El hype musical: La delgada línea entre fama, olvido y fracaso

Una palabra bastante citada en nuestros días, convirtiéndose en un hábito casi preponderante y en un evento dogmático. Un fenómeno con características colaterales, capaz de matar sorpresas y elevar las expectativas a niveles estratosféricos. Hablar de Hype, es bañarse en las entrañas de la emoción, lo pretencioso, pensar en lo grandioso que es el paraíso, sin haber ido y profesar clamor a nuevos y viejos artistas sin siquiera cometer el milagro prometido. ¿Es prudente encontrar suculenta una obra, sin ni siquiera recibir un bocado? ¿El nuevo disco de tu ídolo será capaz de salvar tu vida? ¿Qué sucede si no resulta o si el sabor encontrado era agrío?

Elevar tu voz y apuntar el Hype es referirse a un asunto fuertemente ligado a lo comercial, propagado y alabado por el mismo público foco. Entonces…¿Es una buena práctica?  ¿Es culpa de la prensa o la audiencia? Ahondaremos en este escrupuloso manifiesto, de donde ampliaremos referencias y no nos burlaremos de los fans del rave con pinta metalera (Sorry djs, sobre todos a uds 2).

Hypeando al hype (Orígenes y causantes)

“Somos la mejor banda del mundo, sin ni siquiera conocer el mundo entero ” HYPE!

La palabra hype proviene del inglés “Hyperbole”, palabra referida a la figura literaria  que determina la exageración. Citada por primera vez como título de un documental sobre el grunge, el cual acentúa y refiere a sus orígenes, expositores y su fin, con la aparición y muerte de Nirvana.

Actualmente vicio y mala práctica del marketing empresarial, que cumple con confundirte y entregarte poca información, a cambio de que tu imaginación termine de cuajar todo el puzzle. Esta combinación perfecta se usa y se predica de épocas remotas en revistas/sitios como Rolling Stone, Kerrang!, NME y Pitchfork, además de poder combinarse perfectamente en el mundo cine, la moda y los videojuegos.

Pero ¿Por qué incitar al hype, si al final puede resultar una bolsa llena de aire? Las razones son las siguientes:

1. Posicionar a un producto entre los mejores es sinónimo de confianza y buenas ventas. Pero agregando una fuerte campaña publicitaria en donde te ayuden los medios de prensa con reviews, críticas positivas, virales y adelantos exclusivos, es síntoma de compra segura sin querer pensarlo (Pregúntele a Adele, Lana del Rey, Klaxons, Kid Cudi o The Weekend por citar algunos).

2. Los medios entregan información prensada, la cual remite ciertos rasgos del producto, para luego caer en manos del fan. El fan asegura con su especulación que será lo mejor del mundo, llegando con su ansiedad a su amigo, y su amigo le dirá a otro amigo. El boca de todos es síntoma de éxito de ventas.

3.  Sustentarse en que el productor de tu banda favorita asegure en vida que el nuevo trabajo será lo mejor del mundo es síntoma de éxito de ventas.  Es asegurarse de su virtud, como si fuese un destino excitante y próspero. Metallica balbuceando de volver a sus raíces, Buch Vig regresando a Garbage o The Strokes grabasen la continuación Is This It.

Cualquier de los tres puntos van a la misma ambición: Ganancias. Cumpliéndose, el margen está listo. Pero esto no asegura su satisfacción o felicidad. ¿Qué sucede si el disco no cumple expectativa? ¿Se imaginaba el resultado de la forma presentada? Ahora vamos a las tres consecuencias del hype.

Fama, fracaso y olvido en el hype

1. Fama

Te aseguraste de posicionar tu producto con un buen marketing, en donde prometes estilo, innovación, vanguardia y calidad musical. Eres Kreayshawn, 2 Chainz, Azealia Banks, Lana Del Rey, Iggy Azalea, A$ap Rocky, Skrillex  y te sustentas en tus singles promocionales y productores de renombre, sin siquiera aún tener un álbum.

Las radios hacen eco, tienes excelentes reviews e inevitablemente tienes gran convocatoria. Generas opiniones divididas, estando en la palestra constantemente. Todos se enamoran a primera vista, segunda o tercera vista y eso es éxito seguro. Sea si te gusta a ti o no. Lo cual es misión cumplida.

Ganan dinero a costa de tu expectación. Eres el síntoma de que las cosas van bien.

2. Fracaso

Los streaming de adelantos se sentían bien. El mismo productor o banda insistentemente hablan y te prometían bajos, drops, volver con tu polola y reencontrarte con un sonido único, nuevo y mezclado con sus inicios.

Compraste el disco sin dudarlo, llegaste a tu casa y te diste cuenta que no te voló la mente. Tus expectativas y tu imaginación se bañaron en el hechizo de la inflación. Frustrado y desesperanzado, dices que ya no son la misma banda de antaño, ellos se vendieron y nunca volverán a ser los mismos. Loud tiene la culpa de aprobar el contenido en sus post.

El hype les voló la cabeza, por culpa de su ego y confianza a la nostalgia.

3. Olvido

Tus discos están sonando igual. Hablas de lo mismo, a pesar de estar más viejo. Intentas recuperar a tu público, asociándote a nuevos productores de moda y artistas jóvenes. A pesar de ello, no tienes el mismo impacto.

Os aseguraste en afirmar que tu nuevo disco será mejor y es la décima vez dicho por ti. Tus fans se cansaron y ven cómo te ahogas en esos intentos, que muestran tu estado decrepito.

Tus fans se van, lloran y ni siquiera se ponen con un like en youtube. Si el hype te elevo a las nubes, es el mismo en cobrártelo, algo como el Karma.

El hype es un vicio maligno. Insiste en cobrar tu imaginación como la fuente de su grandeza. Si pensaste en cambiar tu vida con cada cosa que te prometían con poca información, estás acabado. El hype es una maldición, es yeta y mala onda. Si lo invitas a tomar café y te sientes convencido por su ego y determinación: estás acabado. No se trata de un hechizo ni una brujería. No sea parte de él y aprenda a encantarse con el producto acabado. Si el milagro se cumple, ahí sonría.

About Cristian Pistolas

Intento de muchas cosas, pero no soy ninguna. Heterosexual

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