Dads – Punishment, de lo pro a lo lo-fi

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En LOUD somos humanos. El fin de año nos acosa a todos, y en esta ocasión el damnificado fui yo, mis disculpas pertinentes. Estuve muchas semanas rindiendo en todo, llegó una donde no pude más, pero ahí va lo de la semana.

Ya los conocimos en Julio cuando lanzaron su primer LP, American Radass. Una mezcla entre ritmos extraños de corte matemático con crudeza instrumental y letras emo-punk. Eran dos mundos que parecían enemistados de por vida y que se veían hermanados a través de lo que este grupo presentaba como propuesta musical. Así es, nos referimos al dúo oriundo de Nueva Jersey, Dads, que nos traen un nuevo EP a modo de regalo de Navidad luego de un exhaustivo tour de promoción de “American Radass” por todos los Estados Unidos: me refiero a su nueva producción titulada Punishment (Dad’s Punishment, se entiende el chiste? La cagué explicándolo? Bueno jefa, no me eche :c). Una banda que cambia vive, y me alegra ver que cada día las bandas lo entienden mejor, ahora explico por qué.

Punishment es un giro de Dads hacia otro rumbo musical. Dejan de lado los ritmos complejos que les daban el apelativo de emo matemático para lanzarse de lleno a la producción de garage rock, emo y de características de baja fidelidad o lo-fi, con claras influencias del extinto dúo norteamericano The White Stripes en lo desprolijo y simplista de su sonido. Tanto en la guitarra como en la batería se hace también notoria la inspiración del surf rock estadounidense de los ’60 como The Beach Boys y Dick Dale. Sin duda muchas influencias a la vez, pero que Dads saben condensar de manera muy buena a la hora de sacar un EP simple y a la vena, lleno de canciones que en promedio duran minuto y medio (la canción más larga no supera los dos minutos y medio).

Punishment empieza con Two For Six, una canción con reminiscencias navideñas en la melodía guitarrística y vocal (muy ad-hoc a la reciente fecha de lanzamiento de este LP) y una pista de voz con impresión de alguien aburrido cantando sobre guitarras con fuzz que cada tanto se acoplan intencionadamente y baterías simples e intensas. Pasamos de inmediato a Attention Cool Kids, que de entrada muestra un ritmo y groove muy similares al surf rock gringo de fines de los ’60 que se ve acompañado con una línea de guitarra con overdrive y jugando con armonías en quintas, incluso con un pequeño y simple solo cerca de la mitad de la canción. Continuamos con Brendan Fraser que deja ver una producción bastante extraña: una muralla de guitarra rítmica, solista y batería, que apenas deja pasar a la voz con fuertes acordes golpes frenéticos de ride y que hacia el final de la canción presenta un solo de guitarra bastante autodestructivo. Pareciera que un bajo no es algo de lo que necesiten este dúo de Nueva Jersey en una canción como Sweat Pet, donde las guitarras suenan tan llenadoras y expansivas, con un rango de frecuencias tan amplio que hasta dos pistas de guitarra se hace mucho junto a la batería y sus poderosos toms bajos y su bombo. Con un fuzz muy parecido al que se usa en bajos, pasamos a Always Right, una canción de acordes más fáciles y con una estética más cercana a la “canción bonita”, con un poco de distorsión en las guitarras, coros en falsetto y baterías fuertes, en una canción que no se da ni un descanso.

Ya estamos en I Can, un tema de estética “felicista”, con una melodía de guitarra de tono mayor y de corte mucho más pop, en el sentido de más común uso de la palabra. Guitarras limpias y brillantes y melodías vocales mayores nos llevan hasta el final del tema. Empieza a sonar Beans, una pieza algo monótona y sin quiebre ni descansos, aunque con divertidos cambios de acordes y melodías. If I Ever comienza y lo hace de manera lenta y algo melancólica, con un tono de voz algo tristón y una batería mucho más que simple, hasta llegar al coro donde se aprieta el pedal de distorsión y todo adquiere un carácter más depresivo (una sensación extraña, dado que todos los acordes de la canción son mayores). Lo que sigue se llama Master Zordon, una canción fogatera, pero tocada con guitarra eléctrica y batería (y entre medio, un xilófono que aparece de repente), con un deje optimista y melodías de guitarra que acompañan por toda la canción. El track n° 10 es Dumb Cat, una canción más punk y emo que las últimas escuchadas, de tempo más rápido y baterías más apretadas., con una estética a la vez garaje y, extrañamente, grunge, pero con una distorsión mucho más natural y menos potente. Es así como llegamos a I Live In Your Basement, la última canción de ese EP, que contiene un Groove inicial de surf rock junto a una voz algo distorsionada (a lo mejor intencionadamente para darle una estética lo-fi a la canción). Un tema relativamente variado en la batería, donde muchos ritmos y formas convergen junto a un solo de guitarra suave y limpio que da por finalizado el disco.

Sin duda que el cambio hace a la música más interesante. Ver (y escuchar) cómo las bandas cambian, qué dejan atrás, qué rescatan, qué modifican. Afortunadamente Dads hacen eso, cambiando el rumbo completamente, o a lo mejor sólo grabando un EP para divertirse, hacer algo sin presiones, facilista y más o menos simple. Algo que en la gran industria musical está algo mal mirado, pero que a este dúo de Nueva Jersey le importó un comino. Muuuuuy bien por ellos.