
Por Diego Herrera.
Desde su aparición en el mainstream, allá por los inicios de los ’90, el math rock ha incorporado diversas mañitas a su sonido y han surgido muchas variantes. Gracias a la constante inquietud de no quedar “cortos” de creatividad, los músicos de math rock se han obligado a sí mismos a reinventarse periódicamente, imprimiendo su sello personal a cada banda del género. Minus The Bear en sus principios tenían uso y abuso del tapping; Meshuggah, como variante más metalera, hacía gala de complicados destiempos en 4/4; Hella se caracterizaba por su velocidad en guitarras y batería, etc. Como variante del rock progresivo, el math rock continúa el legado de su padre: hacerlo un género expansivo, inclusivo y rico en recursos musicales de diversos estilos, lo que lo hace siempre algo muy grato de escuchar y analizar.
Estos últimos años hemos visto una proliferación de bandas de rock matemático y rock matemático/progresivo, como los irlandeses And So I Watch You From Afar, los estadounidenses Don Caballero, Tera Melos, This Town Needs Guns, entre otros. En esta nueva ola de músicos del género, este año se ha sumado un nuevo integrante al movimiento: los gringos “Dads”, un dúo que, formado en Nueva Jersey por John Bradley a la batería y voces, y Scott Scharinger en la guitarra y voces, brota en lo que parece ser el pleno auge del math rock.
Su disco debut, “American Radass”, lanzado el pasado 5 de julio, es un modesto pero ambicioso intento por traer un elemento ajeno a todo el movimiento math rock, que haremos notar más adelante. Por ahora, nos lanzaremos de lleno a desvestir este trabajo y observarlo de pies a cabeza:
Una tímida y calmada obertura se nos da con la pieza de divertido título “If Your Song Title Has The Word “Beach” In It, I’m Not Listening To It”, donde ya se puede apreciar el tono brillante y limpio de las guitarras, con naturales fraseos y baterías templadas. Un elemento que será el distintivo de Dads y que trae a colación algo que no ha sido constante en el math rock es la vocalización: la voz es claramente la protagonista, algo que no se da en el género, ya que se usa como un instrumento más en la mesa de mezclas, e incluso como algo secundario. Las suaves texturas en las voces de Scharinger y Bradley se vuelven algo más punk, al igual que el tono de la guitarra en la siguiente pieza, “Get To The Beach” (en obvia referencia a la canción anterior), con un metal de guitarra que trae a la memoria el último LP de la banda australiana “I Heart Hiroshima”.
Algo más movido se nos muestra en “Honestly, Chroma Q&A”, donde cada instrumento parece tener su momento donde brilla: la batería en la estrofa, con repetitivos ataques de hi-hat; la guitarra, con complejas y armoniosas frases en la parte instrumental, y las voces que luego se suman. “Aww, C’mon Guys” es lo que arremete ahora, caracterizada por un uniforme y rápido ritmo en la batería y guitarras de tipo punk para luego volverse más ambiental y suave en un break. La presente placa continúa con “Shit Twins”, la canción más larga de American Radass, que empieza como una profunda balada que se va construyendo de a poco y compenetrándose con la batería que lentamente va subiendo en intensidad para terminar nuevamente de manera tranquila. “Grunt Work (The ’69 Sound)” es lo que sigue, y es en el riff que abre la canción donde se notan las influencias de los astros del math rock Hella y de los novatos del género And So I Watch You From Afar, ambos miembros del emblemático sello discográfico Sargent House. Una frenética canción que a través de rápidos loops de batería y escuetos guitarrazos preparan el terreno para “Groin Twerk”, que abre su artillería con una divertida figura hecha en los toms de la batería que continúa con un alegre y festivo ataque de acordes que son coronados por una muy buena interpretación vocal por parte de Scharinger. Lo que continúa es “Big Bag Of Sandwiches”, que empieza con unos tribales baquetazos que sirven de esqueleto para una lenta y melodiosa secuencia de notas por parte de la guitarra que nos conduce a un coro sacado del movimiento musical post-punk revival que prolonga su estilo al resto de partes de la pieza.
Llegamos al single “Bakefast At Piffany’s” caracterizado por un simple y pegadizo riff de entrada que se proyecta a la estrofa, donde la desarreglada voz empieza tímidamente para después del coro explotar en furiosos gritos de los cuales cualquier músico de garage punk estaría celoso. Luego presenciamos la alternación entre ambos polos: calma y desenfreno, algo que nos llevará hasta el etéreo y acoplado final. El corte final se titula “Heavy To The Touch (Think About Tonight, Forget About Tomorrow)”, que empieza con una connotación eminentemente depresiva y floja, que luego agarra fuerza y distorsión, recordando mucho la fórmula de “Creep”, el hit de Radiohead de su LP debut “Pablo Honey”.
En este auge del ya muchas veces nombrado género, Dads han tomado uno de los elementos que no destacaban tanto dentro de él, y lo han transformado en piedra angular de su álbum: el trabajo vocal. Le han dado el giro al math rock para transformarlo en una variante alejada del shoegaze (estilo de música instrumental llamado así por la prensa británica debido a que los músicos sólo miraban sus zapatos al tocar, al estar concentrados en la infinidad de pedales de efectos que usaban, denotando la importancia de la instrumentación) y cargado de un minimalismo operante, que da muy buenos frutos musicalmente. Estaremos atentos a qué es lo que nos pueden ofrecer en su siguiente disco estos chicos de Nueva Jersey.