Rhye – Woman (2013) : She’s a man!

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Si se pudiese alienar el amor y la sensualidad, en un ambiente íntimo, donde las capas inexplicables del amor pudiesen ser claras y explicadas a través de un disco; como quizás lo pretenden hacer Arjona o Sanz, el dúo Rhye sólo lograría empatizar con tus sentidos y drenarte esa intensidad con la que se vive la pasión. Bajo ninguna circunstancia pretender dar claves de cómo se podría llevar, extender o sobrevivir en el amor; si claramente ellos viven manchados en un misterio para poder subsistir y manejar toda la sinergia del corazón.

Al igual como sucede con Burial o Banksy, artistas conocidos por su habilidad de ejecutar su plasticidad con una visión bastante especial en el anonimato, este dueto canadiense aplica esa fórmula; situación que los han llevado a tener una base importante de fans y forjar ánimos en la salida de “Woman”, su disco debut.

Poca certeza se tiene de ellos, eso sí, en datos duros se ha investigado que el proyecto es llevado por  Mike Milosh, responsable de una trilogía de discos de electrónica, y Robin Hannibal, productor de Quadron. En solitario no habían alcanzado la gloría que les está precediendo en esta colaboración, donde estrechamente se están atreviendo en un género demasiado demostrativo, tanto como para crear un ambiente tenue, lento y   emisor potente de  amor. ¿Lo habrán logrado? Eso queremos ver.

Bajo el prisma del misterio, el formato se extiende en romper lo explícito, anular totalmente cualquier síntoma prosaico y jugar con lo figurado y subrepticio. Es ese coqueteo oculto, fluido en erotismo y que no presta méritos para lo burdo, donde las pistas juegan a ser piso de la conquista y la complicidad de la voz y los instrumentos adornan esta aventura de muchos riesgos. Para ello fusionan Jazz, Funk y Disco, en ramas llenas de suspiros, cuerdas y vientos orquestales, siendo Sade la principal influencia.

La melosidad no es parte del juego, sino el resalto del ambiente, así lo demuestra “Open”, comenzando con una oda al cuerpo femenino; “3 Days” estalla en pasivo y agresivo como las virtudes y desgracias con las que juega la dualidad del sentimiento; “Shed Some Blood”, “One of Those Summer” y “Major Minor Love” manejan elegancia, digna de una previa de primera cita o el comienzo de una velada llena de pasión y la exquisita “One of These Summer Days”, la declaración fiel del amor, un regalo perfecto para enfundar el rigor del enamoramiento con un saxo de aquellos. Por último “The Fall” es aquella canción que te teletransporta de tu hábitat y te lleva al paraíso, ese que te lleva solamente tus emociones fuertes ligadas al encantamiento.

Perfeccionista a morir, y tallado a pulso en base a la complicidad y la marajada del misterio del amor. La gente de Rhye edifica un homenaje digno a la mujer, agasajándolas como si se tratase de Diosas; seres hermosos productores de atracción, y con el cual el placer se vuelve imaginable. Si necesitas sentir amor, no escribas una carta o veas una película romántica. Acude a la emperatriz Sade o en su defecto a este disco. Una revelación en este principio de 2013