Exclusivo: Entrevistamos a Lisa Gerrard de la banda Dead Can Dance en Chile

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En su última visita a nuestro país, tuvimos la oportunidad de conversar en exclusiva junto a la gente de vibes.cl con Lisa Gerrard, destacada cantante de la banda australiana Dead Can Dance, la cuál se presentó el pasado 13 de julio en el movistar arena. Hablamos sobre su último disco de estudio “Anastasis” y el término de su gira en Chile.Dead-Can-Dance1

Entrevista por: Juan Kattan – @Kattunk y Juan Guzmán – @JF_Sibilla (vibes.cl)
Edición: Javier Astudillo – @azimob (vibes.cl)

Dead Can Dance es considerado como una banda de estilo neoclásico y de folclore obscuro ¿piensas que es una buena apreciación de su trabajo?

Sí, yo pienso que nuestro trabajo desarrolla un sonido del romanticismo, neoclásico y barroco, con influencias exóticas del mediterráneo.

Cuéntanos sobre las influencias

Bueno, han estado presentes desde el comienzo, pues ambos crecimos en un área donde predominaban los inmigrantes. Cuando Brendan y yo nos conocimos en Melbourne, Australia, existía una mezcla diversa de turcos, grecos e italianos, al igual que irlandeses e ingleses. Crecer en este ambiente por supuesto que influenció nuestro trabajo.  Recuerdo cuando era una niña, haber vivido en un barrio donde nosotros éramos los únicos irlandeses, rodeados de turcos y grecos. En especial, la gente de Grecia siempre estaba tocando música y celebrando fuera de sus casas, por lo que todo el vecindario participaba, de modo que nunca vivimos aislados, con la posibilidad de compartir con la cultura del oeste e iglesias ortodoxas.

¿Cuál es la historia y evolución que se teje entre el primer disco de Dead Can Dance y Anastasis? ¿Qué piensas y sientes al respecto?

Sin duda hay una historia que logro trazar incluso antes de la banda. Si escucho mis primeras piezas hechas en acordeón piano cuando tenía 12 años, y escucho “The Host of Seraphim”, puedo ver las similitudes entre estos trabajos y como las cosas fueron tornándose más sofisticadas por la influencia de Brendan, quien siempre fue muy enfático sobre lo esencial que era una reproducción fidedigna de lo que estábamos haciendo. Todo tenía que estar muy bien planeado y ensayado, lo que era bueno para mí, puesto que no era así de disciplinada cuando nos conocimos.

Sin embargo, pienso que Brendan se volvió mucho más auténtico después del primer álbum, que tiene influencias obvias de bandas como “Joy Division” o “The New York Dolls”, incluso algo de “Pink Floyd”, de las cuales sentí que se liberó paulatinamente en el segundo y tercer álbum, donde encontró su propio sello sonoro y de voz. Incluso sus letras, que fueron potentes desde el comienzo, se volvieron más auténticas en el tercer álbum. Esta evolución tuvo que ver principalmente con la aparición del “Mirage” (Sampler de Ensoniq) y la posibilidad de usar muestras de orquesta. En ese punto ya no se trataba solo de guitarras, baterías y bajo. Podíamos usar sonidos reales de cuerdas y bronces entre otros, que afectaron dramáticamente la forma en que escribíamos. Incluso, si escuchas las notas que puede dar el acordeón, todas las notas necesarias están ahi, pero era muy bueno disfrutar del potencial ilimitado de escuchar como sonarían realmente.

Más tarde, cuando vivimos en Londres, tuvimos la ventaja de vivir a la vuelta de una biblioteca de música impresionante, que guardaba registros de incluso antes de los años 30. Tenía de todo desde Alfred Schnittke, pasando por John Barry, Nino Rota o Maria Callas, los que pedíamos prestado a razón de 4 o 5 cada semana para regrabar en cassettes y luego devolverlos. Por supuesto, los primeros 4 años en Londres fueron casi como ir a la universidad. Pasamos mucho tiempo estudiando no solo de los discos, sino de libros que no imaginábamos encontrar en Australia. Libros sobre antropología, máscaras, cultura y percusión africanas. Esta etapa fue un gran baúl de tesoros y trabajos que nos encargamos de digerir, en pos de encontrar el pasado y el presente de la música. De este modo nuestra música comenzó a evolucionar a un área diferente, donde el sentido de lo antiguo nos llevó a alejarnos de la tradicional banda, buscando y usando instrumentos más exóticos.

¿Cómo fue el proceso de traer Dead Can Dance de vuelta a la vida, y como fue la Anastasis en el estudio?

