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Daft Punk – Random Access Memories (2013)

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Es de conocimiento universal todo lo relacionado a estos humanos franceses absorbidos por EVAs de tamaño humano. Qué podemos decir de su obsesión por la perfección, su gusto por la innovación y el antiestancamiento y la valoración de la música de baile universal, da lo mismo la época. Nada podemos decir de ello, ya que ya está todo dicho, no nos queda nada más que pasar a la biopsia track por track.

Lo que tiene Daft Punk al abrir es conciliar dos ideales. Imaginen a un tipo que raya con la música de baile en todas sus formas: le gusta el funk, el disco, el pop, adora a Michael Jackson, etc. Por el otro lado, un rockero bueno pa’ la guitarra, de la onda más shred y un poco glamero (algo que todos disfrutamos no en mismos niveles). Algo que al común es inconciliable, Daft Punk lo hace homologable! Es lo que se da en la intro de Give Life Back To Music, donde los sintetizadores hacen que a uno se le muevan los pies solos, pero donde también las manos y los dedos se muevan tocando guitarras de aire con un tapping que se mete entre medio. La simpleza y belleza de una banda con instrumentos orgánicos (el más notable giro de tornillo que ha incorporado el dúo en su sonido y con el que coquetearon en su Human After All) se deja sentir. Las armonías pentatónicas, si no se tocan con sentimiento, suenan fomes, planas, y faltas de creatividad, lo que no pasa en esta canción, que después se ven acompañadas con el ya característico talkbox de los franceses, que ahora se presenta en una versión más suave y orientada no tanto a una reproducción de máquinas (como en el ya mencionado Human After All), pero sí a un cantante de disco. Nota al margen: COMO NO QUERER BAILAR CUANDO SUENA EL PRE-CORO MIERDA. Se nota que Nile Rodgers hizo la tarea para la casa que la parejita le dejó, y como dudo que haya negro sin ritmo, el compa hizo lo de él. ¿Qué se me viene a la mente con The Game Of Love? Esas baladas electrónicas de los ’80 que a mi viejo le encanta escuchar los sábados en la tarde. Una batería suave con marcados matices y notas fantasma, bajos fretless y guitarras limpias que le ponen caleta le marcan la cancha a los sintetizadores que hacen todo propicio para llevar a su pareja/pierna/pioresná a la pista y hablarle al oído mientras el talkbox le dice qué es el juego del amor. Sin duda alguna que los protagonistas son los sinte, haciendo líneas melódicas y pequeños solos cada tanto, que extrañamente no sobrecargan la canción, sino que la hacen seguir un curso casi natural como el fluir de un río. Obviamente en una canción de Daft Punk no hay notas al azar. Llega el momento de más colaboraciones! Así es, estamos en Giorgio By Moroder, canción que es como un homenaje en vida al pionero de la música dance de fines de los ’60-principios de los ’70 Giorgio Moroder, quien en la canción nos cuenta su historia como músico en sus inicios sobre una pista con guitarras dobles bien muteadas y una vibra más melancólica incluso que Game Of Love. Giorgio nos cuenta que su nombre es Giovanni Giorgio, pero que todos le dicen Giorgio, y empieza a quedar la patá: las guitarras se van, el bajo y la batería continúan y el magnánimo Moog Synthesizer, esa invención pianística que crearía toda una nueva forma de hacer música en los ’70, atacando con variados acordes extendidos en semicorcheas. Strings empiezan a marcar los acordes completos, las guitarras entran y más sintetizadores se unen a la acción. Entre medio un solo de piano Rhodes le da un toque refinado a la canción, que llega a un momento de bajas pasiones, donde el moog sigue sonando pero el bajo se calma un poco y sólo suena el bombo del drumset y Giorgio nos vuelve a hablar, para darles un consejo a los músicos emergentes de hoy. Unos strings quedan solitarios sonando para dar entrada a la parte más rockera del tema: baterías más fuertes y rápidas, bajos agresivos y strings cambiantes y melódicos, que harán de base luego para un solo de tornamesa, que le sigue uno de guitarra. Todo un lujo estos gallos.

Aquí voy a encender la polémica: los tres temas que vienen, a saber, WithinInstant CrushLose Yourself To Dance no me parecen buenos. Los encuentro melódica y armónicamente no tan logrados como el resto y los siento con una vibra distinta a la que, yo creo, Guy-Manuel y Thomas intentan plasmar en el Random Access Memories. Within tiene unos acordes que entre sí no congenian muy bien, y que me dan mala espina desde que empiezan a sonar solos en piano en la intro de la canción y que definitivamente el talkbox no mejora en el curso de la canción. En resumen, me parece un tema que nació muerto. Instant Crush? Parece sacado del nuevo disco de The Strokes pero hecho más electrónico. Julian Casablancas parece el nuevo usuario emblema del auto-tune, cayendo a lo más bajo en la escala de valores de su servidor, en una canción donde los sintetizadores suenan más a cumbia que a dance y las segundas voces autotuneadas parecen sintetizadores mulas. Una pena que un trabajo de tal talla se vea empañado por temas no tan logrados. De Lose Yourself To Dance decir que no es una mala canción, pero no pega. Guitarras bien producidas e ingeniosas, buen trabajo vocal de Pharrell Williams, pero no pega. Puede ser por el tempo más o menos bajo en comparación al disco (y a la música dance en general), por lo que a mi opinión, de ser más rápido tendría un efecto mejor en la subjetividad musical de cada uno, al tener una presentación más dinámica.

