Ases Falsos @ Club Subterráneo + review Juventud Americana

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Fotos por Marcelo San Martín / Diego Herrera

Un nombre que resonó en la música nacional fueron los extintos Fother Muckers, quienes estuvieron a punto de ser éxitos radiales en varias ocasiones. Álbumes como el “Si No Tienes Nada Que Decir Entonces Calla” o el “Justo Y Necesario” son piezas de culto para los fanáticos de la otrora agrupación conformada por el bajista Simón Sánchez, el guitarrista Héctor Muñoz, el baterista Martín del Real (ex-Teleradio Donoso) y el guitarrista/vocalista Cristóbal Briceño. Sin embargo, esta banda se reformuló completamente: hubo cambios en su formación, decidió tomar un rumbo musical distinto, buscó un sello discográfico nuevo, hasta se cambiaron el nombre. Este proceso de mutación de los Fother Muckers ha desencadenado el nacimiento de la nueva banda, que son los Ases Falsos.

Este lunes 3 de Septiembre sale a la venta el disco debut de esta banda nacional, titulado “Juventud Americana” a través del nuevo sello discográfico chileno que hace su aparición en la escena musical nacional, llamado Arca Discos. El pasado miércoles 29 de agosto este sello hizo su fiesta de lanzamiento en el Club Subterráneo, donde los Ases Falsos presentaron canciones de su última producción (junto a un público muy prendido que coreaba sus nuevas canciones como si las conociera de toda la vida) y estrenaron el videoclip de la canción “Venir es Fácil”. En un show cargado del ya tradicional stand-up de Cristóbal Briceño y un corto set-list de canciones, los muchachos presentaron en sociedad a su nuevo guitarrista *redoble de tambores*: Martín del Real. Así es, del Real ha dejado su puesto de baterista para cambiarse a las seis cuerdas solistas y legar su puesto a una joven promesa de los platos: Boris Ramírez, un maticista y preciso músico que promete. Haciendo un fugaz repaso por sus canciones nuevas (y regalando unas cuantas latas de Red Bull a los asistentes, entre medio) los Ases Falsos bajaron del escenario para dejar la jarana y el guateque a cargo de los connotados DJ’s nacionales: Sonido Ácido, Álvaro España y C-Funk (guitarrista/vocalista/tecladista de Los Tetas). Hicieron su aparición en el evento (para hacer un poco de farándula) Rodrigo Santis (director del sello Quemasucabeza), Daniel Riveros o Gepe y Nicolás Copano.

Boris Ramírez, el nuevo baterista.
Boris Ramírez, el nuevo baterista.

Juventud Americana” es el primer paso de estos reformados músicos nacionales que se disponen a escribir una nueva historia sonora. Se nota en este disco una incorporación de sintetizadores de estilo setentero, muy distinto al sonido sintetizado que escuchamos y disfrutamos en el disco de los Fother Muckers, “Si No Tienes Nada Que Decir Entonces Calla”. También se aprecia una gran riqueza lírica, donde los temas reinantes son la contingencia y complejidad nacional; un disco muy inserto en la sociedad chilena (medio esquizoide) del siglo XXI. Además de, al igual de cómo era el caso con los Fother Muckers, encontramos dentro de la caja del CD un libro de las letras muy entretenido de leer y apreciar, con mucho arte gráfico y frases de diversos personajes que (para qué vamos a andar con cosas) son para el bronce. Ahora nos vamos al análisis forense:

El track n°1 se titula “Misterios del Perú”, con una letra basada en la fiesta en honor al mural del Señor de los Milagros, ubicado en Lima y que fue pintado por un esclavo bantú traído de África. Una canción con una progresión de acordes muy simple y divertida al escuchar, donde la voz de Briceño se luce al finalizar los coros en un prolongado grito. Continuamos con “Salto Alto”, un tema muy calmado y etéreo que precisamente se trata de flotar, lanzarse a un río y dejarse llevar por su caudal. La melodía del coro y sus armonías se dejan oír a través de diversos pasajes a lo largo de toda la canción. Lo que sigue se llama “Pacífico”, una canción romántica acerca de una pareja de adolescentes que sella su amor lanzándose al Océano Pacífico. Una pieza con acordes tocados de manera muy pegajosa, donde en el outro va de menos a más: Briceño cantando las líneas que se repetirán hasta el final, sólo acompañado de golpes de hi-hat, a los cuales se les van uniendo la banda completa hasta el súbito fin de la canción. El siguiente tema es “Séptimo Cielo”, que cuenta la historia de una noticia que Cristóbal vería en la televisión acerca de un niño que fue golpeado en su colegio y horas más tarde murió. Los acordes usados en “Séptimo Cielo” se caracterizan por ser muy variados y acompañados en todo momento de sintetizadores, así como las armonías vocales en el coro. Hacia el final de la canción y detrás de todo, unos coros de estilo soul-funk-blues americano de los años ’70 se dejan oír para darle fin a la canción. Todo se torna más electrónico con el siguiente tema, “Venir es Fácil”, la canción dedicada al futbolista congoleño nacionalizado chileno Occupé Bayenga, fichado en estos momentos en el Club Deportivo Universidad de Concepción. Una letra muy melancólica que denota el hipotético cambio cultural que debió haber vivido Bayenga al llegar a Copiapó desde su natal Kinshasa. Baterías electrónicas y fuerte uso del sintetizador es lo que se deja oír en esta canción, así como las armonías vocales de rigor.

