Omar Rodríguez-López – Woman Gives Birth To Tomato!, un(o de los) regalo(s) de año nuevo

Omar Rodríguez-López – Woman Gives Birth To Tomato!, un(o de los) regalo(s) de año nuevo

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Omar Rodríguez-López, esté en la banda que esté, siempre tiene variados ases guardados debajo de su manga que gana Grammy’s. Hay rumores de que hace más o menos un año, cerca del lanzamiento del último LP de The Mars Volta, Noctourniquet, el puertorriqueño se encerró en su estudio a grabar las ideas que tenía hasta el momento, lote de grabaciones de donde se cree salieron sus discos del 2012, Un Corazón De Nadie; Saber, Querer, Osar y Callar; y Octopus Kool-Aid. Así y todo, Omar en su bandcamp daba a entender que era muy probable que otros álbumes estuvieran aún listos pero a la espera de ser lanzados a la opinión pública. El día de Año Nuevo, en el bandcamp de Omar aparecerían tres nuevos discos de sopetón (uno de ellos el día después, el dos de Enero), haciendo más fuerte el rumor de que Omar siempre tiene discos qué lanzar. En esta oportunidad le echaremos una mirada a uno de los tres discos de la última tirada de Omar, titulado Woman Gives Birth To Tomato!.

Omar Rodríguez López sin duda que nos entrega algo distinto  en cada uno de sus álbumes, y Woman Gives Birth To Tomato! no es la excepción. Encontramos en él un choque de dos mundos distintos y tomados de la mano bajo la atenta mirada del guitarrista de Bayamón de veloces dedos: el rock progresivo latinizado que cultivaría en su banda The Mars Volta, y la música electroacústica/electrónica de la escuela clásica, como Karlheinz Stockhausen y sus estudios electrónicos, así como el jazz freestyle; mundos sonoros condensados en ocho canciones de duración variable y con títulos de ciudades donde el músico, productor y cineasta latino ha vivido alguna vez, excepto el último track titulado Tokyo, Japan (el cual tiene una sorpresa por esta misma razón).

Este LP inicia con Bayamón, Puerto Rico, la ciudad que vería nacer a Omar y en la cual no viviría mucho tiempo antes de que la familia Rodríguez-López se mudase a México. Esta canción de cuatro minutos cuenta con dispersos generadores de onda y efectos de sonidos con glissandos, con muchos sintetizadores y secuencias, así como rápidos licks de batería entre medio, guitarras esquizofrénicas y aceleradas, y acordes disonantes de piano en una atmósfera bastante caótica y posmoderna al incitar a la interpretación. Hacia el final de la canción, la densidad y las revoluciones se ven disminuidas y aparece un sonido conocido para los fans de The Mars Volta: el saxofón soprano del ex-TMV, Adrián Terrazas-González, quien sería vientista y multi-instrumentista para la banda en vivo desde 2004 y en estudio desde el disco Frances The Mute hasta el año 2009, justo antes del lanzamiento del disco Octahedron. El segundo tema se titula Puebla, México, el asentamiento al que llegaría la familia Rodríguez-López desde su natal Puerto Rico. Este tema es mucho menos etéreo y de características más free-style jazz, donde Terrazas-González se matricula con un solo improvisado en su saxofón soprano encima de una base jazzera con quiebres temporales y extrañas marcas de tiempo en su construcción, con raros efectos post-producción aplicados en los platillos crash de la batería y con un estilo de piano que recuerda mucho el anterior lanzamiento del puertorriqueño, Xenophanes. El siguiente track es llamado El Paso, Texas, probablemente la ciudad más importante en la vida de Rodríguez-López (que se refleja claramente en su duración de 15 minutos, haciéndolo el tema más largo de este LP), donde crecería, conocería a su eterno amigo y compañero de banda Cedric Bixler-Zavala, y en donde daría sus primeros pasos como músico, así como también algunos pasos más avanzados. Una canción con un inicio parecido al primer corte del disco, en lo etéreo y atmosférico, con guitarras pasadas a través de infinidad de efectos, loops de violín, ondas sintetizadas, secuencias percusivas, etc. Avanzado un poco más el tiempo, los loops y las ondas se van compenetrando con las secuencias, haciendo patente un ritmo más o menos convencional y siendo más fácil seguir la canción y luego adquiriendo características de “jazz electrónico”, con distantes golpes de batería y un piano tocado de un modo más o menos convencional pero aún disonante. A lo largo de la canción se ve la experimentación de los instrumentos y sonidos pasados a través de variados softwares y efectos, así como la libertad de los músicos de sesión de este disco, de forma más notablemente el ya mencionado vientista Adrián Terrazas-González, quien en los últimos cinco minutos de la canción adquiere un rol protagónico. El siguiente tema se llama Long Beach, California, la ciudad donde Omar viviría una vez que adquirió cierta fama y reconocimiento con su banda de post-hardcore At The Drive-In y luego de los primeros años en The Mars Volta. Este tema inicia con características de música concreta (pequeños loops grabados de sonidos reales, al contrario de la música electroacústica/electrónica que trabaja con sonidos producidos por computadora u otros) pasados a través de granuladores y con secuencias aleatorias. Incluso los instrumentos sufrirían las consecuencias de ser grabados y repetidos a modo de loop (como pasa con el piano, haciéndolo parte importante de la base). También contiene una base con cierto ritmo claramente identificable, aunque obviamente no como los ritmos del conducto regular con baterías o percusiones, sino que los mismos loops tocados a una periodicidad arman el ritmo, demostrando nuevamente el amplio background musical del artista de Bayamón.

