ponernos a recrear que las ansias e inquietudes del rapper son lo necesario y suficiente para solventar sus proyecciones creativas, cosa que no es así, y se sirve de comprobar con tan solo mencionar a Noah “40” Shebib y claro, Boi1da; haciendo siempre de su ying yang. El primero cose el alma del MC en marcar la sensibilidad, la abundancia del lenguaje sonoro y la amplitud que puede llevar a Drizzy, a tener la vibra de Marvin Gaye y la sutileza de Whitney Houston, citando sonidos de vanguardia. Por otro lado, Boi1da le saca el lado gamberro, el swag y todo el prisma que caracteriza el sonido de Atlanta, sonando más Lil Wayne o T.I.. Ambos solo sirven para decir que toda alma de buen camino, necesita tener algo cool entre medio.

Derechamente en este nuevo disco tiene más de Thank Me Later, que de Take Care, solo por el derecho de convertirlo más en un potencial cantautor de R&B, que versador. Nuestro protagonista derechamente se siente con más soltura cantando y eso se demuestra con criterio, sutileza y elegancia alrededor del álbum. Pruebas como Hold On, Wer’e Going Home, Connect, Come Thru sacan brillo a la expresión; ya otras como “Worst Behaviour”, “Pound Cake” o “Furthest Thing” te hacen notar la selección a la hora de manejar samplers, de donde participaron gente como Sampha, Chilly Gonzales, Jake One y Hudson Mohawke. Otras como “Started From The Bottom”, “All Me” o “The Language” citan al Drake rapper, el clásico y a veces genérico, que se da en citas con featurings como Versace de Migos, Pop That de French Montana o Amen con Meek Mill o cualquier featuring donde haya estado con Nicki Minaj, Lil Wayne, Rick Ross o Dj Klahed.

Claros estamos en que Drake ha aliviado sus cicatrices, opacando esta vez lo implacable del dolor de Take Care, sellándolo como una persona optimista y de altura de miras. Sus letras esta vez hablan de ajustes de cuentas con hechos de féminas; el reencuentro con su padre; los problemas con los amigos o sus dilemas con la fama. Citas claras para el tributo con Wu Forever u otras liricas que dicen pronunciar dardos para J. Cole, Kendrick Lamar, Nicki Minaj o Ma$e. Creo que las virtudes del MC se fortalecen cada vez que es capaz de desnudar su vulnerabilidad y darle interpretación a su superación. Entre más llanto, mayor credibilidad para el mainstream. Una clave por la cual Drizzy goza de la fama estratosferica.