Sound of noise

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En los últimos 5 años el cine Sueco se ha puesto las pilas y nos ha encantado con películas como “Let me in” (la original con la vampirita que si daba susto, no como la gringa con hitgirl) y la chica del tatuaje de dragón (mucho más interesante que la gringa, excepto por la música) , que entre otras  han logrado que los fanáticos de las películas fijen el ojo en lo que salga de ese lejano y helado país. Nuevos estilos de montaje y nuevas formas de narrativa son las características que predominan a la hora de contar estas historias, las cuales a pesar de tener temáticas variadas apelan mucho a como la generación actual ve el mundo; rápido, con ritmo, con fantasía, con tecnologías, con emoción, con vida y con locura. De a poco han ido empujando las teorías del cine donde decían que así se debía ver una persecución o asa se debía hacer una escena de amor, No estamos hablando de las formulas Hollywoodenses, hablamos romances entre niños de 13 años y chicas hackers superheroinas que se forjan su propio destino. De Sound of noise entra en esta nueva ola de películas y resalta por sobre todas.

La trama es muy simple; Un grupo de percusionistas anárquicos busca exponer su música de manera más radical y nueva a través de presentaciones seudo terroristas en distintas instituciones gubernamentales como bancos y hospitales. Todo esto usando instrumentos poco convencionales como…pacientes. Es una protesta contra el elitismo de la música académica, donde los estudiantes de música se mezclan con los autodidactas y crean cosas que se imponen frente a lo tradicional. Bulldozers, tanques de oxigeno, cables del tendido eléctrico, camionetas, monedas, teclados, baterías, metrónomos, bisturís, son algunos de los “instrumentos” utilizados para hacer su música, la cual es una obra de 4 piezas con nombres tan variados como: “Doctor doctor gimme me gas in my ass” o “Fuck the music (Kill Kill)”.

No sé a ustedes, pero a mi igual me dan ganas de escuchar los temas con esos nombres. La música les podría sonar muy parecido a lo que es Mayumana, pero he aquí el plus, el valor agregado, lo que completa la ecuación: Las imágenes. El montaje rítmico, la dirección de foto  y la dirección de actores son lo que logran que esta película congele al espectador, lo enmudezca y lo haga “parar la oreja” para poder escuchar cada sonido que la imagen nos va mostrando y de a poco crear en la propia cabeza todo el trozo musical, en el fondo es ver una orquesta, pero de cerca, sentirla, saborearla y disfrutarla.

Doctor Doctor gimme gas in my ass

Y estos tipos no andan solos. La película es una comedia criminal, por lo que si tenemos a los infractores de la ley nos faltan los defensores. En este caso es un detective proveniente de una familia de músicos doctos con un hermano sobresaliente y director de orquesta. Para su mala suerte el nació con oído sordo (musicalmente hablando). No puede tocar instrumentos, ni seguir un ritmo, de hecho odia la música, por lo que se toma muy personal este caso de los “terroristas” musicales, dando un giro inesperado a la trama.

Quizás uno quede con gusto a poco, porque es corta y termina casi sin avisar, pero hay que apreciar lo que se vioó y de lo bien que el cerebro se debe sentir al ser estimulado con tanta genialidad .

Lo único lamentable es que no he pillado una versión con subtítulos en español. Si en ingles, por lo que si saben un poquito, atrévanse y véanla, realmente esta tan bien contada, que hasta en sueco se entiende.

Recomendada para todos los amantes de la música y las películas. Es un musical, moderno y realista, donde la gente no sale cantando de las alcantarillas, si no que son personajes con conciencia política y artística, que dejan un mensaje a la vez que tocan música y nos cuentan una historia. Especial para aquellos bateros o bateras que pierden inspiración, les apuesto que después de verla saltan de inmediato a tocar. Si no le gusta la música, mejor no se molesten, solo se van a irritar, no todos pueden tolerar el sonido del ruido.

Aquí un regalito para los bateristas que nos leen:

Drum Solo