The Strokes – Comedown Machine (2013): Intento de banda sin hegemonía

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Da la impresión de que el fantasma de “Is This It y Room on Fire” los ronda eternamente, incluso el del conflictivo y airoso “First Impressions of Earth”, que sentaba las bases a unos Strokes más pulidos, menos Lo-Fi y desconectados de rabia. Se sabe, se manifestó que este último trabajo fue el resultado de sacar un disco en tiempos de conflictos; donde todos querían aportar nutrientes y remover a Julian Casablancas como el eterno maestro orquesta. Además de situarlos en el desarrollo de los proyectos paralelos, partiendo por Julian y su Phrazes for the Young.

El resultado de Angles no es una sorpresa y se sospechaba desde conocer la manera en como trabajaron ese disco (Lo revisamos acá); Jules mandaba sus partes cantadas por email, con notas poco claras y el resto se dividía parte del tracklist, puliéndolo hasta donde podía. Una banda en un mal momento y con poca comunicación, anticipaba un disco prematuramente pésimo.

¿Pero por qué seguir aún, si ya con sus dos primeros discos se coronaron como los salvadores del rock?. Existen tres sospechas: Es el último disco con RCA, sellando el pacto de grabar 5 discos con ellos y por ende comenzar una libertad y nueva forma creativa de realizar el trabajo; reivindicar su fama a través de su buen curriculum Pre-Angles; o simplemente se están despidiendo, ante la afirmación de no realizar gira de promoción del álbum, todo ante la discordia de lanzar un adelanto horrendo (“One Way Trigger”) y un single digno (“All The Time”). Sospechoso e inquietante por todos lados.

De plano es mejor que Angles y al parecer, ese será su estigma de por vida. Comedown Machine se acerca mucho al plano de la experimentación con sintetizadores y hace desaparecer la estela más rockera, cruda y oscura de los primeros tiempos de la banda. La agrupación parece querer y creer en hilo conductor y estar realmente obsesionados por sonar a los 80’s, tan próximo como el disco debut de Julian Casablancas. Acá huele una continuación espiritual.

El disco intenta ser demasiado pretencioso  haciendo referencia a todas las gracias y artimañas que manejan como buenos músicos: Habemus un single guitarrero y digno de mostrar mejoras anteriores “All The Time”, secundado por 50/50, una manera rabiosa y distorsionada casi al nivel de NY City Cops ; Tap Out de vibras bien funkies; Chance de corte Dreampop; Welcome To Japan tan de lengua de Lou Reed y la balada 80′s Comedown Machine, lisérgica e hipnotizante. Puntos para Partners in Crime’, momento estrella donde Albert Hammond Jr demuestra sus dotes de riffs y para “Call If Fate, Call It Karma”, una versión bastante curiosa para ser Strokes, drenada de RnB y melodías viejas. Punto negativo y pésimo para One Way Trigger, la que da la sensación de estar escuchando una versión joda o el peor estado de una banda.

Un disco bastante irregular, que a ratos parece realmente urgido en demostrar la calidad de la banda y a veces arriesgado en querer mostrar elementos nuevos adquiridos en el tiempo. The Strokes quiere gloria y aires de grandeza, en un momento en donde lamentablemente los ánimos entre todos los integrantes es pésimo. Insisten en ser su disco debut estrella, pero no lo son. Cuando ellos recién se den la oportunidad de creer en sí mismos, nosotros creeremos en lo que sea. Lo que sea.