El track n° 5 se titula Amsterdam, Holland, el lugar donde el músico se mudaría el año 2005, viviendo ahí durante un año y habiendo grabado y lanzado discos solistas tan esenciales como los son Se Dice Bisonte, No BúfaloOmar RodríguezThe Apocalypse Inside Of An Orange, entre otros. Esta canción empieza con una etérea introducción con un piano que recuerda una canción de cuna, antes de que continúe con un malévolo riff principal con escalas menores, disminuidas y disonantes, con extrañas secuencias encima de la batería y una notable melodía solista de Terrazas-González a la que luego se le une una melodía dual del pianista Mark Aanderud, quien hubiese trabajado antes con el puertorriqueño en sus discos solistas Xenophanes y Los Sueños De Un Hígado, así como en el álbum de The Mars Volta Octahedron. El tema finaliza con un outro de características muy similares a la intro: unas extrañas secuencias titilantes que siguen al piano haciendo unas líneas muy simples junto a un contrabajo. Cronológicamente fieles, llegamos a Brooklyn, New York, ciudad a donde el guitarrista llegaría luego de su estadía en Amsterdam, moviendo sus pertenencias y su siempre fiel y compañero estudio de grabación “casero” (que de amateur y lo-fi no tiene nada). Esta canción empieza tenebrosamente con una atmósfera de miedo aderezada por unos acordes disminuidos tocados en el piano de Aanderud, que se ven acompañados por escuetos flautazos y saxofonazos con eco cortesía de Terrazas-González. Rodríguez-López también hace su aparición, tocando extrañas notas disonantes y haciendo raros ruidos con su guitarra pasada a través de efectos de delay, moduladores de anillo, etc. El penúltimo tema es Zapopán, México, el lugar donde Omar, luego de su paso por Brooklyn, compraría una mansión abandonada para transformarla en su estudio personal y centro de operaciones de sus numerosos proyectos, donde los miembros viajarían para la grabación de sus discos. Sonidos similares a los de un radar, junto a la guitarra de Rodríguez-López le dan la empezada a esta canción de nueve minutos y medio. Luego se unen los demás instrumentos y atmosféricas ondas sonoras y efectos de sonido, con un lento andar y un pulso indistinguible. Entre medio hay solos de saxofón, uno de percusiones melódicas y escuetos guitarrazos de tanto en tanto, haciéndola una pieza muy difícil de digerir. Ya cerca de los seis minutos, la batería, que sólo había estado marcando platillazos de forma muy dispersa, adquiere consistencia y empieza ponerle ritmo a la cosa, haciendo que los demás instrumentos también se aceleren un poco y comiencen un descontrol progresivo, con estridentes saxofonazos de Terrazas-González y una fuerte y pesada acción de los sintetizadores de Rodríguez-López, que hacia el final de la canción es lo único que queda sonando. La última canción, Tokyo, Japan, son treinta segundos de silencio. Querrá el músico irse a vivir a Tokyo y escribir una nueva historia y música allá? No lo sabremos hasta que lo haga y no nos queda más que esperar.

Ríe. Ríe, maldito troll.
Ríe. Ríe, maldito troll.

Omar Rodríguez-López vuelve a plasmar algo de modo tan personal con objetivo de hacerlo universal. Como él mismo dice, “arte es tomar algo del mundo que te hace ruido y aislarlo”. Omar ha sabido tomar sus experiencias de vida, condensarlas y separarlas por su lugar de residencia y plasmarlas de manera musical en un disco, con un sonido que hace tiempo que el músico y cineasta se encontraba reacio a tocar: rock progresivo y jazz. Alejado un poco del power-pop electrónico que se encuentra haciendo ahora con su banda Bosnian Rainbows, Woman Gives Birth To Tomato! mantiene viva la ansia de rock y jazz de sus fanáticos más cercanos al sonido de The Mars Volta. Gran disco, nada más que decir. Disfrútenlo.