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El Primer EP de Zoológica, lo bueno de dos frentes

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Soy un hombre que se rodea de músicos y músicas. Me parecen más interesantes que otras personas: no tan densos como los aficionados a la filosofía (a pesar de que en cierto modo yo mismo lo soy), no tan posmos como los literatos (misma anotación), y no tan generalizadores como yo. Así y todo, a pesar de estar constantemente rodeado de gente que disfruta la música en forma profunda o crea música, no suelo recibir muchas grabaciones o material de mi gente cercana con la intención de que lo escuche y me remueva algo o me deje con tragedia. Sin embargo, hay excepciones. Ha llegado a mí un EP de una nueva banda chilena que toma, a mi gusto, dos aspectos muy poco tocados conjuntamente en la música popular contemporánea y que lo incorporan a su propuesta: estoy hablando de los nacionales de Zoológica.

Zoológica son una banda nacional establecida en sus inicios por Matías Ponce y Andrés Martínez, en guitarra y voz y formada “institucional y establemente” en el año 2011 junto a Nicolás Zúñiga en la batería, Pablo Suazo en el bajo y Andreas Schiefelbein en la guitarra. Estos chicocos nos muestran en su EP titulado El Primer EP de Zoológica ,grabado en los Estudios Primate, un sonido que mezcla dos propuestas de dos naciones diferentes pero muy relacionadas: la neopsicodelia de los Estados Unidos de los años ’70 y el rock alternativo más centrado en la guitarra de Inglaterra de los 2000 en adelante, incorporando también elementos del dance-punk. Por otro lado, ellos se encuentran en este momento trabajando en su primer LP, donde pretenden girar a un sonido mucho más riffero, pesado y de la línea avant-garde.

Empezamos desde atrás para adelante o de adelante para atrás? Linealidad o traslapación en los relatos? Es a lo que nos sugestiona el primera corte de este EP, ¿sevleuv on ùt is Y? (me costó escribir la weá sin mirar), que es un track a velocidad normal pero en reversa. No me he dado la paja de averiguar qué onda esta canción: qué track es el que suena tocado en su verdadero sentido ni nada así, por ahora sólo me dejó la reflexión de la primera línea de este párrafo, en tanto que track n°1. Seguimos entonces con Estoy Tratando, un tema que tiene un riff principal con tresillos, bien cabeceable, que en las estrofas se convierte en melodías independientes entre las guitarras, formando contrapuntos que suenan bien pulento en compañía de una voz parecida en uso a Elvis Presley/Danzig como solista pero en color y textura más aguda a la del rey del wrak y el vástago del horror punk. Al llegar a un pre-coro, llegan junto a él los power chords y la distorsión en la voz, así como las revoluciones baterísticas también aumentan. Luego de un pequeño puente donde escuchamos pedales Whammy en acción pasamos al coro, con la misma figura de guitarra que la intro y un pegajoso “up and down!”. Un pequeño solo de guitarras dual, independiente y con hartos efectos entre medio sirve de enlace a la próxima estrofa, donde se repite el coro y en el outro, la voz se oye extremadamente tratada, los acordes vuelven y la batería crece hasta que el tema termina. Ya estamos en Más Que Eso, que empieza con unos ruidos bien pelacables y que podrían ser influencias del krautrock alemán más electrónico, donde entra la batería sola por un rato hasta que entran las guitarras en un ataque de semicorcheas y efectos de sonido muy característicos de la neopsicodelia. Luego de esa intro, las cosas se tornan más apretadas y las guitarras devienen en una melodía “acordada”, por decirlo de una manera, con reminiscencias a Foals, pero con una estética más distorsionada y “sucia”, por ponerlo en jerga musical. En la estrofa las guitarras se vuelven un pelín más etéreas cuando entran en acción los delays y los reverb. Voces tratadas y pasadas por efectos abundan en el coro, donde melodías duales de la guitarra y hi-hats semicorcheados hacen de base. En la segunda estrofa la pista de voz se duplica, siendo la segunda más screamera y agresiva, poniéndole la cuota más punk al tema. Lo que viene se titula ¿Y si tú no vuelves?, una canción que tiene una intro bien calmada, con un beat simple de batería y una guitarra limpia con una minimalista melodía, que luego se ve acompañada por un pequeño y etéreo solo de guitarra con pocas y largas notas. La línea de bajo es atractiva y a veces hasta funkera con melódicos pases y hasta slaps metidos por ahí. En el coro sale a relucir la faceta más aggressor de la pista vocal, donde a punta de screams nos entrega un mensaje corto y preciso: ¿y si tú no vuelves? Es en la segunda estrofa donde lo cantando se vuelve más rapeado y el bajo destaca más. Un brusco cambio aparece después del segundo coro, con corcheas guitarrísticas y una mutación violenta de ritmo, así como una vocalización de corte más scat, para luego volver al coro que marca el fin del tema. Litigio En La Sala 51 es el tema final, que inicia con un rápido patrón de acordes, muy característico de los primeros grupo post-hardcore de los ’90, con un bajo que le pisa los talones muy de cerca. La estrofa está compuesta por una muy buena línea melódica vocal y acordes arpegiados de tres notas que luego dan espacio a efectos vocales y ambientales. La guitarra se ve transmutada en el coro, sometida a los embates nuevamente del pedal Whammy. Un gran grito marca el cambio de ritmo que conduce a un patrón melódico que lleva al solo de guitarra final, con harto wah-wah.

Estos chiquillos le ponen bueno. Toman elementos de cosas que pegaron y otras cosas que están pegando en este momento ahora ya. Mucha influencia del rock indie más guitarrocéntrico como Bloc Party o Foals, pero con el pie en el acelerador (y en el pedal de distorsión). Son pegajosos, algo muy importante haciéndose un camino más o menos reconocible, y usan recursos melódicos que son agradables de escuchar. Una mejor noticia es la inquietud musical que de ellos surge: el gusto por el cambio y el odio al estancamiento, que creo se verá reflejado en su LP. Muchos jumbitos para estos chicocos.

Diego Herrera

adorniano