[Recomendamos] Mysterious Skin

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He temido por una pandemia de zombies, problemas escatológicos y en ciertas ocasiones por muñecos diabólicos y seres que perpetran tus sueños, eso sí, nada se compara con los dramas de la vida real. Esos miedos de fantasía de infancia, ya no perpetuán, pero sí las conductas extremistas que sacan a relucir lo peor del ser humano. Así lo he visto con crueldad en “Precious”, en la venganza sin pudor de “Irreversible”,  la ruptura de nuestros límites en Réquiem  for A dream y por qué no, en la desgracia de Dancer in The Dark. Advierto que la película recomendada de hoy toca la fibra, desencadenando a ratos impotencia,  pena y logra aturdir; y es por ser una realidad latente en nuestros días.

Greg Araki (director) debe ser un desconocido en el circuito del mainstream. Pero el hecho es que se ha extendido durante más de 10 años en realizar cintas en temas tabús y exponiéndolas en una era difícil de nuestras vidas, como lo es la adolescencia. Realizándolas en comedias negras, cargadas de ambigüedades, lisérgicas y sobrellevadas a conductas violentas; asunto que manufacturo en su “Trilogía del apocalipsis adolescente”: Totally Fucked Up, The Doom Generation y Nowhere. Pasaron 7 años para  llegar a Mysterious Skin – y abordar la pérdida de la Inocencia – en la peor canallada del ser humano como es el abuso sexual a menores y sus repercusiones en el futuro. Ahora vamos al punto.


Se nos sitúa en el año 1981, en un partido de beisbol de menores, donde Brian (Brady Corbet) y Neil (Joseph Gordon-Levitt), se encuentran defendiendo a su equipo. Por una parte Brian es el loser del equipo, estando en la banca, y por el contrario: Neil es el “as” del equipo, jugando a ganador. Desde ese día todo va a ser diferente. Tenemos en 5 hrs después a Brian con una hemorragia nasal, en llanto y sin recuerdo alguno, lo cual desembocará en el futuro un eventual bloqueo de sus recuerdos, la distorsión de la realidad y la formación de su adolescencia en un ser acomplejado, tímido y torpe a causa de lo cual él atribuye: una abducción alienígena. Paralelamente y sin nexo directo (al parecer), Neil sufre el abuso sexual del director de beisbol, forjándose en su adolescencia una persona egocéntrica, sexy, fría y obteniendo como oficio ser el chaperón del pueblo (Claramente la antítesis de Brian). Dichos hechos llevan a Brian a descubrir la verdad, producida por la inquietud expuesta al ver una declaración  de una campesina abducida por los marcianos, ese será entonces el paso hacia una respuesta.

Toda esta travesía es posible a los flashbacks en la película, a modo explicativo de poder ir siguiendo la historia y no ir enredándonos. Estos últimos además, componen una visión bastante íntima de poder sentir y embarcarnos en una realidad cruda: llena de traumas, doblegadas en sufrimiento y solamente querer escapar hacia el descanso de nuestros protagonistas, en un ambiente lúgubre y hostil. A pesar de no ser bastante explícita, la imaginación nuestra será el puente de intuir momentos claves y fuertes, adornados por su música; fundadora y finalizadora de una pesadilla, con los ojos bien abiertos.