Unos profetas muy frenéticos: el regreso de Pánico en la Ex Oz (12/04/2012)

Por Patricio Pato Pérez (rata.cl)

Una vuelta a la plena adolescencia noventera, pero con las marcas que dejan los años. Cada visita de Pánico es algo importante. Así ha sido desde el 2006, cuando “Transpiralo” reconquistó a las radios dando paso a una nueva generación de chicos que estaban dispuestos a vivir la vida al estilo Pánico. Esta noche era el merecido rencuentro, y vaya que lo fue. 

En poco más de una hora y 20 minutos de show (con gusto a poco, lo sabemos), la banda chileno-francesa desplegó toda su potencia en directo, mezclando el pasado con el presente de forma zigzageante, sin mayores inconvenientes. Una sacudida despabilante desde el inicio con “Bright Light” de su último disco, Kick (2010) a las inocentes “Demasiada confusión” y “Flor Japonesa”, sumergiendo en un viaje que tuvo al disco Rayo al Ojo como mayor protagonista, en desmedro de material de otros discos igualmente interesantes como Pornostar (1995) y Telephatic Sonora (el subestimado disco con aires tropicaloides del 2001).

Los lúdicos pasos de baile y los juegos de voz de Eddie Pistolas con máquinas son ya una marca que asegura más que frenesí y una camiseta muy sudada, junto a los certeros golpes de Seba (batería), el firme pulso de Carolina Tres Estrellas (bajo) y la agitada distorsión de Memoria Radial (guitarra eléctrica), además de una percusionista invitada que generó más mambo que de costumbre. El público retribuyó cada una de las intervenciones de la banda, llegando hasta el punto de motivar los clásicos efectos del rock: un improvisado slam en “Las cosas van más lento” y el mosh que inspiró a un joven a saltar del escenario al público en “No me digas que no, si quieres decirme que sí” (que la banda dedicó a la memoria de Daniel Zamudio), así como también el par de personas que subieron al escenario para dar un caluroso abrazo a Pistolas, antes de ser drásticamente expulsados por los guardias del lugar.


“Reverberation Mambo” sirvió para cerrar el concierto con un impulso para dejar a quienes llenaron la sala de la Ex Oz de Bellavista, con ganas de más fiesta. La ligazón con los tiempos es inevitable, pero todo parece mantenerse en un punto inmarchitable. Esa frescura que han mantenido por cerca de 18 años de carrera, la que los hace permanecer en el tiempo como unos frenéticos sabios del rock alternativo, con un público que sigue manteniendo ese promedio sub18 que habitaba en sus conciertos noventeros, pasa por la cualidad de seguir adelante más allá de esa delgada línea entre la rareza y la “masividad”, evitando el tránsito por aquellos a los que el peso del tiempo se les vuelve una carga, como puede verse hoy en los colegas de ruta de aquellos años noventa.

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Mr. Pink es una actitud. Porque realmente soy una lady, comunicadora amante del: cine, carrete (cof cof) música, chocolate y la política.

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