Anarkía Tropikal – La Venganza de los Brujos, más fácil llegada

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Es extraño encontrarte en un ambiente de características ideológicas dispares a las propias. Así y todo, dicen que de los ambientes más ultracristianos, de extrema derecha y represores es de donde salen los revolucionarios más potentes, enrabiados y apasionados. No sé si sea el caso de su servidor (que se ha visto en instituciones educacionales de extrema derecha desde hace varios años) pero sí es el caso de los chiquillos de Anarkía Tropikal, quienes, alguna vez estudiantes de Teatro de la PUC, fueron sumariados y posteriormente expulsados de esta casa de estudios debido a un bizarro y transgresor Vía Crucis, actuado por ellos mismos para las fechas de Semana Santa.

Los chiquillos apuestan por una propuesta de música contestataria, humorística y transgresora, algo que bien podría ser encapsulado en los sonidos del punk y el hardcore, pero, a la vez que es música contra el orden sociopolítico establecido, también se impregna de sus raíces latinoamericanas, rescatando lo carretero y universal de la cumbia que es en nuestro país, para así entregar su mensaje de anarquismo libertario y jaranero de manera más horizontal y no tan violenta como se hace en el punk, de forma jovial, humorística y apelando al común chileno que escucha la cumbia y empieza a vacilar solo.

Para entender este disco es necesario echarle un vistazo a sus trabajos anteriores. El 2006 empezaba a viralizarse un artesanal, autogestionado y enrabiado LP titulado Satan Es La Cumbia, donde las guitarras eran bien distorsionadas, las voces no muy trabajadas y todo había sido muy DIY, y donde los anarkotropikales le cantaban a Satán, a los pacos, al carrete, al Papa y a otras cosas dignas de admiración o repudio. Algo más de tiempo se haría esperar su segundo Long Play, pero la espera valdría la pena cuando en el 2009 Kumbia Not Dead vería el ciberespacio. Voces depuradas y trabajadas, letras más armónicas pero igual de satíricas y críticas, más profesionalidad en la grabación y temáticas más de tipo “manifiesto” se tomarían la segunda producción de los muchachos, quienes incorporarían también un montón de cuñas habladas entre tema y tema, y donde la cumbia se abría paso por sobre el sonido punk pero conservando esa actitud punk. Ambos discos contienen, así y todo, himnos para los anarkolovers, abriendo reales discusiones políticas con humor y libertad, y un poquito de cumbia para destensar las disidencias.

Estos dos discos los llevarían por numerosas por Chile y, cómo no, por territorio latinoamericano, recogiendo influencias de las distintas interpretaciones de la cumbia en las distintas naciones de Sudamérica (todos sabemos lo gravitantemente distintas que son la cumbia colombiana, la psicodélica peruana, la villera argentina, etc.), influencias que se cristalizarían en su último disco, La Venganza de los Brujos, de sonido mucho menos duro, más popular y amable, y, por sobre todo, diverso.

En este disco se explora un sonido nunca antes tocado por la agrupación: la psicodelia. Nos encontramos con este elemento desde el primer momento, con el tema Ayahuasca, que retoma gran influencia de la cumbia psicodélica peruana surgida en los años ’60 o chicha y popularizada desde el 2007 con el lanzamiento del compilado “psicochichero” The Roots Of Chicha, Volúmenes I y II. Percusiones amazónicas y sonidos pelacables se aparecen de repente y el riff de teclado que le pone caleta de jarana. También encontramos psicodelia al por mayor en el noveno tema, Fascistafari, que cuenta con músicos invitados como La Golden Acapulco, trío de dub nacional, y Gypsy Cabello, vocalista del grupo de cumbia gitana Combo Ginebra y el dúo de tango, vals peruano y bolero Dúo Razzano. Un tema eminentemente reggae/dub que, con ácido humor critica a los especímenes caracterizados como “fascistafaris”, rastafaris que se indignan ante lo que no responde a su estilo de vida, contiene guitarras con grandes cantidades de delay y reverb, sonidos extraños y atmosféricos y mucho eco. Perdona por fumarme un Latino Light, sigamos. Satán Es El Surf contiene también esos momentos medio lisérgicos pero con elementos sonoros más surf rock norteamericanos de los ’60, voces tomadas prestadas de The Ramones y haciendo las veces de continuación a la canción que los lanzó a la popularidad en las redes sociales, Satán Es La Cumbia.

Influencias de corte más transversal, latinoamericano y diverso encontramos en el último tema, Prende La Mecha, donde hay desde música andina (con quenas, charangos y percusiones), solos de guitarra al estilo de Los Jaivas, gritos por los asesinados por la policía en democracia, la participación de Evelyn Cornejo, hasta la vuelta a las raíces punk hacia el final del tema, donde los chiquillos se desatan en blast beats y screams. Cumbia chilena? Cuenta entre las influencias? Sí pues, harto salta a la memoria al escuchar temas como Las Mamingas Unidas Jamás Serán Vencidas (que cuenta las desventuras alimenticias de Anarkía Tropikal de gira por latinoamérica, sobreviviendo gracias a la buena voluntad de dueñas de casa que les regalaron comida), Compañera (levantando la consigna de “mujer bonita es la que lucha” y agregando a la influencia de la cumbia chilena harto wah-wah y solos distorsionados en las guitarras y algo de órgano).

El sound y la cumbia villera argentina se presenta con bombos y güiros en Alucinaaaa!!!, tema nº7 con riffs bien piantes oe de teclado y texturas vocales que realmente traen a la memoria a Los Pibes Chorros y a los tremendos Damas Gratis, con letras incipientemente sexuales y con los clásicos cambios de tiempo en el ritmo. Los temas 3 y 4 pegaditos nos demuestran que Anarkía Tropikal puede tomar cualquier cariz de la cumbia, incluso aunque sean dos diametralmente opuestos. La Sonora del Terror y los Zombies Cumbieros, canción nº3 es bien lenta, como para bailarla pegado y byen sudao, también con influencias argentinas y con harta acción de teclado durante todo el track menos el final, donde lo punk se toma los espiquers. La Tierra Kontraataka, por otro lado, es un tema que parte normalito y después se pisa el acelerador y se hace rápido, vacilado y con voces influenciadas por música andina y letras con hartos elementos de la mitología nacional, más específicamente, de la chilota. Uno de los temas más distorsionados guitarrísticamente hablando es El Silbido del Tunche, una canción medio esquizofrénica que coquetea con el dub, la cumbia pura y dura y el punk, tocando todos esos mundos en una sola pieza.

Eso pues, amig-. Sin duda alguna que este disco es uno de los más digeribles por parte del sexteto anarkotropikalísimo tanto en sonido como en temática, discusión política e imaginería de la banda, para que le vaya dando una vuelta y, si le gusta, se meta de a poquito en su mundo. La papita está aquí, no diga que LOUD no le avisó.