Shame (2011): 50 Sombras de qué?…Alto contenido erótico

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Shame (2011), es la polémica película del director británico Steve McQueen (responsable también de Hunger), que ha causado gran revuelo porque, a pesar de la recepción favorable de los críticos y medios especializados más reconocidos de cine a nivel mundial, y de haber estado nominada a los Globos de Oro, al BAFTA, al Independent Spirit Awards y ganar varias categorías en el Festival de Cine de Venecia, la cadena Cinemark se ha negado a incluirla en su cartelera debido a “su alto contenido erótico”. Aún así la película se encuentra desde el pasado Jueves 3 de Mayo en varias otras salas nacionales, como Hoyts, por ejemplo.

Cabe preguntarse entonces ¿quién supervisa tales cuestiones acerca del contenido sexual de estas cintas? ¿un eunuco? Porque Shame es precisamente lo contrario a una película erótica; lejos de magnificar el sexo, McQueen juega con su lado más oscuro, el que lo une con la pulsión mortuoria, habitada por personajes que toman despojos de cuerpos para saciar un hambre animal, y bajo esta mirada transforma al sexo en un objeto de consumo, en un mundo donde el porno, las relaciones desechables y el “sexo para llevar” son la tónica y problemática.

La trama nos cuenta la historia de Brandon (Michael Fassbender), un neoyorquino atractivo y exitoso, pero con serios problemas para relacionarse. A pesar de tener bastante éxito con las mujeres, no logra conectarse emocionalmente con nadie. Así entonces el sexo ocasional, las revistas porno o las webcam sexuales, son parte del festín que no logra satisfacerlo. Un día debe recibir en su casa, contra su voluntad, a su hermana, una cantante semi-fracasada y emocionalmente dependiente, la que, lejos de ser un salvavidas, viene a compartir la misma miseria. En éste escenario Brandon seguirá la curva descendiente guiado por su pulsión, como una polilla que busca la luz, buscando conexión en un mundo superconectado para poder capear su soledad, sin embargo el sexo se volverá una experiencia de dolor, que vacía las almas de la ciudad que nunca duerme.

Característica de McQueen es que no se va por la tangente, de una u otra forma, más o menos solapado, siempre encara los temas desde su perspectiva más dolorosa. Encarnado por un impecable Fassbender, Brandon será arquetipo del hombre moderno que habita las metrópolis más luminosas, contraste de la oscura e insignificante situación que ocupa en el mundo que se creó, en donde lo propiamente humano es menos importante.

Shame está lleno de aspectos interesantes, desde una factura técnica impecable (que francamente es lo de menos), pasando por una musicalización tremenda y que trabaja siempre desde el cotrapunto para realzar; una dirección de fotografía muy acorde, que alcanza su punto más álgido en la secuencia de sexo, donde el rostro de Fassbender se tiñe de dolor y deforma en un grito enmudecido, filmada con particular maestría, tomando retazos de cuerpos, arrancados por la animales hambrientos que no se contentan ya con carne alguna; Las actuaciones son que solo los ingleses y gringos logran, pues si bien no soy muy partidario del cine anglo, hay que reconocerles que desde hace décadas que se traen la mayoría de los grandes actores. Sumado a todo ello, una dirección que potencia todo el tiempo la lograda sensación que se pretende.

Del particular matrimonio que se conjuga para dar a luz una película, nace un elemento que tal vez se vuelve el más valioso del film y a la vez, la crítica más descarnada a la sociedad en que vivimos; sin lograr atribuir a una sola mano el efecto, la película logra un extrañamiento/distanciamiento (tipo Brecht) del ojo del espectador, que hace que veamos un mundo que es total y completamente real, verosímil y, por lo demás, cotidiano, y se transforme en una especie de increíble ciencia ficción en donde los humanos ya no se comunican y viven aislados en circuitos que ellos mismos han diseñado para que todo se mantenga en un estricto orden: la metrópolis contemporánea. Desde ahí nace sin duda el aspecto más controversial, alejado el sexo por el sexo, el film nos enrostra una verdad que duele profundamente: estamos solos.

Shame es la película del momento, la que no se puede perder por ningún motivo. Revolucionaria, cruda, visceral. Dudo que del país del norte nos manden una cinta a este nivel durante lo que queda de 2012. No se la pierda.

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