Qué gran tema que es Touch por la gran chucha. Un inicio experimental, atmosférico y etéreo, con sintetizadores simples y efectos de sonido y Paul Williams con una voz modificada diciendo Touch cada cierto tiempo. Llegado un cierto punto, Williams y los acordes del sintetizador son los que suenan solos y se entienden muy bien, dando una entrada a los demás instrumentos que, en una actitud de calma antes de la tormenta, dejan a Paul lucirse como protagonista con una creativa y digerible línea melódica vocal. Como a los tres minutos con veinte segundos los instrumentos se dejan de hueviar y empieza la fiesta funk de la que tanto hablaban Los Tetas: una batería bien pegote, el bajo marcando con el bombo y un piano que se desata sin remordimientos hacen de pauta para líneas armónicas solistas de bronces y vientos! Sí, bronces y vientos! Como en los ’70. Menos de un minuto dura esta euforia, donde todo se ve reducido a una pista más lenta y tristona, en un pase muy artificial pero que evoluciona a algo nada artificial. Sintetizadores por talkbox hacen a la vez de solo y de base hasta un momento donde los moogs y sintes zumban como moscas avanzando a otra variación de la progresión principal, donde voces corales cantan la melodía principal hasta un corte donde se une Williams y un lastimero piano que despiden este temón. Y empieza el tema que todos conocemos (pero no en full version ea ea ea): Get Lucky. Eso. ¿Qué diferencias hay de la versión radio? Ciertos momentos donde que da cantando solo Pharrell Williams junto a un par de teclados y unos cuantos cánons donde unas formas de la canción se sobreponen sobre otras. Nothing new, pero es bueno. Hartos strings de cámara es lo que hay en el tema que sigue, que se llama Beyond, que también se parece a esos lentos electrónico-eléctricos que les contaba que le gustan a mi viejo. Harto talkbox otra vez y con guitarras acústicas detrás, probablemente un hito en la música de Daft Punk. Una melodía de guitarra simple y fácilmente memorizable con acordes tocados con strings conducen todo al final donde nos invaden notas de polisintetizadores siguiendo los melancólicos acordes hasta su final.

Más enigmática que la de las demás es la vibra de Motherboard, un tema con extrañas percusiones melódicas, sonidos duales de guitarra/bajo y una simple línea de sintetizador que luego ven entrar strings con notorias melodías nuevas y semicorcheas en flauta (otra vez, no se sorprenda por lo orgánico de los instrumentos). La melodía es seguida posteriormente por guitarras acústicas y un contrabajo, generando una dinámica de intercambio posteriormente con polisintetizadores y un popurrí de cánones que finalizan en un extraño punto de quiebre un poco después de la mitad de la canción, donde efectos de sonido y ondas más duras suenan junto a un corto patrón de batería. Desde lejos empiezan a sonar los polisintes de vuelta con los mismos enigmáticos acordes extendidos y una percusión más étnica, que van desapareciendo progresivamente hasta quedar en un sonido de agua cayendo. Fragments Of Time es en donde estamos, un tema con un fluir muy natural de armonías de guitarra, notas largas de bajo y pequeños glissandos de sintetizador muestran la base sobre la que se nos unirá al baile Todd Edwards, dando cuenta de su ligeramente suavizada voz y de una popeada melodía que se encontrará con variados ardides electrónicos y sintetizados en el coro que sobrevienen uno tras otro como una avalancha de sonidos, donde después de una repetición las cosas se aceleran y las guitarras con talkbox (que no se escuchaban desde Digital Love, tal vez) hacen incendiarios solos sobre bases de wah-wah y las líneas de bajo se intensifican, dando cuenta de que lo que hacen Daft Punk es más que un besito en la cara al rock: es un descarado beso cuneteado, para después entregarse por completo al pop hasta el final del tema. Lo más electrónico y, a la vez, minimalista de este disco es Doin’ It Right, tema que, con un par de loops secuenciados estratégicamente cumple su objetivo. Una pista de un vocoder sobre un sintetizador, un rápido metrónomo, un set de percusiones 707, notas largas de bajo, dos tracks de voz en armonía y un solo de sintetizadores es lo que compone este simple tema que va entremezclando estos elementos hasta su fin. Los fans de Stockhausen tuvieron un déjà-vu con el título del tema n° 13, Contact, un gran broche de oro. Partiendo con corpóreos acordes de sintetizador y una cuña hablada, un órgano de iglesia moogeado entra en escena y epilépticas notas de sinte se explayan durante un rato para muestrearnos acordes antes de que una rápida y precisa batería empiece a jugar entre hi-hat/caja y toms/ride en un juego de preguntas y respuestas. Después de la mitad la línea de bajo adquiere cuerpo y una extraña distorsión salida de nosédóndechucha se mete nosécómochucha en nuestra canción metiendo ruido y sonido de manera molesta y a la vez bella y precisa para llegar a un clímax donde todo queda en silencio menos la distorsión extraña que se ha hecho más grave para empezar a hacerse más aguda hasta la llegada de unos extraños efectos de sonido que dan por terminado el tema. Adivinen cómo concluye este trabajo: con la versión radio-edit de Get Lucky, el tema que todos cachamos hace caleta. Buen sabor de boca que nos deja para finalizar el disco.

Conclusiones sobre este disco probablemente ya las hayamos dicho, así que no queda nada más que dejar sobre el tapete. Buen día, buen disco, buena música.

Diego Herrera

adorniano