Jay Z – Magna Carta Holy Grial (2013): ¿Sentando bases del rap de hoy?

img

holy carta

El problema de Jay Z no es fondo, sino de forma. Puede tener 40 años y su labia en cuanto a los versos se siguen manteniendo frescos, pero su poder de reinvención no termina convenciendo. Jigga tiene una intuición prolija, trabajada con los años, que le permite saber con quien estar y en que momento moverse. Esto último ha ido desnivelando su esencial inicial que siempre se verá reflejada en Reasonable Doubt o el recurrente The Blueprint; en sonar real, callejero, parejo y duro, a diferencia de Kanye que ocupa la innovación por su carencia de versador.

American Gangster obedecía al último recuerdo y premisa natural de Jay Z, la de estar manejando el orden y su legado por su destreza natural de componer e improvisar. Prueba irrefutable es Roc Boys (And The Winner Is), más cercana a Dead Presidents y más lejana a las corrosivas/tediosas y fomes “On the Next One o Young Forever” del Blueprint III.

Nuestro capo sabe que dejó la vara alta y debe hacerse marcar presencia en cualquier momento musical fuese. El respeto debe mantenerse por sobre quién. Magna  Carta Holy Grial no se vende ni con Dios ni con el Diablo; a veces tiene luz, a ratos la pierde. Es un disco que intenta ser transversal a modo de mostrarnos un Jay Z clásico, y un visionario.

Esta nueva entrega suena y se restringe en parecer la guía o espejo de mostrar “como suena el hip hop actual”, con aires aspiracionales que cargan souful, boom, dubstep, bounce, trap y R&B. Las letras recobran armonía, linaje e historia, tras el concepto de asociar lo barroco, lo artístico y de poder fundamental; tanto en la portada como en canciones “Picasso Baby” y “Heaven”. Algo no distinto al concepto de Watch the Throne y Cruel Summer.

Invitados tenemos hartos, partiendo por productores de la talla de Boi-1da, Pharrell, The-Dream, Mike Will o Mike Dean y featurings de la talla de Swizz Beats, Timbaland, Nas, Justin Timberlake, Frank Ocean, Rick Ross y su mujer Beyoncé. Destaco lo clásico de canciones como “Picasso Baby”, “Tom Ford”, “Versus” y “Blue” y lo débil de las canciones con Justin Timberlake “Holy Grial” ; Part II con su mujer y Oceans con un Frank desaprovechado. El juego de Nas en BBC pudo haber sido épico, tras el choque de años de su rivalidad afianzada en el día de hoy en amistad.

Y voy a lo mismo. Jay Z es buen versador y se encarga en el disco de afirmar, aclarar, contrastar y contar todo referente a lo divino y su historia. Sabe poetizar todo lo que le rodea, no así la manera de pretender contarlo con una ambición forzada. Holy Grial entretiene, será recordado como un disco donde Jigga no le dio al ruedo con otro Blueprint. Pero le falta ser sincero y real.