FLCL: El acto de contemplar lo hermoso de una mente sin limites

FLCL: El acto de contemplar lo hermoso de una mente sin limites

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Tratar de explicar esta serie es más extraño que tratar de verla sin quedar sorprendido. Encapsular la vorágine de imágenes simultaneas a la rapidez bastante visual que se mueve, te hace mierda la percepción, quedando en lagunas mentales en más de una ocasión. No te culpo si sentiste apagones de televisión, sin estar ebrio o quisiste meter hilo en una aguja en un auto, sin tener suerte en hacerlo. Y no hablo de ese sentimiento extraño de ver Evangelion y andar cuestionándote temas filosóficos…acá estamos en presencia de algo extraño en crecimiento constante. Un delirio visual, una guarrada inquietante o simplemente la hermosa contemplación de ver imaginación sin límites en funcionamiento.

La gente de Gainax en el año 2000 ya podía darse el lujo de querer hacer lo que quisiesen. De pasar a los cortos de culto como Daicon IV; el documental “Otaku No Video”;  la excelente y odiada Evangelion; el romance hecho delirio, cebollero y tontera de Karekano e incluso la corta pero bien agraciada Ebichu, le daban al estudio un estatus envidiable. Con el pasar de los años el presupuesto crecía y por ende la necesidad de realizar trabajos por lujo, resultaba factible. En esa misma línea, Gainax tenía un presupuesto para una serie de 26 capítulos, que termino usándose en 6 episodios y emitiéndose en ovas por ahí en el 2000.

Tratar de explicar la serie (Al menos tratar de convencerte de verla)

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La historia comienza con nuestro protagonista Naota, habitante de la ficticia Nabase, quien se encuentra en más de una oportunidad con Mamimi, la polola de su hermano que se encuentra dedicado al Beisbol en Estados Unidos. Ambos frustrados por la vida y aburridos por la rutina de la misma, llevarán a Mamimi en más de una ocasión a tratar de agradarle al hermano de su boyfriend. Hasta ahí todo tan normal, humano y depresivo.

En uno de esos días tediosos de la normalidad, Naota se dirige al colegio hasta que una mina con una moto Vespa lo choca, le pega con su bajo y lo manda a la mierda. ¿QUÉEE?. Si po, así no más, violándose el minuto normal, extendiéndolo a lo atípico. La mujer de la moto de nombre Haruka Harura de pelo rosado, con un bajo en la espalda, suscita en Naota el crecimiento de un cuerno en la frente, de donde saldrá un robot enorme; lo cual predispondrá una pelea entre aquel homúnculo salido de su cabeza y el poder de los golpes de su instrumento de cuerdas.  Una vez terminada esta “Escena tan normal de la vida”, esa que podría pasarte cargando la BIP en tu centro de carga favorito, da a inicio a una serie de interrogantes de otra serie de interrogantes multiplicadas en el futuro.

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La gracia/brillo de FLCL radica en los recursos para contar una historia rara, sin caer en el ocio por fomedad. Existen diálogos estúpidos, situaciones tontas, llena de confrontamientos y una trama que parece explicarse a destellos. De tu cabeza saldrán ¿Quién es Haruka Haruhara? ¿Y ese robot? ¿Qué hace esa fuckin plancha enorme en la ciudad? ¿Por qué la mina te pega con un bajo? ¿Qué quiere decir Furi Kuri? ¿Quién hace ese hermoso soundtrack?. La última puedo responderla y es la banda The Pillows, quienes ayudan enormemente al ritmo de la serie con su carga musical. Lo otro, vea a la serie mejor. Contársela…sería como describirle un orgasmo.