LOUDClassic: Wilco – Yankee Hotel Foxtrot

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Tal como se hacía en esa época donde esta noble página comenzó con sus labores comunicativas, pretendo revivir una sección donde se revisaban discos no-actuales, algo que ha atraído mi atención debido a que es impensable entender el presente sin tener en consideración el pasado, sobre todo cuando marcan pauta para lo que musicalmente se hace hoy o simplemente es vigente en nuestros días. Es lo que me pasa con Yankee Hotel Foxtrot, cuarto disco en muerto de los gringos Wilco y mi favorito de ellos, que nos presentan un sonido acústico y a la vez psicodélico, melancólico, triste y experimental a ratos, coqueteando con el country y baladeos más rockeros.

A quién atribuirle algo que yo considero una obra maestra? A los compositores, claramente, que de este disco fueron dos: el indiscutible líder de Wilco, Jeff Tweedy, y el co-compositor de 8 de 11 de los temas de este disco, el multiinstrumentista Jay Bennett, quien diría adiós a Wilco después de la grabación de este disco debido a sus conflictos con Tweedy y sus maneras de entender la concepción del disco, quien terminaría echándolo del grupo.Un gran punto para este disco son sus letras: qué letrista más maravilloso y al hueso es Jeff Tweedy. Influenciado lamentablemente por una depresión que lo aquejaba hace un tiempo, Tweedy nos transmite emociones que probablemente muchos de nosotros hayamos sentido más de una vez, de una manera que incluso nos hace comprender de mejor manera esas emociones (o desentendernos más y volcarnos más sobre las emociones mismas, quién sabe).

Tomar para ahogar las penas de amor cuando éstas flotan, esto es lo que se trata en I Am Trying To Break Your Heart. Se ama intrínsecamente a la otra persona o se ama la idea de poder amar a alguien más? Eso claramente no es algo simple a la hora de lidiar con una relación, lo que crea la situación abstracta perfecta sobre la cual Tweedy crea más bien una poesía que hace de veces para la letra de una canción oscura, fuertemente influenciada por las baladas lentas, y muy simple estructuralmente. Pianos resonando a lo lejos, con mucho reverb, sonidos ambientales y la triste y melancólica voz de Jeff Tweedy hacen de este tema una depresiva pieza pero sublime, que finaliza con infinidad de ruidos de procedencia electrónica. Un tema un poco más rápido y más amable y acústico es Kamera, que nuevamente mediante metáforas y elaborada poesía nos cuenta acerca de situaciones determinadas, esta vez referida a las dos personas que a la vez es cada uno; esto es, como uno es percibido por sí mismo en contraposición a cómo es percibido por su mundo. Guitarras limpias y acústicas, melodías vocales simples y calmadas, así como grandes aportes de instrumentación externa (como glockenspieles y generadores de onda, entre otros) y recursos estilísticos breves para acentuar los cambios de estrofa le dan a este tema una sensación única de calma. Instrumentalmente más extraño es lo que sigue, titulado Radio Cure, con un bombo casi étnico marcando el ritmo de fondo mientras arpegios guitarrísticos son tocados para darle atmósfera a la canción, que nos cuenta acerca de cómo la música ayuda a superar cosas en la vida, sobre todo desde el punto de vista emocional (la canción se llama Radio Cure, qué más obvio). Con la lenta y arrastrada voz de Tweedy, este tema se va construyendo de a poco, donde van entrando las guitarras eléctricas limpias haciendo florituras, de fondo empiezan a aparecer secuenciadores y ruidos, el glockenspiel hace la melodía principal en el coro, un órgano de iglesia hace su aparición hasta que en el último coro la canción despierta con la entrada de la batería, presentando una canción lenta casi infantil “para adultos”. Algo más movido es el siguiente tema, War On War, con acordes un poco más “optimistas” y una melodía vocal con armonías muy pegada, con influencias del country más o menos rock-izado y no tan redneck. Una letra muy críptica que para la gente significa muchas cosas diferentes es lo que encontramos también en War on War, así que lo invito cordialmente a buscar las letras y pegarle una masticada larga, puede ser que encuentre algo en ellas que nadie haya encontrado y que sea valioso. Nuevamente la instrumentación externa juega un rol importante para la creación de atmósfera mientras la melodía principal es tocada, ya sea con pianos con harto reverb o con una extraña distorsión que viene y se va. Una de las canciones más conocidas de Wilco y para muchos la mejor del Yankee Hotel Foxtrot es la número 5, Jesus, Etc., en cuya letra mucha gente ha encontrado referencias al ataque del 11 de Septiembre a las Torres Gemelas, generando toda una reflexión en torno a nuestra mera existencia frente a su propia fragilidad, “our love is all we have”. Volvemos nuevamente a la melancolía y acordes medio tristones, con una melodía principal tocada con cuerdas al principio. EL instrumento principal en esta canción es el piano eléctrico, que junto a la suave y escueta batería hacen de esqueleto idóneo para que Tweedy y su depresiva voz nos cuente acerca de lo que pasa por su cabeza. Las cuerdas intervienen cada cierto tiempo (sean frotadas o con pizzicato) entre letra y letra para marcar fluidos pases, mientras en una variación del coro un lapsteel dando lastimeros gritos le da más realce a la atmósfera triste de la canción. Una crítica al vacío, materialista y superficial estilo de vida norteamericano es lo que se critica en la letra de Ashes Of American Flags, que es de lo que también se impregna la instrumentación de la canción, pesada, lenta y depresiva, con cambios simples de acordes pero gran y sugestiva instrumentación, de la que se hace parte Tweedy cantando con gran sentimiento. Hacia el final de la canción los ruidos ambientales hacen que la canción se desvanezca al siguiente tema.

