Depeche Mode Delta Machine
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Depeche Mode – Delta Machine (2013)

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Los Depeche Mode tienen méritos de por vida. No tan sólo por ser el único sobreviviente en buenas condiciones a la oleada del “Synth Pop”, sino que siempre mantienen capas de interés en cada trabajo realizado, gracias a la estructura de vitalizar su sonido en cada entrega y en el nivel de compositor brillante de Martin Gore. Me atrevería a decir que a pesar de conocer sus limitaciones en cuanto a no poder “innovar” todo lo realizado y quedarse pegado en sus viejas glorias, al menos son capaces de restructurar historias y tener siempre algo nuevo que ofrecernos, por muy minúsculo que sea.

Si señores, hay vida más allá de Violator o Music for the Masses. Existe mayor profundidad desde el magnífico “Ultra”, un disco entero capaz de hablar con o sin hits; un período prolífico para la banda, pero a la vez el peor emocionalmente para David Gahan, quien adicto a la heroína por años tambaleó  el futuro de la banda. Desde ese punto, eran constructores de sintetizadores filosos, agonía y desesperación, eso sí, siempre sonando elegantes. La voz de David, con las poderosas letras de Martin, eran reales motores de doblegar el destino.

Luego llegó Exciter, Playing The Angel y Sound Of The Universe. La última etapa de Depeche mirando el presente siempre, ayudó al eje del nuevo “Delta Machine”. Quizás su background sonoro se relata mejor a sus dos primos (discos) anteriores, sonando a ratos medios IDM, ciertos momento pop/rock, y quizás un poco industriales, como lo fue en el pasado track “Wrong”. La textura recuerda a un período gótico romántico, lúgubres en armonía densa y nítida.

Siempre bebiendo de letras duras, sucias, nacen canciones como “The Child Inside” y “Slow”, cooperación del mejor Martin Gore y la factura de voz de Gahan; “Welcome To My World” y “My Little Universe” son hermanas de la misma generación, ambas tiene ese espíritu que tanto usa Thom York en sus Atoms For Peace de beats ambiguos, pero con su parte de techno ambiental; “Angel” es una rareza en cuestión, resulta una canción cautivante sin punto álgido, rozando una canción constante/dinámica, de guitarras y sintetizadores en canal derecho e izquierdo; y el single “Heaven”, un poderoso soul hipnótico llevado a la visión particular de la banda. Mención a “Broken”, la definición perfecta de recordar a los Depeche en su era actual, synth pop visto con 20 años de distancia.

Me trae mejores sabores esta nueva etapa de Depeche Mode, llena de sentimientos de incertidumbres, que suenan derroteros y perdidos en las emociones claras. Se diluyen y suenan difusos aún, a pesar de tener más de 30 años de carrera. Difícil veo superar a Ultra, e inútilmente compararlos con los tiempos de “Black Celebration”. Me cae bien Depeche, porque saben aún contarte cosas nuevas, a pesar de su longevidad.


Cristian Poblete

I'm Danny Brown and Ryan Gosling. Primer Hokage en pueblo ruidoso