Siguiendo la tónica de los sonidos electrónicos, continuamos con “El Golfo de Adén”, basada en la noticia del chileno Eddy López, quien fuera secuestrado en Enero de 2011 por piratas somalíes. Baterías secuenciadas electrónicamente y enigmáticos acordes proliferan por las estrofas y una característica melodía se hace presente cuando Briceño no está cantando íntimamente, como si él mismo fuera López en un deteriorado estado en un barco pirata somalí. “No Quiero que Estés Conmigo”, es lo que suena ahora, una cruda y enérgica canción donde Briceño muestra el problema de una ficticia relación. Mucha acción guitarrística se hace presente y la melodiosa línea de bajo de Sánchez que se compenetra de muy buena manera con los beats de del Real. Lo que sigue es uno de los temas más pedidos y queridos por el fandom de los Ases Falsos, titulado “Fuerza Especial”, que relata la historia de un carabinero de Fuerzas Especiales que termina siendo todo un crítico de sus compañeros de trabajo, de su institución y de la gente a la cual debe resguardar. Es la canción más larga de todo el Juventud Americana (6:18) y sus estrofas presentan un estilo cercano al rap a la hora de cantar y vocalizarlas. Contiene momentos de intensidad, así como tintes calmados y suaves. Lo siguiente se llama “Manantial”, una de las canciones más calmas de todo el disco y con una de las letras más abstractas. A ratos parece que las estrofas han sido escritas por miembros de Kraftwerk o por compositores electroacústicos. Con la moral media baja por el momento melancólico de “Manantial” es como llegamos a la prendida “Europa”, cuya letra no es más que un gran “te lo dije” a la crisis europea 2008-2012. Con un ambiente acústico muy ad-hoc al tono de burla que contienen las letras, esta canción termina con una infinidad de voces multitrackeadas y cantando diversas melodías y armonías.

Ya vamos en uno de los temas más antiguos de los Ases Falsos en ser de conocimiento público: me refiero a “La Flor del Jazmín”, una canción con una metáfora libre de interpretación y donde predomina lo que comúnmente se denomina la “canción bonita”, con melodías muy digeribles, sus respectivas armonías y con acordes muy recordables. Hacia el final Briceño se luce con una estrofa a capella y finalizando la canción junto a la banda completa con un prolongado grito. “Aguanieve” es lo que sigue, que se caracteriza por unas letras que cuentan la historia de un niño indígena que es intervenido quirúrgicamente por hombres occidentales. Esta canción presenta elementos de percusión electrónicos y marimbas que suenan con fuerza en los coros. La canción n°13 se llama “Quemando”, que habla (según la interpretación de su humilde servidor) acerca de las inofensivas meditaciones de un hombre tras haber fumado (y no precisamente tabaco). Hay una primacía de melodía por sobre acordes, como si ésta hubiese sido escrita antes y usada como pauta para el resto de la canción. Ya estamos en la recta final del Juventud Americana y nos topamos con una canción que pinta para himno generacional, titulada “Estudiar y Trabajar”. ¿Aburrido del carpe diem que proponía la canción de Los Auténticos Decadentes, “La Guitarra”? Pues podríamos decir que “Estudiar y Trabajar” es su versión mejorada, donde la poesía de Briceño nos muestra un discurso simple: trabajar en lo que a uno le gusta y le sale bien es “la mano”, a diferencia del estudiar en un sistema educacional/laboral como el chileno, donde dependiendo de qué universidad uno sale, se define el rol jerárquico propio en nuestra sociedad chilena. De corista invitada en esta canción aparece Javiera Naranjo, la querida fotógrafa y artista oficial de los Ases Falsos desde que eran los Fother Muckers. Con una atractiva introducción de guitarras duales y bajo, la canción nos lleva a través de enrabiados acordes y golpes al hi-hat abierto a todo dar. Estamos ya en la última canción, titulada “La Sinceridad del Cosmos”, que habla acerca de cómo los animales son guiados de manera magistral por los instintos que la madre naturaleza les proporciona y de cómo esto se ejemplifica en las manifestaciones y movimientos sociales, los cuales han sido protagonistas en el Chile del 2011 y 2012. La canción cuenta con interesantes y divertidas líneas de bajo, así como acordes de sintetizador que se hacen presentes a los largo de toda la canción y oportunas intervenciones en las estrofas de guitarras electroacústicas. Remarcables son los coros, que bien podrían convertirse en un grito de guerra de los actuales movimientos ciudadanos y sociales que están teniendo lugar en nuestro país y el mundo entero; una gran invitación a ladrarle a la autoridad como lo hacen los perros callejeros es esta canción, que pone el broche de oro al presente lanzamiento.

Nos encontramos ante la primera propuesta musical de los Ases Falsos, lo que puede hacer que su discurso sonoro vaya cambiando a lo largo del tiempo. Sin embargo, tenemos frente a nosotros un disco atingente a la realidad nacional, que despierta interés y opinión, una actitud que en nuestros tiempos ya debiese ser normal y a pesar de todo es considerada rebelde. Con una propuesta sonora simple y a la vez muy original, los Ases Falsos nos entregan una música que entretiene, agrada, informa y forma. La capacidad de Cristóbal Briceño de sacar canciones y poesías de la cotidianeidad nos da para pensar que tendremos material para rato. Pero es mejor simplemente esperar, ya que con los Ases nunca se sabe. Como el mismo Briceño nos diría a nosotros en una pasada entrevista, avanza. A paso de hombre, pero avanza.