Cuando Occidente aburre: Recomendando 5 bandas japonesas (Capítulo I)

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Capítulo 1:  Mayo   2013

Numerosas son las veces que subrayamos nuestra obsesión por oriente, dándole marcha a especiales que pretenden encantar y reivindicar esa imagen pastosa, confusa, media freak y atípica dada de oriente hacia nuestras costumbres occidentales. Muchas veces oriente azota la contradicción de una sociedad costumbrista, frente a un margen de actitudes desadaptadas y ahogadas por la rápida velocidad del tercer mundo.

Pero esos cuestionamientos ante sus arquetipos no nos interesan, más bien nos implica estar realizando estos especiales mensuales sobre un mundillo que entrega novedades y una visión bastante particular en el mundo musical. No es arriesgado decir que Japón copia a UK o Usa, si el mismo Reino Unido se auto plagia. Estas características de obtener lo implícito hacia lo explícito en el campo sonoro, nos lleva a recomendar pequeñas bandas que están fuera del territorio occidental, o más bien, en un terreno más difícil de hallar. Desde este mes y todos los meses, habrán 5 nuevos motivos para re-descubrir Japón.

Happy End

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Considerados como una tajada de historia en la música japonesa, los Happy End hicieron hito con tan solo un disco, editado en 1970. Su vida fue bastante efímera, alcanzando tres años de vida y la confección de “Kazemachi Roman”, su único disco.

Su textura consiste en sonidos blandos, tranquilos y un carácter bastante personal y reflexivo que solo puede dar las cualidades del folk con tanta facilidad. Tras la disolución los integrantes formaron bandas emblemáticas como lo son Yellow Magic Orchestra.

Yoshinori Sunahara

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La reconstrucción de claves occidentales parece ser el hábitat e hincapié que todo oriental maneja a la perfección, tal como respira inconscientemente. Bien lo sabe Yoshinori, japonés radicado en la ciudad de Sapporo que le viene dando al techno, al minimal, al ambiente y al house desde mitad de los 90’s.

Con su banda anterior Denki Groove sus inquietudes iban más hacia las bondades del baile. Ahora su prisma se concentra en materializar sensaciones de la cotidianidad y así lo ve “Lovebeat”, un disco capaz de realizar viajes sin tener la movilidad de espacio y mantiene el dote de conciliar lo inconciliable a punta de sintetizadores. Y no, no hablamos de un disco intelectualoide.

Yura Yura Teikoku

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La sicodelia y el ruido es teje y maneje en oriente. Se sabe que Sonic Youth tomó elementos de las gracias e inquietudes del productor Jim O’Rourke,quien fuese aficionado/participe con Boredoms, Merzbow o cualquier obsesión japonesa por distorsionar y convertirse en ruido. Con Yura Yura pasó algo asi, pero más simple. Ellos sólo querían tocar sicodelia, fuera del inglés.

La duplo del chascón Shintari Sakamoto y la bajista Shiyo Kamekawa fue eficiente. Lo bakan es como van abordando el ritmo, sin destruirse ante lo facilista del pop en ciertas ocasiones y evocar las guitarras más chillonas, sobreponiendo éxtasis.

Boredoms

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Boredoms es limitarse a definir una banda sin límites. Es cuático encasillarlos si son noise, alternativos o experimentales. Fueron bien inesperados para su época y alcanzaron varios méritos, como girar con Sonic Youth o estar en un Lollapalooza.

El desenfreno y lo insospechado eran las fórmulas improvisadas de la banda, que después de Vision Creation New Sun ya no volvieron a utilizar. Últimamente eran una banda que invitaba a las experiencias, o así se veía invitand a 88 bateristas a tocar en un recital.

PD: El vocalista Yamantaka Eye estuvo también en Naked City. Además de involucrarse en otras asquerosidades hermosas.

Fishmans

Fishmans

Shinji Sato influenciado por el reggae y el dub, quería colocar en una banda un sonido que reflejará sus influencias, pero sin caer en lo genérico o cliché. En eso creó una banda que supo condensar rock, pop, drum & Bass y algo de hop hop, junto a su voz andrógina.

El éxito se daría en 1995 cuando firmaron con Polydor. En ese momento Kensuke Ojima y Hakase había dejado la banda, y el trio inicial recurría a músicos invitados para sus trabajos. En esta segunda fase de la banda su sonido es más evolucionado e incorpora elementos del space-rock, ambient-rock y el shoegaze.

El disco Aerial Camp es considerado por la Rolling Stone de Japón, como uno de los discos más influyentes en su historia a modo país. Y no es en vano, ya que resume toda la química que querían involucrar.

¿Y qué tal? Esto sería por este mes. Si quiere recomendarnos bandas o agregar algo referente a las recomendaciones, los comentarios están abiertos. Nos vemos el otro mes.

Tampoco es nuestra primera incursión con Japón, aquí tres pruebas:

Playlist: 50 japoneses que rockean y no se pintan 

Bandas Orientales que debiesen venir a Chile

Hablemos de Japanoise

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