Nine Inch Nails – Hesitation Marks (2013)

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El espíritu de Nine Inch Nails o más bien el de su ingeniero y dueño de la maquinaria Trent Reznor, respondía a una inspiración soberbia, segura y de escritura firme a la hora de trazar el contenido sonoro de su banda. Los Halos parecen ser testimonios de su crecimiento y progresión, hablando a viva voz de esa energía poderosa que siempre cargaron sus tormentos en Pretty Hate Machine, Broken o The Downward Spiral. El precio de su primera etapa fue siempre el odio, energía intensa -que no hace dudar- que sacó provecho de sus mejores dotes.

Desde The Fragile se intentó esculpir nuevamente con el odio, pero ya en márgenes cercanos al pop. Trent subsanaba sus traumas y sus inquietudes, lo cual inevitablemente cambiaba las reglas del juego, dificultando sacar jugo a una rabia que ya no estaba. Tampoco  es de extrañar lo accesible de su lenguaje ya en With Teeth y Year Zero, donde poco y nada de rock industrial quedaba, pero si mucho que contar todavía en historias atrapantes como el caso del futuro post-apocalíptico en canciones como Survivalism o Capital G, por citar todo el Año Cero. Además como dueño y conocedor del abanico de beneficios que da el sintetizador y el uso de samplers, el hombre sabe que la transmisión de prolijidad y firmeza no se esconde en la importancia de sustanciar al “rock” como epicentro.

Hiato de muchos años de la maquinaria NIN, 5 años para ser específicos. Entonces en su sano juicio ¿Se podía esperar nuevamente corrosión? ¿Era posible volver a las raíces violentas con un Trent sanado mentalmente?.

1. Una persona ambiciosa, no se siente realizada con los mismos intereses de años u épocas anteriores; son etapas que sirvieron de peldaño para cometerse en nuevas metas. Un hombre ávido y hambriento de proyecciones, sólo recae en el vicio de estar en una constante que siempre pide algo nuevo.

2. ¿Qué sin rock no hay agresión o llegada? Desde Aphex Twins, Combicristh, Psych TV, Mersbow, hasta Health y los Crystal Castles, saben que un sintetizador puede ser una bomba.

3. ¿Volver a Donward Spiral? Volver a los 16.

Ghost I-IV, y el proyecto de equipo que realizó con Atticus Ross y Alan Moulder para las últimas cintas de David Fincher cabían en un presente donde lo producente, lo viable y lo asumido era moldear toda su estridencia en la presión de la electrónica. Justamente de eso habla Hesitation Marks, un disco que comparte el momento de templanza de Reznor y une esa esperanza por sentir la tarea cumplida, al estar frente a uno delos  mejores compositores de ambientalismo en la actualidad.

 Estamos ante un disco expansivo y por sobre todo de digestión lenta, contenido en un sinfín de melodías, coros pegajosos y una base solventada en la EBM o el pop electrónico de los 80’s. El modo de trabajo recuerda mucho a pasos como Ultra de Depeche Mode, donde lo rotundo y la potencia se la llevaba lo sintético. Hay guiños de funk y minimalismo en “While I’m Still Here”; minuto para la carcasa rockera con “All Time Low” e “In Two”;  y quizás el punto de explicación y resumen de este disco con “Come Back Haunted” y la excelente “Copy of A”, donde el vaivén de estar escuchando un downtempo en clave disco, siempre bajo la navegación y el tratamiento del minimalismo.

Entonces ¿Estamos ante un disco mal hecho y desechable de NIN? Por ningún motivo. Sólo se trata del reflejo de un artista y su provecho por liquidar los recursos que más lo mueven y le facilitan su trabajo. A nadie le nace hacer o cantar cosas que ya no le salen como antes. Simple (y el lo sabe).