Qué nostalgia la educación media, musicalmente hablando. Tocando covers de Kiss, recién conociendo las sustancias lícitas e ilícitas, neófito con respecto al mercado de la música, esas tocatas de metal en los colegios. Eso es lo que me hace evocar la siguiente canción, titulada Heavy Metal Drummer, que tiene una de las pocas letras literales en este disco, y que se tiñe de un ritmo alegre y a la vez melancólico, impregnado de esa felicidad por haber vivido ese inicio en la música de manera tan ingenua y feliz al mismo tiempo. Una radiografía a la pubertad de probablemente cualquier músico, adornado con bonitos acordes, notables coros y melodías simples y pegadas. En el coro la psicodelia se escucha y se deja querer, con moogs bastante pelacables que acompañan la melodía vocal/guitarrística, para que hacia el final del tema el moog vuelva a tomar protagonismo junto a las voces de respaldo. Ya estamos en I’m The Man Who Loves You, que nos cuenta la historia de una pelea de una pareja, donde uno de ellos quiere escribir una carta al otro para pedir perdón y que la otra persona se de cuenta de que I’m the man who loves you. Con una intro igual súper rara y pelacable, más que nada por la acción de la guitarra eléctrica, después muta a un rock acústico influencia por el country con una melodía vocal más alegre que las demás. La guitarra eléctrica volvería a tocar bizarramente más adelante un solo cerca de la mitad de la canción, donde al llegar la estrofa aparecerían arreglos para cornos y la canción presentaría variaciones hasta el outro, donde lo bizarro se vuelve a tomar el poder. Actitud rockera con guitarras acústicas es lo que nos evoca el tema que viene, Pot Kettle Back (sí, viene de ese famoso dicho gringo y la canción se trata de eso), que guarda la calma en las estrofas, con austera instrumentación y una discreta melodía para la pista vocal de Tweedy para explotar en el coro. Cerca de la mitad, la canción agarra mucha fuerza y se le unen un montón de instrumentos, secuenciadores y generadores de ruido para volver a apagarse en la estrofa que, guiada por glockenspieles y marimbas, nos guían a los coros finales. Ya estamos en Poor Places, donde Tweedy, en un tema austero, intimista, tranquilo y a la vez meloso, melancólico y algo frío nos canta en su manera críptica y única acerca de una persona con desorden de estrés post-traumático; que, a pesar de haber estado en una situación de alto y estrés y volver a estar con su familia, tranquilo y a salvo, sigue sintiéndose amenazado, solo, desvalido, incapaz de volver a situarse y encontrarse de buena manera consigo y con su mundo. Ésta es una canción atmosférica y lenta, con influencias drone donde la voz y el piano se apoderan del primer plano a la usanza del rock acústico de los años ’70  hasta la mitad de la canción, donde los cambios de acordes en la guitarra lo vuelven más dinámico, al igual que la entrada de una batería incipiente. Cada vez se hace más presente una distorsión proveniente de una radio mal sintonizada, hasta que ya es innegable su presencia y marca el fin de la canción para pasar al último tramo de este disco, Reservations. Una canción acerca de un desolador sentimiento: una persona en una relación con tanto odio y despreocupación por sí mismo que es incapaz de amar a la otra persona, aunque es lo que quiere; intentando decirle que ella no es la del problema, que es él. Siguiendo la línea instrumental de Poor Places, Reservations es también un tema etéreo, deprimido y lento, donde la voz multitrackeada de Tweedy, las cuerdas, un piano y efectos de sonido dan el matiz perfecto para expresar lo desolador de la letra hasta cercana la mitad de la canción, donde hasta el final la experimentación sonora tranquila y atmosférica daría la nota final.

Jeff Tweedy, en su época más depresiva (que es justo alrededor de la composición y grabación del Yankee Hotel Foxtrot) diría “he fallado. He decepcionado a la banda [Wilco] y sueno como el weón más depresivo del planeta”. Sin duda que Tweedy no falló, componiendo un disco aún vigente, maravilloso y que habla a muchos y diferentes niveles; sin embargo, queda esa disyuntiva pendiente, atingente a Tweedy y su condición de depresión en su estado de compositor: tiene la genialidad un precio así de alto? Son las grandes obras humanas fruto de los desniveles emocionales, las fobias, los vicios, las demencias, la desesperación? Desde el punto de vista del artista, es un trabajo difícil tener que escarbar entre estas cosas que uno quisiera evitar para poder construir algo digno de admiración. Puede que se cree una maravillosa obra como el Yankee Hotel Foxtrot, pero que en el camino alguien quede herido, como Jeff Tweedy.