Iglú, el nuevo respiro del cine chileno.

Iglú, el nuevo respiro del cine chileno.

La opera prima de Diego Ruiz, se tomo a más de uno por sorpresa. Ciertamente todos los asistentes quedaron bastante satisfechos con una película de la cual se sabia poco, pero que terminó entregando un relato joven y sincero.

La historia es bien interesante. Daniel un joven sin un rumbo claro, con una vida relativamente dramática (sus padres son un de abusadores verbales), tiene una relación con su profesor de universidad(Marco), mucho mayor que él, con mucha experiencia, quien lo ayuda en su encuentro consigo mismo, pero al mismo tiempo lo empuja a un torbellino de emociones que no sabe cómo enfrentar. Marco le es infiel en incontables ocasiones y Daniel, siendo el dependiente farmacológico que es, no lidia de la mejor manera con eso. Tienen una relación tormentosa, pero bastante duradera.

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La película no tiene una línea cronológica tradicional. Son saltos entre 4 año sobre  los altos y bajos (mas bajos que altos) que sufre el protagonista. De a poco se va entregando información sobre él por qué de la adicción de Daniel y de cómo este encontró por casualidad una aliada que lo ayudara a salir del lugar oscuro donde se encontraba: Paula. Una vecina psiquiatra del edificio donde vive y le ofrece ayuda. De a poco desarrollan una relación bastante fresca para ambos, donde se llevan a los limites de la tolerancia para romper con el status quo de la depresión y el miedo.

A pesar de ser una película un poco precaria en explicaciones o conexiones, llega a un nivel de profundidad bastante escaso en el cine chileno joven. Entre tantos babysitters, limpiapiscinas, baby showers, Iglú entra dentro del cine intimista de la nueva generación de cineastas salidos de escuelas y cargados con referentes de cine europeo, como Matias Bize o Rodrigo Marín. Ciertamente cae en el clásico egocentrismo del realizador, donde al final interesa más el si mismo que lo que quiere ver el espectador, pero por otro lado, estamos hablando de cine de autor.   Sin pretensiones Iglú cuenta la historia de un joven que puede existir perfectamente, puede ser un amigo, un conocido, ciertamente esta pensado como una persona que vive en el urbe santiaguina y tiene problemas que muchos tipos pueden tener.

En un plano más técnico la fotografía y las cámaras están bien logradas; no parece teleserie, esta a foco, la luz concuerda con la “realidad” de la escena y por sobre todas las cosas cumple un verdadero rol en la película, ya que la luz es casi parte de la personalidad del protagonista, que por lo general es tenue. A ratos logra emocionar de forma genuina, pero el autor trata de que uno este constantemente en el mismo estado de sufrimiento del protagonista, lo cual en mi caso creo que no se logro mucho, ya que por gran parte de la historia el personaje da vuelta en círculos por lo que aburría seguirle la línea emocional y se tornaban otros personajes más emocionantes, pero solo podríamos seguirle el hilo a uno. Si se hubiera dado un poquito de más tiempo al personaje de la siquiatra, de la amiga o del ex, hubiera quedado mucho más redonda, pero para ser una opera prima, va por el buen camino.

Si quiere ver algo interesante y fresco, aporte con el cine chileno y vaya a su sala de cine (donde la exhiban) más cercana o eventualmente véala en cinepata.com, no creo que se arrepienta y si lo hace, me cuenta después por qué.