Death Note: policías y ladrones morales

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Suelo medir la calidad de un recurso audiovisual (ya sea serie, película, cortometraje, cualquierweá) por lo que me deja o me aporta como persona en construcción (eeeeeeella la Jean Piaget), por lo general si son historias vitales (en el sentido de si cuentan historias que dejen enseñanzas de vida o reflexiones, a lo moraleja). Y si bien Death Note es un animé que cualquiera podría caracterizar como conservador, en su propia esencia de conservadurismo se desenvuelve de forma que es blanco fácil y abierto a críticas que apunten a su modo de estar escrito. Sin embargo, hay otros elementos de este animé a los qué prestar atención y que son pulent. Nada qué hacer.

Qué les puedo decir de Death Note, es un animé muy popular adaptado de un manga y televisado entre 2006-2007 en Japón, de donde se han extraído recursos para hacer tres películas de live action y numerosos libros complementarios al universo de Death Note. Si por esas casualidades de la vida no cacha pero absolutamente nada de lo que estoy hablando, le explico: en un Japón común y silvestre está este loco Light Yagami, un guacho que está en lo que aquí es 4to. Medio y el compa se maneja: es un máquina en las notas y todo lo que es colegio, es un tipo muy inteligente, y además es popular entre las muheres. Resulta que este perjenio un día encuentra un cuaderno que supuestamente mata personas al escribir su nombre en él. Medio desconfiado, Light se lo lleva y lo prueba, Y MUERE GENTE LOCO. Ahí se le aparece Ryuk, un shinigami (dios de la muerte) que le explica un montón de cosas a Light acerca del cuaderno. Qué pasa entonces? Light, que es un estudiante modelo, con las características morales que la sociedad nipona más destaca y un fuerte sentido de la justicia, decide empezar a asesinar criminales con el cuaderno, para así reformar a la sociedad y crear un nuevo mundo libre de maldad donde él reine como un dios. PEEEEEEERO Light no sabe cómo hacerla piola y el mejor detective del mundo, L, cuyo nombre real ni cara son conocidas por nadie, cacha que los delincuentes no se mueren porque sí y empieza a colaborar con la Policía Japonesa para atrapar a quien los esté matando. La serie se desarrolla como una batalla entre la capacidad deductiva y el ingenio de L y de Light, ya que, al querer L detener la acción purificadora de Kira (como es conocido en la opinión pública el ente que mata a los criminales), para Light es como si fuera otro criminal, por lo que la identidad de L deberá ser descubierta para ser asesinado, algo en lo que Ryuk no ayudará a Light.

Una de las cuestiones más bacanes de esta serie es lo ingenioso de las tácticas que usan L y Light para conseguir información, provocar al otro o zafar de problemas causados por su propio desafío intelectual (hay dos capítulos dedicados completamente a Light intentando descubrir el nombre de una mujer que descubre una pieza clave que podría dejar al descubierto a Kira, poniéndolo al límite y usando métodos ingeniosos para, a la vez que se encubre, mostrarse como alguien agudo y conocedor para entrar en confianza y así conocer el nombre para poder asesinarla).

La reflexión inmediata y bien moralina que sienta este animé es acerca de la justificación de la violencia y de la pena de muerte. Sin duda que provocar la muerte sobre una persona es algo que excede las atribuciones de las instituciones punitivas de nuestra sociedad a nivel mundial (Michel Foucault trata de manera mucho mejor que yo esta temática de la orientación del castigo en su libro Vigilar y Castigar), pero también se le aborda desde el otro extremo del barco: por qué es bueno exterminar a los criminales si se quiere avanzar a una sociedad más pura y menos malvada. Ahí el animé amarillea y no deja en claro ninguna postura.

Claramente esta serie es un agrado de ver; si no le ha puesto ojo, guglée y se encontrará con más de una sorpresa. Si la vio completa, cuéntenos acerca de cómo la serie declina en calidad cuando [SPOILER ALERT] cierto personaje muere. Así que dígame, quién es la Justicia?