Anastasis fue una exploración de las escalas y ritmos del mediterráneo y Grecia. En el período en que estuvimos alejados, Brendan mantuvo vivo el espíritu de la banda. No necesariamente en su trabajo en solitario, sino más bien, siguió creando Dead Can Dance como expresión artística. Entonces, él sabía muy bien hacia donde iba la búsqueda de nuestro siguiente álbum. Necesitan entender que nuestro trabajo proviene de un viaje interno, y es muy personal para ambos. Siendo Brendan el gestor académico de lo que hacemos, desde el punto de vista construccionista, el concepto fue desarrollándose a través del tiempo, de forma evolutiva y orgánica.

Con esto dicho y a pesar de que es difícil establecer la forma en que trabajamos juntos, podríamos decir que el concepto que desarrolló se empoderó al volver a trabajar juntos. Nos damos el poder necesario para lograr cosas que no podríamos hacer por separado. Aunque abstracto, esto no es algo poco común entre personas. ¿Sabes? Cuando dos personas tienen algo que hace clic dentro de una relación artística, lo que intento describir simplemente sucede. Es una transferencia de contenidos que faculta al otro con el poder necesario para lograr el trabajo.

He trabajado con otra gente y he tenido una forma diferente de transferencia. Aunque también han sido experiencias enriquecedoras, nunca sentí que hubiera algo que me hiciera pensar en volver a trabajar con ellos. Es distinto con Brendan, definitivamente hay un objetivo en volver a trabajar con él. Anastasis se trataba de algo personal y profundo, era un reto que había que asumir y un camino que necesitábamos recorrer. Pareciera que hay algo un tanto fatalista entre nosotros.

Es realmente impresionante el hecho de que volviéramos a trabajar juntos. Creo que hubo momentos donde ambos pensamos que esto no volvería pasar jamás. No tenía que ver con que no quisiéramos, sino más bien con un sentir de que, quizás, no iba a ser posible en el tiempo.

Dead Can Dance Anstasis

¿Qué piensas sobre la recepción de Latinoamérica a sus sonidos?

Creo que tiene sentido pues, en la música latinoamericana tradicional se puede encontrar vida más allá de las estériles métricas de cuatro cuartos de la música popular. Los jóvenes de Londres y Europa ya no tienen la necesidad de escuchar la música tradicional de sus países o incluso música barroca. En lugar de eso, su atención se ve forzada a penetrar en los sínicos campos de la música popular de moda.

Esta situación es diferente en Latinoamérica, en el mediterráneo o incluso en algunas partes de Europa, donde no es poco común que la gente joven aún se relacione con la música tradicional. Esto permite que nuestra música pueda ser disfrutada por ellos, pues no está tan lejos de la complejidad de su cultura musical.

Creo que lo que me da un poco de tristeza sobre la música que predomina en el lado este, es que todo tiende a ser demasiado “dulce” y superficial. Por supuesto, si te detienes a buscar y excavar, es posible encontrar música con más profundidad. Pero esta tarea se vuelve cada vez más difícil con la internet y sus bombardeos.

Por otra parte, el uso del ritmo que desarrolla Brendan, genera una sensación muy física y apasionada, que creo que resuena perfectamente con la cultura física y apasionada que se encuentra aquí. Es decir, existe una conexión.

¿Existe la posibilidad de que usen sonoridades latinas en algún punto de su trabajo?

No realmente. El punto es que Anastasis nace de una idea fija de Brendan, sobre experimentar con sonidos mediterráneos, pero sigue siendo sólo una porción de la imagen. Por supuesto, existe otra gama de trabajos donde podría tener cabida, pero, la sonoridad podría alejarse de la filosofía interna de Dead Can Dance. Brendan compone gran parte de su obra retratando paisajes, aventuras, misterios, gigantes e historia, que se complementan con el factor emocional y abstracto que entrego a las composiciones, abriéndoles paso. Es la combinación de estos dos absolutos, los que dan vida a la poesía y filosofía de nuestro trabajo.

Es hermoso, ustedes trabajan arquetípicamente como la energía masculina y femenina que se manifiestan…

Sin embargo es más complejo y lleva mayormente a la gente a confusión. En ocasiones yo también puedo desarrollar el aspecto masculino en la composición, al punto de mostrar mi trabajo en solitario y recibir un comentario como “…pero, Brendan compuso esta pieza” y en realidad no es así. La gente a veces no cree que uno pueda tener un aspecto así de masculino también. En el otro lado de la historia el trabajo de Brendan también puede adquirir facetas increíblemente femeninas, en un sentido de belleza y fragilidad. De modo que no es tan dividido, tan dual o blanco y negro.

¿Ustedes se ven a si mismos como artistas, músicos o compositores?

