J. Cole – Born Sinner (2013): Segunda prueba superada

J. Cole – Born Sinner (2013): Segunda prueba superada

Unknown

J. Cole tuvo la mala suerte de aparecer en ese momento obsesivo del hip hop donde se empecinaron en buscar a esa nueva gran estrella prematura, teniendo a Kid Cudi, Wale, Drake, Wiz Khalifa o Mac Miller como serios candidatos, dándoles duro en la MTV o cualquier medio de prensa posible. Esta estrategia imposibilito a Cole con su correcto debut, de beats regulares y buenos feats a situarse dentro de los más grandes, a pesar de ser el primerizo en el sello Roc Nation de Jay Z. Aun así, su recepción en ventas fue buena.

En este intervalo se decidió esperar un tiempo, lanzando un par de EPS y manteniendo la práctica en los infaltables feats, que inclusive lo llevaron a una canción de Major Lazer. La nueva temática seguía la senda de mezclar símbolos religiosos, como lo hizo The Game en su nuevo disco, arrojando teasers que solo venían creando ansias ante este nuevo trabajo. El lo había anunciado, justificando el retraso de su nuevo álbum en el poder de  perfeccionarse.

Este Born Sinner a diferencia de su Cole’s World la tiene clara. Sabe que quiere contar, cómo quiere relatarlo, en que tiempo hacerlo y con quienes practicar. El relato manejado va por los beats lentos y recreados en un atmósfera bien Old School, como esa donde J Dilla, Q Tip o The Lords Of The Underground le iban dan varios colores a las canciones, resultando el verso solamente una capa de la canción. No confiere espectacularidad, sintiendo bien íntima la conexión que le quiere decir al sonido.

Hay canciones para todo y para todos. La emocionalidad la tiene en Power Trip con Miguel; la sutileza y tranquilidad refinada con Kendrick Lamar; la versatilidad de relator en “Runaway” “Land Of The Snakes” y “Let Nas Down”, con unas bases impecables con saxos y algo de jazz. Además de tener harto tributo, invitando a las clásicas TLC o a James Fauntleroy, en tonos de piano y cálidez R&B, como  lo hacía Faith Evans con Biggie o Mary J Blige o Eryka Baduh con The Roots.. El disco tiene virtud de ligero, visualizando a Cole en un lugar donde si es capaz de moverse con flexibilidad.

Si bien no es arriesgado, apostando por el ciclo de lo antiguo. Pero aun así es capaz de mantener esencia, difícil por estos días donde el rap del sur y la onda Rick Ross/2 Chainz predomina la escena. Cole quería bañarse en los años dorados, donde sus ídolos brillaron e hicieron parte del hip hop esa cosa tan extraordinaria y versátil, donde tomaban una canción y la transformaban en mil partes, dejándola irreconocible. Born Sinner es la práctica del pasado, desempolvando recuerdos, que parece recordarnos una era de vara alta.