Cuando la gente me pregunta lo que hago, usualmente digo que soy compositora. Brendan también lo hace. Es una forma justa de apuntar al hecho de que mezclamos música, sonido y voces. Por otra parte, decir que soy cantante excluye componentes de la imagen total. De todas formas siento que usar la etiqueta de compositor es un poco pomposo y a veces me siento un poco insegura al respecto. ¿Pero sabes? Creo que todas las cosas necesitan más que una palabra para explicarse, de modo que usualmente esta pregunta lleva a explayarse luego de responder con el concepto de compositor y es lo que sucede cuando alguien se lo pregunta a Brendan o a mí.

Lisa

¿En qué punto del trabajo en conjunto sienten que su trabajo está terminado?

Es más bien parte del viaje. No importa realmente quien empieza la pieza musical. Si Brendan comienza, por lo general lo hace desde los bajos y baterías. Si soy yo la gestora inicial, la composición arranca desde las cuerdas o algo más melódico. Sin embargo, cuando trabajamos juntos, el proceso se torna bastante descriptivo. Lo primero que nos da un indicio sobre la efectividad de trabajar sobre una idea, es buscar si la pieza despierta algo en la imaginación. Por ejemplo, cuando Brendan me mostró “Kiko”, canción en la que hice algunos arreglos pero él compuso, tan pronto como escuché el bajo y las baterías, percibí de inmediato una turba de gente vendada de ojos, siendo guiados por un oráculo a través de un camino que los llevaba lejos de la ignorancia, entre grandes tribulaciones. En base a estos momentos discutimos y comenzamos a elaborar la imagen de lo que está sucediendo. Luego agregamos otras capas de conceptos que aparecen dentro de la conversación y continuamos trabajando en ese canal de comunicación. Ahora bien, todo comienza desde ese momento donde tenemos una imagen. Si la pieza no evoca nada en el sector de la imaginación, no perseguimos completarla.

Y eso es lo que considero único en nuestra conexión. He visto a Brendan trabajar con otra gente y esto no sucede. En mi caso tampoco sucede realmente cuando trabajo con otras personas. Simplemente el canal no existe en otras personas. Tiendo a pensar que este canal existe porque nos conocimos muy pequeños y compartimos libros, cuadros, música y poesía, que luego fueron transformándose en lenguaje en común. Después de todo pasamos 20 años explorando cosas juntos, experiencias que cimentan la comunicación entre nosotros. Por ejemplo, cuando recién conoces a alguien, no sabes si le gusta Baudelaire o su opinión al respecto. Entre nosotros ese tipo de apreciaciones no son necesarias. Si apunto a un concepto él sabe exactamente a lo que me refiero, porque quizás fue algo que ya discutimos en el pasado.

Claro, opera desde un lugar más subconsciente…

Sí, pues usamos las cosas que nos inspiran del trabajo de otros, como un recurso de comunicación. Por ejemplo, para explicar “Anabasis”, otra pieza del álbum, tiene mucho que ver con pinturas que hemos disfrutado en términos de colores, texturas y sonidos. Más concretamente, si partimos desde la idea de que estamos al borde de un precipicio, entonces agregamos sonidos que den una profundidad. Luego podríamos sugerir algo que tuviera que ver con una pintura de Botticelli, sabiendo que esto significa sonoridades pastelosas y la incorporación de elementos que brindan luz a una composición. Se trata de una familiaridad con arquetipos que son nuestros. Son experiencias que nos dan el poder y la seguridad de saber que determinados elementos tienen el derecho de estar ahí, propulsados por el trabajo de alguien más.

Es muy importante entender esta parte del funcionamiento de la banda. De otro modo pueden saltar preguntas como “¿Cómo pueden estar seguros al momento de crear esta pieza?”, que se responden desde una referencia al trabajo de otro, como “Porqué Baudelaire tuvo la seguridad de escribir un poema que nos inspiró”. En realidad uno siempre está conectado a los demás y todas las otras formas de expresión del arte, nunca se está solo.

Y eso es algo muy bello de Dead Can Dance. A veces se me han acercado cantantes femeninas, para explicarme que luego de ver una presentación, se dieron cuenta de que podían hacerlo también, completando el circuito y haciendo de nuestro arte una puerta para que otro pueda comenzar a desarrollar su trabajo. Sin importar como comience, un aspecto importante es amar lo que uno hace, pues si no es así, nadie más lo hará.

Ahora que termina el tour mundial ¿que sientes al respecto?

Es difícil de explicar. Siento que derramé mi corazón en un mar de amor. Es realmente como el viaje de un pirata, en el sentido de ir hacia lugares desconocidos con el coraje de descubrir y la intención de dar algo, para terminar recibiendo algo a cambio. Es extraordinario. Aunque es un arduo trabajo, pienso que realmente somos privilegiados al poder entrar en una conexión tan pasajera con la gente, pero al mismo tiempo tan íntima y conmovedora. Ha valido completamente la pena.

Audio completo de la entrevista, videos de Lisa en Chile con el intento de saludo a Loud.cl